El crujir de las ramas azotando contra tu ventana durante noches de insomnio. El suspiro inperceptible que escapa de tus labios y la totalidad del vacío asentandose sobre tu espalda.
El miedo al futuro, la ansiedad del presente y el remordimiento del pasado.
La angustia que te carcome la piel y hiela las venas.
El anhelo y la nostalgia por cosas que no tienen nombre.
Pero para simplificar las cosas, puedes llamarme Lee.
