…Si las locuras se repiten en la familia, debe ser que existe una memoria genética que impide que se pierdan en el olvido.

Fragmento de La casa de los espíritus de Isabel Allende.

Sobre una pila de grano, aspirando el aromático polvillo del granero en la luz dorada y difusa de la mañana que se colaba entre las tablas, se besaron por todos lados, se lamieron, se mordieron, se chuparon, sollozaron y bebieron las lágrimas de los dos, se
juraron eternidad y se pusieron de acuerdo en un código secreto que les serviría para comunicarse durante los meses de separación.

Fragmento de La casa de los espíritus de Isabel Allende.

Se fue quedando ciego paulatinamente, una película celeste le cubría las pupilas, «son las nubes, que me están entrando por la vista», decía.

Fragmento de La casa de los espíritus de Isabel Allende.

…habíamos aprendido a conocernos y cada uno tenía en la punta de los dedos la geografía precisa del otro.

Fragmento de La casa de los espíritus de Isabel Allende.

Esa noche creí que había perdido para siempre la capacidad de enamorarme, que nunca más podría reírme ni perseguir una ilusión. Pero nunca más es mucho tiempo.

Fragmento de La casa de los espíritus de Isabel Allende.