Cuando te vayas

No sé cómo volveré a sonreír el día que no te vea más,
el día en que la luna me deje de seguir
y mi corazón deje de latir.

Cuando ya no pueda contemplar tu magnífica silueta,
te aseguro, lloraré mares de tristeza;
y mi magia desaparecerá como oscuridad cuando enciendes una vela.

Y me consolará la tierra,
pues le hablaré y haré que me entienda.
Le diré que será como si el sol quemara todo su pasto
y destruyera todo a su paso.

Poesía original por Christian Kleriga.

sigue corriendo

se trata de la paradoja de un ser ilimitado

viendo su propia carne en descomposición

es el universo condenado a ver su historia

es tu último minuto Morrison

animal del descontrol, lo maravilloso es

un fantasma hablando con Dios o

un recuerdo en peligro de extinción

sos vos arrojando flores de tu espalda

es una enorme expansión de olor

son

movimientos

infinitos

procesos insaciables recorriendo tu mente

como la constante imprecisa

y la abstracción del dolor,

son las recetas del hombre nuevo:

bang bang y ®evolución

somos testigos de lo inevitable

nosotros los profetas de la reacción

el presente es una rata escapando

corre corre corre corre corre corre

se escapó

Poesía original de Santiago Navarro

Por su parte, ella no decía nada. Le gustaba que él le dijera cosas, pero ella callaba. Sólo sus ojos y sus manos hablaban. Y eso bastaba.

Fragmento de Gracias, vientre leal por Mario Benedetti. 

El Curso Natural

Triste.
Me pregunto si habrá cosa en este mundo
capaz de disparar la primavera en tu retina.

Complejo.
el jugo de su desprecio;
sus palabras subrayadas,
con acento en el espejo.

Huir.
Sólo sabes restregar tu alma
contra las paredes de tu cuarto,
contra un puñado de canciones,
sin salir de unas vivencias ya roídas por la niebla…

recuerdos que dejan un daño
irreversible en el cerebro.

Perdición.
Tus dedos sorbidos por el alma,
en estado catatónico;
escribes, y aún te quedan restos de soledad
bajo las uñas.

Esperanza…
Aún te sudan los labios
al pensar en uno de sus besos.

Poesía original de Eros Ignem.

II

Piden escriba sobre temas sociales
aliviar mi ego
variar el estilo y la técnica.
Pero soy mi propio artífice.
Las verdades que exorcizo me salvan
de la posteridad.
Puedo escribir bajo las estrellas de Venecia
París o San Petersburgo
emplear palabras que muchos no entiendan
(es importante que no entiendan)
puedo escribir en varias lenguas
conversar con personas inexistentes
fumar un pitillo y ser absolutamente surrealista.

Podría sin dudas dejar de ser yo.

Por Clara Lecuona Varela. 

Gota

Debo confesarte que guardaba la duda de que en tus ojos residiera el mar,

y que esa vacilación se ha evaporado al sorprenderme naufragada en la profundidad de tus aguas;
En esa prófuga gota salada que se ha desbordado y que deambula pícara por tu frente, 
para luego posarse como lluvia fresca,
en las arenas que tapizan mi piel.

Prosa poética original de Colibrí de los Corales, Krisa Giraldo.

La penumbra del cuarto

Entra el lenguaje.

Los dos se acercan a los mismos objetos. Los tocan
del mismo modo. Los apilan igual. Dejan e ignoran
las mismas cosas.

Cuando se enfrentan, saben que son el límite
uno del otro.

Son creador y criatura.
Son imagen,
modelo,
uno del otro.

Los dos comparten la penumbra del cuarto.
Ahí perciben poco: lo utilizable
y lo que el otro permite ver. Ambos se evaden
y se ocultan.

Por Coral Bracho. 

Vestigios abandonados que navegan en solitario.

Me convertí en las deudas que nadie salda,

en la azotea vieja y olvidada,

en el colchón con los resortes afuera,

en cigarros caducados,

en calles llenas de basura,

así habito el cuerpo oxidado que nadie busca,

la chatarra triturada que se degrada cuando alguien me toca.

así me apago,

en las caricias que nunca me diste        

 (y que siempre esperaba)

Así soy

silencios prolongados

en tu mente.

Poesía original de Mónica Olivares.