Un Extraño

Hola querido extraño:  No recuerdo muy bien a donde llegaste la última vez, parecías un poco perdido cuando llegaste a mi puerta, con la cara llena de lluvia y un mapa viejo y desgastado, buscando los mejores lugares y siempre con la sonrisa perdida. Recuerdo las aventuras que me contabas para soñar despierta antes de que Morfeo me acogiera en sus brazos, siempre dormías a mi lado espantando mis fantasmas y huyendo de la realidad. Pasaron meses y por así decirlo años cuando decidiste aventurarte en mí; descubriendo cada parte de mi piel llena de constelaciones y futuras avalanchas de placer cuando me tocabas sin el más mínimo interés. Leíamos horas enteras Cortázar imaginando ser dos locos en París que buscaban su camino en una noche, nos hundíamos en la melancolía de Benedetti para amarnos a destiempo, jugábamos a ser locos cuando las mariposas amarillas de García Márquez invadían nuestra habitación, siempre jugando a ser los enamorados perfectos, buscando en las colillas de cigarro la sabiduría perdida que nunca llegaba. Recuerdo ser feliz a tu lado como lo son los niños en los parques, en esos días de verano donde el viento golpea tu cara y se llenan las rodillas de heridas. Recuerdo como conquistabas mi habitación con largas horas de besos y pasión, uniendo nuestras almas al ritmo de la vida, carentes de preguntas y respuestas. Emprendiste nuevos viajes,nuevas aventuras a otros lugares, prometiendo una postal en cada lugar donde dejabas un pedacito de ti, algo de mi que se quería ir contigo. Recuerdo tu cara y tu cabello despeinado,siempre lleno de gracia y encanto para perder en él. Hoy llevo miles de postales, no puedo recordar lo bien que se sentía sentirte, abrazarte cuando volvían los fantasmas, no sé donde andan mis versos y mis canciones. Ahora vuelves…Y tal vez ahora ya no serás un extraño.

 Narración original por Daniela A.

El miedo

En el eco de mis muertes
aún hay miedo.
¿Sabes tu del miedo?
Sé del miedo cuando digo mi nombre.
Es el miedo,
el miedo con sombrero negro
escondiendo ratas en mi sangre,
o el miedo con labios muertos
bebiendo mis deseos.
Sí. En el eco de mis muertes
aún hay miedo.

Por Alejandra Pizarnik.

Esfuerzo

Nunca la victoria tuvo un camino fácil, nunca se regaló ni falta que le hizo. El sacrificio y el trabajo, la responsabilidad y la firmeza fueron sus compañeros, el dolor y el fracaso sus amantes. Las vías alternativas resultaron ser ilusiones donde se regocijó lo mediocre, donde un falso paraíso te hizo autoengañarte lejos de ella. Hoy sigues buscando entre velos a la dama de mirada de acero, esa mirada que clava solo en unos pocos, desafiándoles día a día y enseñándoles quienes son realmente. ¿Serás capaz de encontrarla?

Prosa poética original por Maikol Beretta (el perfil de este usuario ya no existe).

Hay palabras con manos; apenas escritas, me buscan el corazón. Hay palabras condenadas como lilas en la tormenta. Hay palabras parecidas a ciertos muertos, si bien prefiero, entre todas, aquellas que evocan la muñeca de una niña desdichada.

Fragmento de La noche, el poema por Alejandra Pizarnik.

Qué hacer cuando la mente se confunde,llena de secretos e intimidades. Qué hacer si al momento de hablar con él te limitas a grandes preguntas. Qué haré con él, mientras contempla mi nariz llena de gotas de sudor. Su mirada provoca que me sonroje sin razón. Lo odio y no entiendo su forma de caminar, hace que mi estómago me cause ganas de vomitar. Su labios definidos causan en los míos el deseo de besarlos,¿podré contenerme estando junto a él un último día de vista?

Prosa poética original del usuario Took on.

Tengo frío. Tengo miedo. Esas sombras que se mueven
son espectros que en el borde del abismo se entrelazan…
No me arrastres… Tengo miedo… Tengo miedo del abismo.
Déjame huir… Ya la carne de mis huesos se separa…

Fragmento de Sombra por Ricardo Jaimes Freyre.

Mis palabras exigen silencio y espacios abandonados.

Hay palabras con manos; apenas escritas, me buscan el corazón. Hay palabras condenadas como lilas en la tormenta. Hay palabras parecidas a ciertos muertos, si bien prefiero, entre todas, aquellas que evocan la muñeca de una niña desdichada.

Fragmento de La noche, el poema por Alejandra Pizarnik en el libro Alejandra Pizarnik. Poesía completa.

Cuando cae la noche en la ciudad

Cae la noche en la ciudad,
nadie queda en la calle,
ningún resquicio de actividad.
Acompañándome tan solo:
la soledad.

Girar en el callejón oscuro
y solo ver oscuridad,
lo mismo que echar a correr
y no poder avanzar.

No estaba todo dormido;
aún quedaba algo de maldad,
lejos de lo seguro,
aún lejos del hogar.

Ahora sé que no volveré
esos pasos a escuchar.
Y mientras se hunde el cuchillo en mi carne,
sé que no volveré a respirar.

Poesía original de Raquelgb.

Descaro.

Si supieras lo irremediable y perdidamente que soy tuya,
no dudarías en ningún momento de hacer de mi lo que te plazca 
y tal vez lo que no.

Tomar de mi cada exhalo, cada gota y hacerlo tuyo.
Beber mi alma, robar mis sueños y condenar mis miradas a una eternidad de ceguera a causa de esa luz que irradias al sonreír,
al mirarme cada mañana,
al existir tan descaradamente,
Solo descaro puede llamársele al caminar con tanta tranquilidad en un planeta al que obviamente sabemos no perteneces.
Un ser tan perfectamente imperfecto y tan lleno de magia no puede ser de estas tierras…
O tal vez, solo tal vez,
fue la magia quien te trajo a mí para poder reírse a diario
de haber logrado quitarme la cordura.

Poesía original de Colibrí de los corales.