De la vida me acuerdo.
Calzaba tus sandalias, iba en bici
conmigo hasta los faros vacíos.
Decía que era el mundo
una cosa sin frenos
donde poder perdernos.
Pero le fallamos. Nos cansamos
de tanto pedalear.
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Había tanto que quería decirle pero todo lo que no fuese agarrarla de la mano y huir juntos dejando todo atrás serìa un eufemismo, sin embargo todo lo que me atrevo a hacer es lo mismo que hacia en aquel entonces, dejar que la tinta fluya por el papel como la sangre corre por mis venas y tratar de comprender por que, como y cuando te volviste dueña de mis pensamientos.
Eres mi musa, el monstruo al final del libro, la brisa que arrastra la hojarasca y que parece decir dios te ama.
Eres pérdida y reencuentro y yo sigo aquí.
Tratando de entender a través de mi prosa como haré para olvidarte.
Y si acaso quiero hacerlo.
Prosa original de DV.
Me has dicho que me amas y estoy llorando.
De tanto que imaginas tenerme, al final, yo, terminaré teniendote a ti.
Todo adquiere en mi boca
un sabor persistene a lágrimas:
el manjar cotidiano, la trova,
y hasta la plegaria.
La luna tiene ojos verdes.
“Susurraban sus secretos en los huecos de los arboles
los enterraban con barro
se limpiaban sus labios, como si todo fuera pecado
y las palabras
recorrían como rayos llegando a las raíces.”
Crearé un árbol único
hecho del color de tu piel, hojas de tus iris
encuentra la oquedad para susurrar
las palabras que no me dices, por Dios
porque son emociones enredadas
son ríos desbordados
pero mírame
estoy en este puente a salvo
aguanto el equilibrio
arrugo con fuerza el vestido con mis puños
pues como un imán me atrae saltar en tu angustia
y esconderme contigo.
Busca las palabras entre las hojas de primavera
esperaré paciente entre tu oleaje
pues la yo de tu cabeza danza en espiral
no deja de marearme
¿tendrá un destino fatal?
Pero ¿no es, sino poesía, lo que sentimos dentro?
La yo de tu cabeza es una desconocida
es un ser impertinente
es una bruja de mil lenguas venenosas
es una amante de todas las lunas que existen en el universo
es el amor hecha carne y la soledad hecha agua.
Tu yo mío es un evidente vidente
de mis días alfas y omegas
de mis pálpitos extasiados.
La yo tuya y el tú mío son girasoles bellos y espléndidos
son niños acomodados en limbos
big bangs creadores
olas fuera de sí
ojos que equivocaron el sentido intrínseco, no ven, se sienten.
Pues en la oscuridad te veo
y al verte te toco
y al tocarte descubro el sentido sexto.
Poesía original de Soraya Oliva.
Este largo cansancio se hará mayor un día
y el alma dirá al cuerpo que no quiere seguir…
Carta para Jorge
Querido Jorge:
Quiero contarte que estoy asustada, la noche se acerca y temo sentirme indefensa. Temo que me inunden tus recuerdos, ya sabes que no sé nadar.
Quisiera escribirte muchos poemas para que te dieras cuenta de todo lo que siento por ti, para que no pienses que me marcho porque se me ha agotado el amor, para que no pienses que tus ojos dejaron de encantarme… pero no puedo. Debes saber que al irte, mis palabras se fueron contigo. No es la primera vez que te vas, que me voy, que nos vamos… pero nunca te habías llevado mis ganas y mis letras, y ahora será más difícil sobrellevar el tiempo sin ti.
Esta noche, cuando empiece a salir la luna, me acordaré de ti, y me dolerá nuestra última conversación archivada en mi cabeza, me dolerá la última sonrisa que guardé en mi pecho, y me dolerá ese último beso, que bien habría podido guardar, si te lo hubiera dado.
Querido Jorge, mañana al medio día me vas a hacer más falta, cuando empiece el bombardeo de preguntas para saber en dónde estás y por qué no has venido a verme, y sentiré poco a poco cómo se me desgarra el corazón cuando cuente la verdad, cuando tenga que decir en voz alta que esto se ha terminado.
Para el domingo me verás en fotos del viernes o el sábado, sonriendo, bailando, haciendo todo aquello que solía hacer antes de conocerte, pero debo advertirte, que ni siquiera para el lunes habrán cambiado las cosas en mi interior. Ni para martes, ni para jueves, ni para agosto, quizás ni para el otoño esto ya haya sanado. Quizás en invierno, sigas aquí..
Querido Jorge, las horas avanzan y yo me siento incapaz de dejar de mirar tus fotografías, de imaginarme tus ojos mirándome, de imaginarte a ti dándome ese beso en la frente que me reconforta. No importa cuánto duela, soy y creo que seré incapaz de borrarte, jamás en la vida, Jorge, voy a poder sacarte de aquí.
He preparado una taza de café y me he puesto a escribir esta carta, no sólo para decirte adiós, sino también para decirte que me hará falta tu color en mis días. Y es que, ¿con quién se supone ahora que viviré mis aventuras? ¿a quién le tomaré la mano para enfrentar al mundo cuando quiera aplastarme? No podré reemplazarte jamás.
Y ahora, Jorge, creo que debo llegar al final de esta carta, pidiéndote que no me olvides jamás. Recuerda todas nuestras risas y bobadas, y que siempre estaré para ti.
Haz todo lo que te haga feliz, pero no me olvides, nunca me olvides.Con cariño, Miriam Gris.
Prosa original por Miriam Gris.
Mentiría al decir que te entrego
mi amor en estos brazos extendidos,
en mi boca, en mi cuello…
Fantasmas.
La soledad cruzas las paredes,
me abraza en esta noche tibia,
devuelve el frió,
al fin soy yo
Otra vez.
Poesía original de Mónica Olivares.
