Por su parte, ella no decía nada. Le gustaba que él le dijera cosas, pero ella callaba. Sólo sus ojos y sus manos hablaban. Y eso bastaba.

Fragmento de Gracias, vientre leal por Mario Benedetti. 

Tu náusea es mía
la heredaste como heredan los peces
la asfixia
y el color de tus ojos
es también el color de mi ceguera
bajo el que sombras tejen
sombras y tentaciones

Fragmento de Casa de Cuervos por Blanca Varela. 

Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella.

Fragmento del capítulo 7 de Rayuela por Julio Cortázar. 

… nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura.

Fragmento del capítulo 7 de Rayuela por Julio Cortázar.