CUANTO TE DESEO

Cuando te pienso como hoy
Mil imágenes pasan por mi mente
Y detalló unas tantas , ah si supieras
Que con un manojo de ellas
Mis deseos de verte son incontenibles

Mis manos quisieran ser el pincel
Que delinien tus intrépidas curvas
Mis dedos impregnados de pasión
Recorrerían cada centímetro de piel
Para soñar caer una y otra vez en ti

Quisiera extinguirme en esos labios
susurrarte al oído palabras necias
Sentir tus respiraciones profundas
Llenos de un té quiero y te necesito
Y ahí estaría yo otorgando mis dádivas

No tienes ni la más lejana idea
de todo lo que cruza por mi mente
cuando el deseo por ti crece sin límites
Y dentro de mi desatas tempestades
Qué solo quiero calmar con tus besos

Poesía original de Riberpa.

Quién iba a decirlo…

Dicen que año tras año,
la soledad huele peor…

Pero yo no estoy de acuerdo;
sólo estás solo si te sientes solo.

¿Acaso no es mejor
despertar de madrugada
y sentir sobre tu piel
el cálido picor de la conciencia tranquila?

¿Prefieres dormir al lado
de una mano fría
que sólo te toca cuando te toca?

¿Prefieres besar cada mañana
un rostro al que ya no besas nunca?

Pues no;
yo me quedo con la cáscara rota
de mis paseos invernales;
con la pulpa lívida de un Sol
que esconde sus encantos en los suburbios de Febrero.

Me quedo con mis veranos
en los que voy a respirar del mar
en el que viene a sudar la Luna;
me quedo con esos brindis con Cacique
que le hago a la pantalla del ordenador
mientras pongo mis canciones preferidas…

Me quedo con mis fiestas solitarias,
y con la alegría de haber perdido a esos amigos
que en verdad no lo eran tanto…

Porque, ¿sabes una cosa?
Las fiestas acaban
cuando las máscaras desaparecen.

Brindo por mí. Brinda por ti.

Quién iba a decirlo…
Pero es mejor así.

Poesía original de Eros Ignem.

Obscurae memoriae.

“Y la bestia siguió y no le importó, porque se alimenta de ira y rencor. Y la niña no dejo la mano de su madre, ni siquiera cuando ésta ya no estaba unida a su cuerpo”

Era en esas noches, cuando el cielo se iluminaba a ratos y a mi me acompañaba la luz de las velas, cuando lloraba por todo y por nada. Por como me sentía y porque como me gustaría sentirme. Por lo que extraño y a quien extraño, por quien era y por quien soy. Era en esos fragmentos de mi vida que me odiaba y pensaba “hoy es una linda noche para morir”. Aunque nunca en realidad he intentado suicidarme, el sentimiento me persigue pero el deseo de vivir predomina. Sufro, lloro, me rompo el corazón en pedacitos y me desgarro el alma con las uñas. Sangro, sangro mucho y en un instante todo desaparece… Y estoy yo y mi espíritu frente a mi. Quien soy y quien solía ser; una niña y una mujer. Ambas tristes, ambas inseguras, ambas rotas. Y mi yo madura intenta tocar a la otra pero es solamente un recuerdo, es como el humo que fácil desaparece y se va, y vuela… Y se va con el viento, hasta que ya no se ve.

Y entonces caigo al vacío y aterrizo en el suelo, con tal intensidad que escuchos mis rodillas quebrarse, pero no me duele. No siento nada. Empieza la lluvia, gotas gruesas y frescas. Y no puedo ver nada, todo es muy oscuro. Pero escucho gritos, mis gritos.
Veo una niña y veo otra y otra. Y todas se esconden tras el sillón y se abrazan las rodillas y lloran y lloran. Y yo no puedo alcanzarlas, no puedo levantarme. Estoy sangrando.

Escucho un disparo, y una niña cae. – Justo en el corazón, murió al instante. – La otra corre y abraza a su madre, la ultima es la mas valiente y enfrenta a la bestia. Toma un cuchillo y lo insarta, mientras llora y tiembla. La bestia no se mueve, no parece dolerle. La niña empuja el cuchillo a modo de encontrar el corazón que parece que la bestia no posee. La mira con pena y lastima y se abalanza a la madre; le desgarra el pecho hasta llegar al vientre, y la otra niña llora como enloquecida y grita y no puede dejar de ver, no puede soltar a su madre. La bestia con mas fuerza corta con esas cuchillas de la mandíbula y los gritos de la madre cesan. La niña no para de pedirle a la bestia que se detenga ni deja de sujetar la mano de aquella mujer que un dia la durmio a canciones. La niña mas valiente se acerca a la otra y le cubre los ojos, lo que una vez fue una mujer bella ya no es mas que carne viva y piel marchita.

Entonces la escena se oscurece y solo se puede escuchar la lluvia y la bestia. Y los huesos, cada uno quebrándose poco a poco. La bestia triturando y satisfaciendo su odio. Y se escucha a las niñas sollozar y puedo escuchar sus latidos y puedo escuchar los mios. Y quiero gritar y desgarrarme la garganta. Y quiero matar a la bestia, quiero partirla en miles de trozos y prenderle fuego. Pero no me puedo mover y nadie me escucha. Y mis manos se llenan de un liquido oscuro y tibio y cada vez me siento mas vacía. Hasta que caigo de nuevo, y mi cabeza rebota contra el suelo. Y la lluvia sigue cada vez mas fuerte y ya no puedo escuchar el corazón de las niñas.

Prosa original de BMAR.

Recuerda no olvidar

jossrca:

Recuérdame amor mío
y dime cuando nos veremos,
el ser eternos nos espera
mientras el destino nos separa.

Tu corres entre brillantes lienzos,
yo me resigno a este frío
y convivo entre sinsabores;
sólo quedan sensaciones y momentos.

Amada mía, imagina y nunca dejes de hacerlo,
así podré volver a tocar tu piel,
ya que hace un tiempo he muerto
y vivo entre tus recuerdos.

Soy un viajero del tiempo,
todavía me revuelco entre pensamientos,
te pertenezco, tú le das vida a esta fantasía
y yo me adueño de algunos sucesos,
como la singularidad de nuestro enamoramiento.

-Josué Cabrera

Poesía original de Josué Cabrera.