¿Hasta cuándo vamos a seguir creyendo que la felicidad no es más que uno de los juegos de la ilusión?
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Otra vez él; mi otra faceta
A veces soy él, digo… también soy yo ¿Me entiendes? Cuando soy él me transformo en lo que más soy.
y cuando no ¿Quien sabe a donde iré a parar? Corro puentes, nado ríos bajo corriente nortina.
No lo sé, me duele, suelo hablar muchas incoherencia seguido ¿Se nota? No interesa, llegará él con sus garras oscuras que su sombra asusta hasta el más de los valientes…Corroe mi sangre, hasta el rincón más incógnito para azotar mi cabeza endeble contra el piso, pero, sabes qué? Soy feliz, sumamente feliz.
¿Se llamará masoquismo puro? ¿O simples ganas de desaparecer?
Ese se llama Syd.
Prosa poética por Clona-zepam.
Y después de hacer todo lo que hacen, se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman, se peinan, se visten, y así progresivamente van volviendo a ser lo que no son.
Sentía como la sangre recorría mi cuerpo, cada mordida, cada corte eran un trofeo de guerra, me senté en el rincón más incógnito de mi habitación, temblando, producto de la angustia tediosa que me invadía.
Pink estaba ahí, presente, lo podía ver, me hace daño, sí, mucho daño, pero aún así.. lo quiero.
Me gustan tus consejos, querido amigo.
Me gusta que carcomas cada rincón de mi marchitado cuerpo, que ya estaba hecho basura, producto de las auto-flagelaciones constantes que invadian mis venas con mi hacha favorita.
TEN CUIDADO CON ESA HACHA, JAVIERA.
Suspiré, mientras sonreía, me estaba muriendo de a poco, muy poco… pero… ¿sabes algo? Estoy feliz, sumamente feliz, extremadamente feliz, me gustan tus consejos, querida alma gemela.
Sí, lo eres.
¿Quien me acompaña en mis intentos de autodestrucción?
Nadie, nadie más que tú.
Prosa poética original de Clona-zepam.
Carta dirigida a Pink
Esta noche, buscando tu boca en otra boca,
casi creyéndolo, porque así de ciego es este río
que me tira en mujer y me sumerge entre sus párpados,
qué tristeza nadar al fin hacia la orilla del sopor
sabiendo que el placer es ese esclavo innoble
que acepta las monedas falsas, las circula sonriendo.
Noviembre contó los otoños de tu ausencia.
Poesía original del usuario Alecberumen.
Soy la costra de un sueño, si me levanto sangro.
Tú y yo, a blanco y negro.
Hace un par de días leí algo que puso mi mundo de cabeza, o en su defecto me hizo poner los pies sobre la tierra. En cualquiera de los dos casos me dio la cachetadita que necesitaba, esa que te dice “¡Eh güey, pon atención!”. Puedes no creerme si así lo deseas. Es más, te pido que por favor no me creas. Pero si algo de lo que voy a balbucear te parece interesante, te suplico que lo hagas tuyo.
“Hay algo que la fotografía a color jamás podrá captar, y eso es la esencia de las cosas. Dicen que cuando quieres conocer a una persona, debes sacarle una foto a blanco y negro, no te distraerás con los colores y sabrás encontrar lo que andas buscando. Yo siempre te vi en blanco y negro y era lo que más me gustaba de ti”
En ese momento pude darme cuenta porqué nunca me gustó la frase “Ha llenado mi mundo de colores”, porque aún sin saberlo, lo que me gustaba de ti eras tú y no lo que veía en ti. Nuestra historia fue así: en blanco y negro. Una historia que en realidad parece historia, de esas en las que la fantasía y el drama no eran lo más importante, donde no se vive felices para siempre y tampoco se tiene un final feliz.
Realmente amé el día que nos tomamos esas fotos, ahora es el único recuerdo que tengo de nosotros (eso y las cientos de historias dentro mi cabeza). Y porque son lo único que me quedó de ti, las cuales quedaron guardadas en una carpeta dentro de otra carpeta dentro de un par más en el disco duro de mi computadora. Perdidas entre archivos y documentos que ya no uso nunca más, pero que no borro por si algún día los llego a necesitar; y aunque sé que eso no pasará, no me atrevo a deshacerme de ellos. Permanecieron allí guardadas desde el día de tu partida, al otro lado del universo y había prometido no abrirlas jamás, hasta hace unos días que leí aquella frase; eso cambió el rumbo de las cosas y entonces las busqué. Carpeta tras carpeta y las encontré.
Primero me puse triste. Aquellos recuerdos que mantuve aislados por tanto tiempo, finalmente tenían su oportunidad de destruirme y no la desperdiciaron. Lloré hasta quedarme sin lagrimas y un poco más. Incluso lloré con los ojos secos.
Después de un par de interminables horas por fin pude recuperar la calma. Ya estoy tranquilo y ya casi no me dueles. Me tomé la libertad de escribirte una carta en la que incluyo este escrito y un par de fotografías nuestras en blanco y negro. Incluyo también una fotografía que acabo de tomarme, espero que notes que mi mirada ya no es de nostalgia y tristeza, sino que ahora refleja esperanza y alegría.
Estoy a muy poco de alcanzarte y espero que esta carta te llegue antes de que los globos se desinflen.
Te veo en las estrellas.
Sinceramente, Herr Sanz.
Hoy por Hoy (te extraño)
Hoy por hoy, el silencio calla las voces de los que no son amados. Despidiendo por momentos todo deseo de apagar el interruptor de la vida, del color. Hoy te veo, nuevamente, y me enfrasco en olvidarte. Es una tarea difícil, a decir verdad.
Amarte, no es tu culpa niña, no es tu culpa. Mi impulso me ha llevado a cometer suicidio emocional. Te pierdo, cada día que pasa. Sólo sé que nunca serás mía. No lo digas, no lo expreses, no me mires, no me mientas, por favor.
Grandes hazañas haríamos si estuviéramos juntos, pero se que todo es pasajero, inhábil, incoherente. pésimamente idealizado. Todo, bajo el manto de lo absurdo, de lo inculto, de lo efímero.
Te veo, de veras te veo, y deseo, de veras deseo, provocar en ti algún impulso que aparente el buscarme un día más. Sé que soy como ese pequeño punto y aparte, esa señal que denota la ausencia, la soledad.
No quisiera alejarme de ti, lo juro. Pero es imposible. No podría contener la esperanza enfrascada en el bote de duraznos en almíbar un momento más. Te vas, como todas, y me dejas, como siempre a la deriva.
Olas del silencio, acallan mi voz. Mis palabras se borran sutilmente de mi boca; la sonrisa se apaga por momentos, Creo que volveré a retomar las cadenas de opresión del corazón. Nunca antes, nunca, pero nunca, desesperé en el concepto de encontrarte. Sé que todo acabo, y que más da, a veces el silencio dice más que mil palabras.
Punto y aparte. Se esfumo mi conciencia. Mi libertad para pensar carcomió mi deseo de soñar, de amarte, de pensar por un momento en que la vida no es más que una ruleta de azar, donde pierdo, y sigo perdiendo sin parar.
Prosa poética original de Manumdez.
Toda la noche espero que mi lenguaje logre configurarme.
