Aunque parezca inimaginable, hubo un tiempo anterior a la
televisión. Nací en esa época.

Fragmento de Afrodita: Cuentos, recetas y otros afrodisíacos de Isabel Allende.

Por desgracia pertenezco al tipo de persona que cree en el amor a primera vista y, para colmo, se casa.

Fragmento de Afrodita: Cuentos, recetas y otros afrodisíacos de Isabel Allende.

Como la poesía, el pan es una vocación algo melancólica, cuyo primordial requisito es tiempo libre para el alma.

Fragmento de Afrodita: Cuentos, recetas y otros afrodisíacos de Isabel Allende.

El lenguaje describe, sugiere, excita: las palabras tienen el efecto de un embrujo.

Fragmento de Afrodita: Cuentos, recetas y otros afrodisíacos de Isabel Allende.

Ah, el vicio de las palabras… Una vez escapadas de la boca no
podemos recogerlas.

Fragmento de Afrodita: Cuentos, recetas y otros afrodisíacos de Isabel Allende.

…La gracia no era morirse, puesto que eso llegaba de todos modos, sino sobrevivir, que era un milagro.

Fragmento de La casa de los espíritus de Isabel Allende.

…Descubrió el atractivo de las noches insomnes en un café, hablando de los cambios que necesitaba el mundo y contagiándose unos a otros con la pasión de las ideas.

Fragmento de La casa de los espíritus de Isabel Allende.

Igual que en el momento de venir al mundo, al morir tenemos miedo de lo desconocido. Pero el miedo es algo interior que no tiene nada que ver con la realidad. Morir es como nacer: sólo un cambio.

Fragmento de La casa de los espíritus de Isabel Allende.

A Blanca también le preocupaba que su hija no jugara con muñecas, pero Clara apoyaba a su nieta con el argumento de que esos pequeños cadáveres de loza, con sus ojillos de abre y cierra y
su perversa boca fruncida eran repugnantes.

Fragmento de La casa de los espíritus de Isabel Allende.