Baila sobre mí

Solo márchate, deja eso de las despedidas largas y tontas para los que necesitan de palabras para comunicarse, sabes bien que tu y yo no las necesitamos, basta con una mirada triste y una sonrisa a medias para decirnos cuanto nos vamos a extrañar para recordarnos el amor que nos tuvimos….

Después de esto él se fue dejándome con esta pena enorme, con este vacío en mi pecho que ni siquiera Dios lo puede llenar.

Ayudenme, no se como actuar, no puedo ni siquiera disimular mi tristeza, la luna solo me ayuda a recordar esa manera suya de bailar sobre mi, que manera tan tonta de perder la razón, que manera más hermosa de sufrir por amor.

Por favor, quién sepa como me puedo quitar esta sensación, como puedo arrancarme el corazón o ahogarlo para que deje de sentir ¡Dígamelo!, se lo estoy suplicando, tal vez usted me puede ayudar a sanar, pero no quiero olvidarlo, al fin y al cabo es tan difícil olvidar la profundidad de sus ojos, la amargura de sus últimos besos y la ternura de su primera pasión, el se convirtió en el único que tan solo con tocarte pudo cambiar mi mundo; ¡no! definitivamente no quiero olvidarlo, creo que al final lo único que quiero es que baile de nuevo sobre mí..!!

Prosa Poética por @vicopena

…Pero no puedo viajar, no tengo pies.
Me he convertido
en una enorme raíz,
una especie de anti-árbol
de memoria y de miedo.

Fragmento de La balada de Cordelia por Paulina Vinderman. 

Y qué es el poema sino un puñado de pájaros muertos en la mano.
Y qué es el poema sino un disparo al sol desde detrás de un peñasco de colores.
Y qué es el poema sino sobrevivir entre piedras calcinadas y antiguas.

Fragmento de Invenciones del viento por Paulina Vinderman. 

EL ZORRO DE LAS LETRAS

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¨Sus letras… Eran un caleidoscopio… Arrojaban tantas ideas… verdades inéditas, no se les podía pasar por alto¨.

Físicamente era un enigma… cabello enmarañado… ébano, a la altura de las orejas, barba descuidada, ceja áspera; señal de mente inquisitiva… Manos con una turbiedad enfatizada al ponerse nervioso.

Cuando quería resaltar una idea, apretaba la comisura de la boca, automáticamente el labio superior se plisaba, para que el interlocutor pudiera rescatar las vocales, antes de que estas se hundieran en lo profundo de la garganta. Los labios, siempre estaban  resecos; con una aspereza que parecía venir del interior de su alma.

De la vestimenta, era un encanto peculiar; portaba suéteres con estampado rombal, figuras geométricas de colores opacos, combinables con la melancolía.  

En la improvisada habitación, se alzaba un descarapelado mueble, que fungía como librero, en el que colocaba todas las mentes de los escritores predilectos, formando una telaraña de tiempo.

Las noches eran de sintagmas danzantes, esculpidos por su delicada pluma de raíces profundas, en las que clavaba siempre el nombre de una sombra enunciadora de cabellos largos; esfinge de mujer, que  lo mantenía eternamente preso escribiendo sobre amor. 

Después de la escuela, siempre  tomaba una humeante taza de café, engarzada de polvorones de naranja; y con esas armas deliraba en pensamientos que plasmaba en historias, las mismas que le construyeron el aura de zorro. 

Prosa poética original de @los-laberintos-de-mi-memoria

Estás muerto. Muertísimo.
Hecho todo un cadáver.
No lo niegues.
Muertos tus recuerdos.
Muerto el amor
desde hace mucho tiempo.
Mano que se abre
y exhibe las entrañas.
Mano que se cierra
y escribe.
Has dosificado las palabras.
Pero tu corazón gira
sobre la estepa. Va dando tumbos.
Pero ahora es sólo la muerte.
Te llamo porque me muero.
Te digo adiós para siempre.

Fragmento de Estás muerto por Pedro Granados. 

Hoy me apetece

Hoy no me apetece un poema de amor o desamor;
no me apetece pensarte mejor de lo que eres,
no me apetece darte la importancia que perdiste.

Hoy me apetece evaporarme;
dejarme quemar por las estrellas;
sentir la lengua entumecida
por los suspiros desbordanates de un buen vino.

Hoy me apetece preguntarme
por qué me levanto a la mañana.

Hoy me apatece preguntarme
por qué aun no he matado a nadie
o por qué no me han matado a mí.

Hoy me apetece preguntarme
por qué no me quedo una semana
con música y buenos recuerdos debajo de las mantas;
por qué dejé de fumar
o por qué no bebo ni me drogo cada día
hasta que la luna con sabor a plomo
muera ahogada en mi garganta.

Aunque cada día soy más fuerte y optimista,
a veces no me puedo sacar
los rayos de invierno
de entre los dientes.

Poesía original de Eros Ignem.

Ya no somos lo que somos. Somos lo que ellos quieren que seamos. Desde las orillas del mundo, nuestra palabra corre el riesgo de no ser. El gran dilema, ser.

Fragmento de El luto de Pablo Mora.

Para un amor olvidado

Tal vez es tiempo
de dejar que las cosas fluyan,
de impedir que mi mano
siga estando atada a la tuya.

Cada vez que pasan los segundos
te voy queriendo menos.
Ya mis labios no me piden
a gritos tus besos.

Miro el pasar de las horas
que se llevan consigo
la esperanza de un amor eterno.
Pero eso ya no importa,
ya tu recuerdo no me hace daño
y lamento decírtelo,
pero, amor, ya no te amo.

Poesía original de @fragmentos-de-vida