Decirte que te amo es una historia
de mustias obviedades.
Sería preferible que leyeses
amores novedosos,
canciones que mitiguen por las noches
tus raptos de inocencia.
Etiqueta: Fragmento
esta espera
de algo que no llega
me cansa.
la sangre de los labios
desató la tormenta inesperada…
[…] y luego se desnuda,
moja mis labios
con un sabor a frutas incendiadas…
(Me hace daño
la luz.)
¡Están viviendo en mí tantas promesas,
tantas desolaciones y amarguras,
tanta verdad que no me pertenece!
Yo te he esperado años, y no importa
(no debiera importar) que sin tu luz
permanezca unas horas, escribiendo
poemas al azar, mientras te sé
con otras gentes…
Me aferro al cuerpo
como único reducto permitido.
Yo canto porque no puedo eludir la muerte,
porque le tengo miedo, porque el dolor me mata.
Porque eso es tu cuerpo:
un adentro, un afuera compartido
por mí y por el viento,
por el mar y los seres que lo guardan;
por el color y las embestidas del otoño,
y las andanzas del verano
¡que viste cosas silvestres
y es custodio de las abejas
y funde las hierbas en un crisol matutino,
en una prolongación de azucenas.
