Si yo fuera vos

Si yo fuera vos, dudaría de mis sentimientos siempre intermitentes, de las palabras bonitas que te digo cerrando los ojos, ni las innumerables promesas a distancia que te lanzo, si yo fuera vos, desconfiaría de mis besos y de mis caricias, de mi delirante necesidad de besarte solo bajo las estrellas, de encender un cigarrillo siempre que te beso y del estilo de mi vida siempre llevada al exceso, si yo fuera vos, no soportaría mi torpeza ni mis arrebatos, ni la violencia de mi humor que te hizo pasar tantos malos ratos, si yo fuera vos, escondería uno a uno todos los recuerdos, para arrojarlos en mi cara cuando baje al infierno, cada desplante, cada injusticia, cada momento que borre de tu cara una sonrisa, si yo fuera vos no malgastaría conmigo tardes de café ni noches de desvelo, me arrojaría a la ciudad a vivir en desenfreno, rompería mi cabeza a botellazos, igual tu corazón ya esto hecho pedazos, si yo fuera voz, ni una sola lagrima más derramaría, si yo fuera vos te aseguro a la mierda me mandaría.

Prosa poética por Araújo Román Sanchez, La Pendejada Literaria.

Soy mi cuerpo

Soy mi cuerpo. Y mi cuerpo está triste y está cansado. Me dispongo a dormir una semana, un mes; no me hablen.

Que cuando abra los ojos hayan crecido los niños y todas las cosas sonrían.

Quiero dejar de pisar con los pies desnudos el frío. Échenme encima todo lo que tenga calor, las sábanas, las mantas, algunos papeles y recuerdos, y cierren todas las puertas para que no se vaya mi soledad.

Quiero dormir un mes, un año, dormirme. Y si hablo dormido no me hagan caso, si digo algún nombre, si me quejo. Quiero que hagan de cuenta que estoy enterrado, y que ustedes no pueden hacer nada hasta el día de la
resurrección.

Ahora quiero dormir un año, nada más dormir.

Por Jaime Sabines.

Almas cercenadas.

Solo somos 2 almas cercenadas, caminando de la mano ante un profundo barranco Los individuos llegan hasta un puente, donde solo puede pasar uno de ellos, y dejar morir al otro antes las atrocidades que se encuentran al fondo del barranco ¿Alguna solución? Te veo pasar,  cruzas con pena y desgana, pero sé que estarás bien Nunca te olvidaré Ve pasar tu alegría, belleza, tu risa al compás de un soplido “haría todo por ti” me dije, desganada, mientras daba mi último paso ante el barranco Adiós dijo al tiempo que caía hasta el fondo del hoyo sin fin.

Prosa poética original de Clona Zepam.

—Mira la luna. La luna es tuya, nadie te la puede quitar. La has atado con los besos de tu mano y con la alegre mirada de tu corazón.

Fragmento de Julito (7) por Jaime Sabines.

Fénix

El camino te entrenó a lo largo de tus días, fuiste larva en los tiempos del gusano y cuando menos lo esperabas, tu resurgir hizo crecer un torbellino de arcoiris a tu paso, dejando boquiabiertas a las multitudes ante la grandeza de tus colores y los destellos en tus alas. Fuiste libertad por una milésima de segundo y caíste velozmente en el fuego sin importarte, ya que en esos momentos ya eras consciente de que por siempre serías eterno.

Prosa poética original de Amat Victoria Curam.

(Hay que cerrar los ojos como para dormir
y no mover ni una hoja de tu cuerpo.
Esto puede ocurrir de un momento a otro:
estarse quieto.
Pañuelos de aire giran lentamente,
sombras espesas rascan las paredes,
el cielo te chupa a través del techo.)

Fragmento de Con los nervios saliéndome del cuerpo… por Jaime Sabines.

Temblo

Ayer tembló

tembló mi vista, tembló mi oído.

al verte de nuevo,

al verte llegar después de tanto tiempo.

al ver tu cara,

al ver tu cuerpo

y al ver lo lindo que te has puesto,

al ver tus ojos mirar los míos,

y al renacer el sonido de tu voz, en mi oído.

Poesía original de Puerlunae.

A media noche…

A medianoche, a punto de terminar agosto, pienso con tristeza en las hojas que caen de los calendarios incesantemente. Me siento el árbol de los calendarios.

Cada día, hijo mío, que se va para siempre, me deja preguntándome: si es huérfano el que pierde un padre, si es viudo el que ha perdido la esposa, ¿cómo se llama el que pierde un hijo?, ¿cómo, el que pierde el tiempo? Y si yo mismo soy el tiempo, ¿cómo he de llamarme, si me pierdo a mí mismo?

El día y la noche, no el lunes ni el martes, ni agosto ni septiembre; el día y la noche son la única medida de nuestra duración. Existir es durar, abrir los ojos y cerrarlos.

A estas horas, todas las noches, para siempre, yo soy el que ha perdido el día. (Aunque sienta que, igual que sube la fruta por las ramas del durazno, está subiendo, en el corazón de estas horas, el amanecer.)

Por Jaime Sabines.

Compañera Infinita

Que es la naturaleza sino la sutil y persistente caricia de la feminidad, el amor a la vida, a lo infinito. A aquellas cosas que te hacen levantar cada día y decir que vale la pena estar vivo. Tan solo unos rayos de sol son suficientes para sonreír en la eternidad del cielo. Y ni hablar si tienes enfrente unas imponentes montañas, sientes que te abrazan, justo allí en el medio, donde se unen.  Es un abrazo tan estrecho y sincero que no se puede medir en términos mortales. Es etéreo. Se funde con tus recuerdos y se instala allí para que nunca olvides el abrazo del alma del valle. Una vez has sido acogido por aquel verdor estas a salvo, no tienes por qué temer. Sino para eso están las nubes, ellas traen impresas formas hechas solo para ti, para ese instante en el que las miras con atención, dándoles la importancia que se merecen, pues si las observas delicadamente te envían mensajes de tranquilidad y amor. Sino acuéstate en el pasto y cierra los ojos, es un tupido lecho que envuelve tu cuerpo y tu interior dándole paso a la relajación, a la reflexión, al encuentro con tu más profundo ser, estando allí te verás protegido por los maravillosos árboles, sólo ellos tienen el secreto que te hará fuerte y resistente, pero no olvides que el viento te mece y las gotas de lluvia te mojan, recordándote que eres un mortal y que estás hecho para sentir. 

Prosa poética original de Hipnótico carmín.

Blog de poesía y fotografía.

Muero de ti, amor, de amor de ti,
De urgencia mía de mi piel de ti,
De mi alma de ti y de mi boca
Y del insoportable que yo soy sin ti.
Muero de ti y de mí, muero de ambos,
De nosotros, de ese,
Desgarrado, partido,
Me muero, te muero, lo morimos.

Fragmento de No es que muera de amor, muero de ti por Jaime Sabines.