La poesía ocurre de todos modos como un accidente, un atropello, un enamoramiento, un crimen; ocurre diariamente, a solas, en la soledad purísima, cuando el corazón del hombre se pone a pensar en la vida.
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Alimentando a tus parásitos
Manojos de arañas brotan de su piel. Ella estira, jala, abre poco a poco su pellejo, todo negro por dentro, todo vísceras, entrañas, arañas trepando por sus costillas, anidando en su estómago, carcomiendo con veneno poco a poco. Lentamente pero seguro.
De su boca escapan ciempiés. Primero uno, dos, diez, setenta y cinco. Negros, cafés, todos corriendo al compás de sus alaridos, de sus sollozos sofocados por otro manojo de animalejos. Vómito y ciempiés, arañas y piel.
Sus uñan se despegan de la carne de sus dedos. Cucarachas vuelan al momento en que las uñas despellejan la piel, caen con sangre y el zumbido de los aleteos de las corredoras, se posan sobre el piso, escapan de la luz.
Sus ojos son carcomidos por gusanos que anidan en sus cuencas. Caen lágrimas saladas bañadas en sangre dentro de heridas abiertas. Arde, quema. Los gusanos carcomen por dentro haciéndose espacio entre nervios y músculos hasta encontrar el cerebro. Espasmos, la vista ya no le funciona. Cae al piso, sofocada, entre vómito, sangre, lágrimas y animalejos.
Estallan sus oídos, el tímpano revienta y un enjambre de avispas se hace espacio entre sus orejas. Un zumbido agobiante la ensordece y exaltan a los animalejos que la rodean. Estos comen más rápido, devoran como si fuera a acabarse pronto.
Sangre, arañas, ciempiés, cucarachas, gusanos y avispas. Piel, entrañas, salivas, uñas, lágrimas y un sonido punzante, agobiante, ensordecedor. Un escozor, el escozor que solo sienten aquellos que son carcomidos en vida por todo lo que esconden dentro. Un festín para parásitos, insectos, animalejos hambrientos de más carne. Ella se deshace, es masticada, escupida, digerida por lo que ocultaba dentro de sí. Ni gritos, ni alaridos, ni lágrimas, ni los desesperados espasmos, intentos de alejar, de empujar de nuevo hacia adentro, de tratar de esconder la basura bajo el tapete de su piel lograran matar lo que esconde. Morirá primero ella, mañana a primera hora, comida por los insectos y arácnidos, parásitos que se alimentaran de su cuerpo.
Cuento corto original de su servidora, Aileen Martínez.
Lo único que me duele de morir, es que no sea de amor.
Ella le preguntó por esos días si era verdad, como decían las canciones, que el amor lo podía todo. “Es verdad”, le contestó él, “pero harás bien en no creerlo”.
Un día como hoy
Un día como hoy, hace 15 años, decidimos; tomamos la decisión que nos trajo hasta aquí, estoy feliz de haberte conocido y de compartir mi vida contigo.
El futuro es incierto, existen algunas hipótesis, pero finalmente es incierto, nadie sabe como sera mañana, nadie sabe que nueva decisión tendremos que tomar, ni tu ni yo podríamos saberlo. Para muchos, para todos, hoy es un día normal, un día cualquiera, un día para trabajar, para respirar, para caminar… Para mi, nunca mas un día como hoy sera un día normal, no podre respirar el mismo aire que todos, caminar al mismo ritmo que antes, no podre estar concentrada, ni siquiera hablar coordinadamente, pues todos mis pensamientos estarán dirigidos y centrados en una sola persona, en un solo recuerdo, en Ti.
Si alguien alguna vez se percatara de que no estoy pisando el suelo, de que mi corazón va volando en un globo hacia tu encuentro, no dudaría ni siquiera un instante, le hablaría de ti y de mi, unidos en el Amor y la Alegría, le hablaría del maravilloso significado que tiene un día como hoy, no dudaría, le hablaría del amor, de lo perfecto que es el Amor, de la dicha que puedo sentir un día como hoy al decir que ERES EL GRAN AMOR DE MI VIDA.
Feliz día, feliz nuestro día, aunque todos los días a tu lado merecen conmemoración. TE AMO Y SE QUE ME AMAS un día como hoy.
De Romea para Julieto.
Prosa original de RomeayJulieto.
Ningún lugar en la vida es más triste que una cama vacía.
Salte
Antes de recordar el día que te conocí, empecé a ver las estrellas…
Antes de recordar el daño que te cause, empecé a quererte con todos tus defectos…
Antes de ver como se rompía mi corazón, junté las lágrimas que te cause con la flores que te envíe…
Antes de que me olvides, investiga como salirte de mi mente, porque antes de que te vayas estaré de vuelta queriéndote amargamente…
Poesía original de Dave.
Los gatos también toman el sol en silencio amodorrado. Mis gatos no tienen nombre. Debería entonces decir los gatos y no mis gatos. No quise ponerles nombre, yo, que a todo le pongo nombre, yo que a eso me dedico. Es que no quise encariñarme con ellos porque no los admití en casa para que me hicieran compañía o para jugar con ellos y acariciarlos, sino para que ahuyentaran a las ratas del mercado. Por eso no tienen nombre ni les doy mucho de comer. Cuando por fin venga la mudanza, abandonaré a los gatos anónimos quizás con cierta tristeza, pero a sabiendas de que el mercado se da abasto para satisfacer sus apetitos.
Es impresionante lo que una sola mirada tuya provoca en mí. Me haces sentir querida y al tiempo que me observas, mis músculos se relajan y recorre mi cuerpo una ola de bienestar. Porque sé que en esa mirada me dices cosas hermosas, me susurras secretos sin que las palabras salgan de tu boca, de esos labios tuyos que son tan perfectos, tan suaves; no pronuncias nada y me lo dices todo. Porque sé que esa mirada es la forma más franca de quererte, de expresarte todo lo que siento cuando me observo a través de tu alma. Porque sé que no hay nadie en la faz del universo que me hará sentir igual que tú lo haces cuando respiras, cuando denotas tu esencia en esa, tu sonrisa tan sincera. Porque no tengo ninguna duda de lo que siento por ti.
Esa, la manera en cómo tus ojos brillan y en su reflejo puedo mirar los míos brillar también, esa… es la cosa más bonita del mundo.
Prosa poética original de Alitzel Melgarejo.
Ella dejó de llorar hace muchos años: cuando morían los jóvenes y sobrevivían los viejos o los niños. Se fue quedando sola por el camino, porque al final murieron los viejos y los niños, y ella no podía morirse. Quería que la muerte descendiera especialmente para ella. Un rayo que la tocara como don divino. Y eso era pedir demasiado.
