No olvidés que es mi corazón el que te mueve.
Etiqueta: Fragmento
La noche es un beso infinito de las tinieblas infinitas.
Todo se funde en ese beso,
todo arde en esos labios sin límites,
y el nombre y la memoria
son un poco de ceniza y olvido
en esa entraña que sueña.
Dándoteme en exacta palabra,
digamos que ya los años comienzan a trabajarme:
ve mi copete, mi pava con canas
ve esta línea rondándole a mis ojos,
perceptible pata de gallo si hay luz brava
¿soy yo la tu muchacha apretada a tu abrazo?
¿Quepo en tu idea de mí?
No todo mi corazón te ama
sólo la parte que está enferma.
¡No me conoces!
Ni nadie nos conoce. Sólo hay fugaces roces,
desencuentros, en la prieta mudez de encrucijadas.
Quiero arrancar la tristeza, y extraviarla entre mis versos.
Otra vez tus dedos ansiosos traspasan mi pecho y el amor sube
en sílabas de humedad hasta mis senos.
Nada nos es ajeno.
Nuestra la tierra.
Nuestros el mar y el cielo.
Nuestras la magia y la quimera.
y escribí, escribí
mi multitud de fantasmas
y me dolió el corazón
hasta que llegó la adolescencia.
Tus manos hablan
tus brazos hablan
hablan tus pies
y tu cuerpo…
