“ Esta noche la tristeza me ha vuelto a abrazar, destrozandome el alma… atada a los labios de la soledad con falta de esperanzas y felicidad… así nació este texto. “
Comencé a perderme, comencé a sufrir, comencé a divagar en cada uno de nuestros recuerdos diariamente. Supe que era mi fin, porque cada vez que recordaba su mirada, no podía pensar en otra cosa que no fuesen sus profundos y oscuros ojos, cada vez que recordaba sus labios, no podía dejar de sentir un deseo irresistible, además, comencé a soñar sueños que ningún mortal se atrevería jamás a pensar. Cada vez que el estaba en mi mente me sentía tan protegida y feliz aunque a la vez me sentía tan vulnerable y deprimida, ya que en esos momentos sabía que si el dejaba de quererme estaría totalmente incompleta.
[…] yo conozco a alguien que quiere morir en paz consigo mismo
y me produce estremecimientos, insomnio, soledad,
porque la paz conmigo misma sería una guerra sin fin,
dos o tres asesinatos inevitables y alguna entrega desmedida
que no entra en mis planes.
Fragmento de Soy una mujer sin problemaspor Juana Bignozzi.
Que haría yo sin tus flores
que haría yo sin esta permanencia
de tu gesto y tu lugar
Que haría yo si debiera pensar
en pérdida olvido y sobre todo final
Que haría yo si no tuviera
la certidumbre de tu memoria
Estás dando vueltas en la cama, los músculos de tus piernas en tension contra las sábanas; el aliento irregular, la sensación de soledad comiéndote los brazos.
“¿Dónde están sus labios?” Te preguntas. “¿Cómo viviré sin ellos?”
Pues escúchame bien:
Te aseguro que se curará ese mordisco de tormenta que hoy tanto te aflige; Ese infinito que rompe aguas en sus ojos no es más que obstáculo que te ciega la inmensidad de lo que tienes.
Eres joven. Puedes ser tan fuerte como quieras. Cuídate. Ponte guapa. Fórjate una piel tan suave como puedas para que la acaricie quien de verdad valga la pena; para que te mires al espejo en la mañana y el amanecer recorte tus facciones con el pulso reluciente.
Es que los años… ¿No sabes lo rápido que pasan?
Aquí estoy yo, casi en los cuarenta, con la sensación de haber sido un poco idiota por haber pasado gran parte de mi vida devastando mis entrañas con la persona equivocada; por haber pasado gran parte de mi vida perdido en inmensidades tan pequeñas; por haberle llorado y escrito tantos versos a un par de putas a las que imaginé trozos de luna clavados en el corazón y vagina;
He llegado a ser mucho menos de lo que ahora podría ser.
Y me está costando mucho levantar de nuevo el vuelo…
Y no quiero eso para ti…
Cuando pase algo de tiempo, su voz ya no estará pegada a tus pulmones. Tan sólo será un charco de sal vieja que, aunque ahora no lo creas, puede incluso darle buen sabor a tus recuerdos.
Pero depende de ti… Quédate con lo bueno que te dio; con el sexo, con el primer beso, o aunque sea, con la lección que has aprendido.
Pero que nadie te quite lo que me han quitado a mí:
Ahí en ese patio fúnebre y tétrico
Alguna vez hubo un jardín
Regado con las aguas de la ilusiónSembradas las esperanzas
En todo el año, en cualquier temporadaCrecían imponentes flores de bellos colores
De este cuidaba un centinela de rojo corazón
Noble y sin malicia, cual si fuese otra flor.
Furtiva sombra en la noche entró
Una semilla pútrida plantó y pronto enraizóSilenciosamente contaminó todo el Edén Quien de muerte enfermo y sucumbió.
Abyecto se volvió, ruin destino cruel
Las flores con lepra se deshicieron.
Todas las hojas en cenizas se convirtieron.Por los suelos espinas con veneno surgieron.
Y el centinela de antes rojo corazón
Se ensombreció,
Clavose al piso con los ojos apagados e iracundos
El rojo en gris transmutó como piedra sin sabor
Seco y gélido su corazón,
Todo en odio lo volvió.