se marchó
bajo la lluvia.
Sin decir palabra.
Sin mirarme.
Y me cubrí
la cara con las manos.
Y lloré.
Etiqueta: Fragmento
Ya conoces
mí rostro de dolor; lo llevo oculto
y a veces, sin querer, cubre mi cara.
El tiempo se agrandaba en los rincones,
se detenía en torno al corazón…
A mi corazón un ancla pesada
he de colgarle en un quiebro del mar.
A mi corazón un ancla pesada…
y lanzadla al mar.
Todos, en algún momento de sus vidas, se despiertan en medio de la noche con la sensación de que están solos en el mundo y que nadie los ama ahora y que nadie los amará nunca, y que nunca tendrán una noche de sueño digno y pasarán sus vidas deambulando lánguidamente por un paisaje sin amor, esperando desesperadamente que sus circunstancias mejoren, pero sospechando, en lo más profundo de sus corazones, que no serán queridos para siempre. Lo mejor que puede hacer en estas circunstancias es despertar a alguien más para que pueda sentirse de esta misma manera también.
En medio de la noche surge a veces
una pregunta, y la noche se agranda,
y es inmensa la noche hasta la angustia.
¿y cuál si no es el precio de la vida
sino seguir viviendo aunque sepamos
que la parte mejor ya nos fue dada?
Dilo, dilo otra vez,
y repite de nuevo
que me quieres…
¿De qué modo te quiero? Pues te quiero
hasta el abismo y la región más alta
a que puedo llegar cuando persigo
los límites del Ser y el Ideal.
4. Esta será mi venganza:
Que un día llegue a tus manos el libro de un poeta famoso
y leas estas líneas que el autor escribió para ti
y tú no lo sepas.
