Esta noche he soñado contigo…

Soñé que te soñaba, y en mi sueño volvías, y al despertar, el sueño se volvía algo real…

Todo se sentía tan bien, que al despertar fue como una pesadilla. Fue como si la mejor opción fuera dormir en vez de estar despierta. Quizás no sea correcto estar juntos ahora, quizás sólo en nuestros sueños pueda ser…

Me he dado cuenta en estos días invadidos por tu ausencia y escasos de alguna señal de ti, que es imposible tratar de olvidarte de forma instantánea.

Duele. Duele mucho. Duele todo…

Duelen las palabras que ya no se dirán, los lugares que visitamos juntos, y los que estaban por vernos llegar de la mano.

Duele cada lágrima que sale por encontrarse con tus recuerdos. Duele pensarte. Me dueles tú…

Quisiera que volvieras, que al igual que en mis sueños regreses y todo vuelva a estar bien; a estar de maravilla…

No soporto estar sin ti, y lo peor, no soporto tener que decirlo en voz alta… a veces lo intento para ver si el dolor disminuye, pero jamás funciona, sólo te quiero de vuelta cada vez un poco más. 

Quisiera romper las paredes que me rodean y me asfixian con la fuerza que tengo para quererte, porque aunque pienses que he dejado de hacerlo, te sorprendería descubrir cuánto es que en verdad te sigo y te seguiré queriendo. 

Romper las paredes, romperlas con fuerza, y salir corriendo para encontrarme con mis brazos favoritos… tus brazos, tus cálidos brazos.

Quisiera ver una vez más tus ojos, tus lunares, escuchar tu voz, tomarte de la mano…. 

Y parar el tiempo… parar el tiempo para siempre y que nunca más avance. Que todo el mundo se paralice y que la historia no continúe más. Y quedarnos así, para siempre, sin nada que decir, tal vez sin nada que sentir…

Parar el tiempo para siempre y que nunca más avance….
Parar el tiempo para siempre…
Parar el tiempo…

Prosa poética por Miriam Gris.

Viceversa

Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte 

tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte 

tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte 

o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.

Por Mario Benedetti.

Me reclamas que soy inerte,‏

que el azul en mi predomina, pero a ti no te han roto el corazón‏, no te han dejado esperando en la intemperie. 

Me hace falta tanto el calor como a ti la empatía‏; lo entenderías‏

si tan solo te pusieras en los zapatos‏

de a quien el amor a dejado heridas‏.

Prosa poética original de Alexander.

Un sueño nada mas.

A través de mi ventana se podía observar una pequeña con el cabello desordenado, la mirada directa hacia la luna.

Su mano derecha le acomodaba el cabello cada vez que este se le colocaba en la cara y su mano izquierda frotaba sus ojos de vez en vez.

Con el viento su cabello bailaba y sus hombros temblaban regularmente.
Se sujetaba la cabeza y luego observaba de nuevo a la luna como que si en ella pudiera encontrar las respuestas a lo que tanto la estaba sofocando.
Cuando pasaba un avión era lo mismo, lo observaba fijamente hasta que saliera del panorama. Era como si deseara ser uno de los pasajeros que iba dentro.

Me intrigaba muchísimo, quería saber como era su cara. Pero su cabello era tan espeso y la luna estaba en mi misma dirección que no necesitaba voltear.
Se paraba firme y recta y luego respiraba profundamente, como intentando calmarse, luego dejaba salir el aire y se derrumbaba. Se sujetaba la cabeza por minutos y luego miraba la luna como si fuera a encontrar algo nuevo. 

Entonces se escucharon los motores de un avión en la lejanía, a dirección contraria se aproximaba esta gran maquina. Entonces la niña volteo y me di cuenta que en realidad se trataba de una joven pero su estado de vulnerabilidad la hacia ver tan débil; Vi sus ojos marrones y lluviosos. Sus mejillas y cejas.. Sus labios gruesos y su cabello largo; Era idéntica a mi.

Prosa poética original de BMAR.

Confesión de casi media noche

A veces me siento tan abrumada que podria llorar por dias y nunca calmarme.
A veces lloro hasta quedarme dormida para que a los minutos que logro tranquilizarme, mi alarma suene enloquecida. 

Me levanto con los ojos enrojecidos e hinchados.

“Ya no quiero esta vida” me digo al oido.

Prosa poética original de BMAR.

¿Quién escribirá este dolor? ¿Quién destapará los gritos enumerándolos? ¿Quién se atreverá a hacerlo? Porque si nadie se ofrece, yo estoy dispuesto a correr el riesgo.

Fragmento de 4 por Mario Meléndez.

Que cómo, y yo diría más bien que quién.

Me preguntan
que cómo me salve la vida.
Yo diría más bien que quién lo hizo.
Aunque no estuviera en apuros
llegaste tú y me hiciste ver
que mi barco ya no estaba a la deriva.
Y vi la playa.
Y noté la brisa del mar.
Esa que siempre ha estado
pero que nunca he notado.
Y por eso me cago en los muertos de Cupido
por no haber hecho que te conociera antes.

Deberíais sentiros afortunados cuando encontréis
a alguien que haga que cada abrazo
sea una recarga de felicidad.
Cuando miréis el minutero del reloj
y os deis cuenta de que
queda menos de un cuarto de hora para su abrazo
y os dé un subidón de adrenalina.

Yo me siento afortunada.
Y podría pasarme los segundos manifestando
el por qué me siento dichosa de tenerte.
Y por ello,
tengo más besos pendientes en tu espalda que.

Aprendí a hacer oídos sordos cuando sonreías así.
Y mientras que tu sonrisa brille más que el resto,
me da igual el qué dirán.
Que ladren como perros hambrientos,
que yo soy la única que sabe lo que es la felicidad
porque tú eres la mejor receta contra el desconsuelo.

¿Y qué culpa tengo yo?
Si con cada verso que te escribo
se me pone más rojo el corazón
de tanto quererte.
Eres capaz de convertir el invierno
en primera
con tan sólo un beso.
Y sólo con el roce de tu nariz en mi cuello
consigue que tiemble
en pleno verano
a cuarenta grados.

Así que comprende por qué dormir sin ti los domingos lo llevo muy mal.
Y, al día siguiente,
me es imposible llamarlo buenos días si despierto
con el otro lado de la almohada vacía.
Por ello,
prefiero alquilarme un piso en el hueco de tu cuello
y quedarme a vivir.

Que cada día es una película
y tú eres mi protagonista favorito en cada uno de ellos.

Poesía original de Poesía en las bragas.