Ira

Una llama negra que recorre tu cuerpo hasta el corazón,
infecta tu alma hasta volverla inerte
y se convierte en cenizas que se las lleva la brisa,
ella dulcemente trata de revivirla
pero no hay esperanza
cuando tu alma se vuelve sombra de recuerdos dolorosos,
oscuros, irreales…
No hay espacio para amar pues sólo ella llena tu cuerpo
y la lava recorre tus venas
hasta matar tus sueños
hasta aniquilar tu vida.

Poesía original de Laura Pérez de Barranquilla, Colombia.

Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Fragmento de Besos por Gabriela Mistral.

Y las bocas callaron
En el tacto buscaban descifrar lo que nunca se dijo,
Cómplices de miradas fugitivas
Y de suspiros mortuorios que encienden el alma
Que la palabra placer corra larga y libre por nuestros cuerpos.

Poesía original de Fran, Time-going-back.

Instintos Vitales

Dos horas después parece haber confesado su falta, mientras llora sentada en el piso del baño, vuelva a mirar la parte de atrás de sus cuadernos, arranca las hojas, porque odia lo que escribe, escribe lo que odia y olvida lo que siente, seca sus ojos y busca matar el tiempo, se sienta en el sofá de la sala, camina por el piso de baldosa blanca, sus medias están negras del mugre, se sienta en el sofá de la sala, busca en su pantalón verde oscuro, mira sus múltiples bolsillos y vuelve al baño, hay en el piso, la cuchilla de afeitar, se pone su cadena con la cuchilla como dije, prácticamente todos saben lo que hace. Se sienta en el sofá de la sala, mira TV, mira el techo de color blanco, las paredes de color blanco, parece una manicomio, todo el día en la sala, todo el día en su casa, y otra vez vuelven las palabras, odia lo que escribe, escribe lo que odia y olvida lo que siente, seca sus ojos y busca matar el tiempo, pero esta vez es diferente, esta vez su llanto cesa, esta vez el piso llora, esta vez ella está muerta, busca matar el tiempo se sienta en el sofá de la sala, busca en su pantalón negro, busca en sus múltiples bolsillos y vuelve al baño, hay en el piso, la mariposa blanca, se pones su cadena con la mariposa como dije.

Ahora nadie sabe lo que hace, se acuesta en la cama de la sala, ¡¡SI!!, en la cama de la sala, ahora no necesitaba sentido el sofá, y de pronto el techo  blanco no era sino el cielo, despejado claro y azul, las paredes, ellas contenían sus escritos, porque yo no odiaba lo que escribía, nunca escribió lo que odiaba, recordó lo que sentía. Por primera vez desapareció el llanto, y miro sus letras, sus hermosas letras que alguna vez la hicieron prisionera y hoy le abrieron la jaula de su cabeza, sujeto la mariposa en las yemas de sus dedos, froto en silencio el dije, cerro los ojos, y busco entre las paredes los pétalos de rosa que dejo caer de sus manos. Ella no murió, por primera vez estaba viva.

Cuento corto original de ALLEBASI.

Muerte paciente

La muerte me ha guardado un asiento todos estos años. No quise aceptarlo porque tenia el anhelo de que el tren se llenara antes de que yo llegara, que hubiera una falla técnica y se pospusiera, que algo me retrasara y el viaje comenzara sin mi, que los boletos se agotaran y tuviera que regresar otro día. En fin, un millón de opciones se me vinieron a la mente tratando de tapar la irremediable verdad, queriendo burlar al dios Destino. No me sorprendí tanto cuando vi el asiento vació, hasta llegue a pensar que tenia mi nombre grabado pero eso solo fue mi imaginación. Burdamente me senté y evadí los ojos de mi acompañante hasta que me fue imposible ignorarlos mas. Diría que fue como un destello pero este no fue instantáneo si no que fue lo bastante largo como para mostrarme todo lo que fui y lo que soy y lo que no seré. No estoy conforme pero irremediablemente el ser humano siempre quiere mas de lo que puede tener y me considero del montón. No digo mis ultimas palabras porque no me dan oportunidad de darlas, no digo adiós porque no quise voltear a la ventana, no digo nada, no hago nada. Acepto mi partida como si la hubiera ganado, como si la hubiera disfrutado mas los dos, los dos individuos que estamos sentados en la misma hilera, codo a codo, sabemos que no fue así. El tren no tuvo fallas técnicas, no se marcharon sin mi, llegue a tiempo y te apuesto que todavía quedaban boletos para otras 100 personas pues estábamos solas. Así comenzó a andar, sin preámbulos ni dudas, la muerte y yo emprendimos camino a algo desconocido para mi y habitual para ella. 

Por Gabriela M. García “Muerte paciente (relato corto)” {letras-y-otros-detalles}

Hoy quisiera tus dedos escribiéndome historias en el pelo
y quisiera besos en la espalda
acurrucos
que me dijeras las mas grandes verdades
o las mas grandes mentiras
que me dijeras por ejemplo
que soy la mujer mas linda del mundo
que me querés mucho
cosas así
tan sencillas
tan repetidas…

Fragmento de Sencillos deseos por Gioconda Belli.

Entrañas.

Ella es una mujer que ama de manera visceral,

No conoce otra manera de hacerlo.

Se desgarra el alma a diario a través de las palabras,      

toma lo marchito y lo transmuta en poesía para conferirlo a los demás.  

Ella,  

la apasionada,    

la de los cabellos de fuego,

espera ser amada de la misma manera

sobre todo por aquellos a quienes les regala un trozo de alma marchita hecha poesía,

pero olvida

que si bien es su decisión regalar parte de si

no lo es que los demás acepten ese obsequio y lo adopten como suyo.

Si supieran como le duele,

cómo la hiere que al fin haya decidido quitarse una armadura tan pesada,

Y que la corten al instante con un puñal tan frío como lo es la indiferencia.

Ella,

la que ama de manera visceral,

también olvida.

Poesía original de Colibrí de los corales, Krisa Giraldo.