Ella me beso

En aquellas tardes donde sólo se podía escuchar la brisa golpear los árboles, el murmullo de la gente al pasar y uno que otro niño llorar, allí estaba yo, metida en mis libros imaginando cómo sería vivir una de esas historias mágicas. 

Esas historias de pasión y desamor, de lujuria y carne, que sólo por las noches se les puede leer, para poder envolverse en las sábanas y recitar a una los gemidos de otros… pero  que cagada es darse cuenta que no tenés a alguien con quien compartir esas historias. 

En esas mismas tardes, en las bebíamos vino del barato y fumábamos cigarrillos, su mirada cruzó la mía y en su locura me besó sin remordimiento alguno, labios dulces y carnosos… Su piel tersa y sus ojos tan llenos de luz, nunca nadie me ha besado de la forma en la que ella lo hizo. 

Prosa original de Beratza.

cadaveres-literarios:

Estoy
cansada,
no se de qué o por qué.

Duermo cansada, me levanto cansada; 
a toda hora pienso en dormir, en soñar con otros lados,
en escapar de todo, del ahora y el mañana.

Estoy
cansada
de todo, por todo, de todos.

Quiero
dormir y ya no levantarme,
quiero que este peso en mi espalda me entierre,
que me crezcan flores de las venas y raíces de las piernas.

Estoy
cansada,
tan cansada de no hacer nada mas que soñar despierta.

Aileen Marso.

Poesía original de Aileen Marso.

Plegarias nocturnas.

A la deriva de un sueño resplandece tu recuerdo, tu silencio es el cántico nocturno del ave de paso, llega el susurro, se filtra por la rendija de la puerta, la posibilidad de un regreso, pienso en el mecanismo para detener el tiempo, sin embargo fallo una y otra vez, nada sucede.

Prosa poética original de Monica Olivares.

Arte Poética

Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.

Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne es esa muerte
de cada noche, que se llama sueño.

Ver en el día o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de los años
en una música, un rumor y un símbolo,

ver en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso.

A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.

Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Itaca
verde y humilde. El arte es esa Itaca
de verde eternidad, no de prodigios.

También es como el río interminable
que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
y es otro, como el río interminable.

Por Jorge Luis Borges