Me tienes en tus manos
y me lees lo mismo que un libro.
Sabes lo que yo ignoro
y me dices las cosas que no me digo.
Me aprendo en ti más que en mi mismo.
Eres como un milagro de todas horas,
como un dolor sin sitio.

Fragmento de Me tienes en tus manos por Jaime Sabines.

Me acuerdo de ti más de lo que tú imaginas. Ah, y una noticia: antenoche te soñé. (…) Tenías la cara más linda que he visto en mi vida. Era tu cara, pero como pintada, un óvalo perfecto, una expresión de amable y sonriente disgusto. Yo supe allí que te quería para siempre. En tu sonrisa había algo de beatitud y de elegancia; en tus ojos una mirada inmóvil, transparente. Fui hacia ti, descubierto, perdido. Reímos los dos.

Jaime Sabines, Cartas a Chepita (agosto 14, 1949). (via nomegustaelpastel)

Te desnudas igual que si estuvieras sola
y de pronto descubres que estás conmigo.
¡Cómo te quiero entonces
entre las sábanas y el frío!

Fragmento de Te desnudas igual… de Jaime Sabines

Nosotros nos salvamos de la muerte.
¿Por qué? Todas las noches nos salvamos.
Quedamos juntos, en nuestros brazos,
Y yo empiezo a crecer como el día.

Algo he de andar buscando en ti,
Algo mío que tú eres y que no has de darme nunca.

¿Por qué nos separaron? Me haces falta para andar,
Para ver, como un tercer ojo,
Como otro pie que sólo yo sé que tuve.

Jaime Sabines, Ayer estuve observando  (via rayo-soren)

¡Qué tiempo éste, maldito,
que revuelve las horas y los años,
el sueño y la conciencia,
el ojo abierto y el morir despacio!

Fragmento de Es un mal sueño largo… de Jaime Sabines.