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Perdón por la manera en la que a veces actúo, por ser tan egoísta y quererte siempre para mi, perdón por intentar robarme tu tiempo, por querer poseer tus labios y tus besos, por intentar filtrarme por la rendija de tus pensamientos, por querer ser humo en tu sonrisa, por querer balancearme en tus lágrimas, por querer hacer ruido en tu silencio y querer callar lo que gritas, por querer morir en tu noche.

Perdón por no acostumbrarme a tu ausencia, a estar sin ti, perdóname por no saber compartirte y negarme a negociarte, perdón por no quererte a la mitad, sino quererte completo. 

Te pido me perdones por querer ser parte de tus triunfos y saborearlos como si fueran míos, por tener miedo a dejarte solo, por hallarme también en soledad, por ser brusca, bruta, tonta y arrebatada, por ser tan impulsiva y tan sin estabilidad. 

Por soñar a lograr contigo lo imposible, algo así como incendiar con nieve, como ahogar con nubes, como escribir con agua o lograr un compromiso, como lograr cautivarte, como desear ser deseada, como una noche durmiendo contigo, como volar haciendo el amor con la mirada, como lograr que te arriesgues, quitarte el miedo a perder, a irte al carajo conmigo. 

Y es que me está consumiendo la soledad y la añoranza, el deseo y el sentimiento, el recelo y la incertidumbre, toda esa mezcla que se conjuga con el miedo. Miedo a no tener con quién mojar las canas en el café, con quién compartir las sábanas y el calor de las brazas, el humo de mis cigarros, lo imperfecto de mi ser, el porcentaje tan desgastado de mi mirada, el aliento de mis labios, el beso de mi alma, ver la mitad de ti con la mitad de mi, con quién vivir de muerte y morir de vida. Juego con letras y me trago palabras, inventando oraciones que transmitan, que te digan, que te griten, que pujen, que giman, que vomiten. 
Y si lo preguntas, sueño despierta.

Prosa poética original de María.

Dejemos que el amor declare su santo nombre
en cada uno de nuestros tejidos, estratos emocionales
y apetencias más escondidas
antes de comprometernos por las dos leyes:
la tuya y la mía

Dejemos por Nancy Cárdenas.

La mujer de papel.

No me guardes en un estante junto a mas libros,
porque un día lluvioso volverás a leerme
y la nostalgia te abrazara tan fuerte que gritaras mi nombre.

No me obsequies que yo le pertenezco a mi autor,
a ti.
Porque soy tuya y viceversa.

No me quemes en aquellas fogatas que solíamos hacer para no sentir nuestro frió,
para no sentir el helado viento de un falso te quiero, no.
No me quemes que mis cenizas te harán llorar.

No intentes editarme,
que sé de memoria todo lo que escribiste en mi.
Y una palabra menos o una más no cambiarían nada.

No intentes destruirme o arrancarme las hojas,
que aunque lo hagas no me olvidaras.

No llores junto a mi,
que si me mojas podría cambiar los versos.
Y podría volver junto a ti.

No cambies la portada, porque ya todos saben que este es nuestro libro.

No inventes finales felices,
porque lo nuestro termino en un asesinato, sin sangre.
Pero nos rompimos tanto que solo hoy quedan memorias.

No fingas que no existo,
no podrías taparme ni con 100 libros mas.

No me olvides, que eternamente seré tuya.

Poesía original de Jazmín Angela Palomino G.

No basta con
decidir abrirte.

Debes hundirte los dedos
en el ombligo, con las dos manos
agrietarte,
derramar los lagartos y los sapos
las orquídeas y los girasoles,
virar al revés el laberinto.
Sacudirlo.

Fragmento de No basta por Gloria Anzaldúa.

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Que muera la poesía en mi caja torácica
que ya no soporto el dolor al abrazarme tan fuerte a mi misma
Estabas allí antes de nacer, mucho antes 
Te veo difuminado
arrastrando tus extremidades hacía mi, aletargado
¡qué dolor! cómo separarme, cómo impedírmelo
Efusivamente necesito tu aliento
te quiero cálido e imperfecto, te quiero mudo con ojos de cocodrilo
quiero que los límites los ponga la gravedad, no la desazón
equiparando el amor con el drama, siempre, 
que no se borran estos dolores de palabras
que no ves
que no vestirse
qué esculpido está el destino si uno confía en las maldiciones
tantas jodidas bromas infinitas
conquisté para mi reino cada centímetro imprudentemente de tu cuerpo.

Poesía original de Soraya Oliva

Yo me acostumbro, amor, yo me acostumbro.
Yo me acostumbro a estar sin ti. ¿Lo entiendes?
Quiere decir, amor, que no amanece;
quiere decir que aprendo a abrir los ojos sin tu beso.
Quiere decir que olvido, amor, que yo te olvido.

Fragmento de Elegías por Mirta Aguirre Carreras.

Enajenada en ti
sin tiempo
y sin fronteras.
Perdida el borde de mi cuerpo,
en las oscuras aguas
del orgasmo,
me entrego hasta morir
en tu belleza

Fragmento de Safo a Cleis por Luz Méndez de la Vega

Mi realidad

No hay ningún poeta que pueda alterar su realidad sin la ayuda de las drogas (o el alcohol en algunos casos)
Por ejemplo yo, que he intentado tenerte junto a mi con Krokodil, y aunque su efecto es corto no me deja ver ni tan siquiera tu silueta
Shabú, que me estimula las ganas de escribir, pero no las ganas de olvidarte
Ketamina, que me hace un loco paranoico que no piensa en otra cosa que apoderarse de tus ojos, tu sonrisa y tus manos, y aunque me deja al borde de un ataque cardiorespiratorio tu recuerdo me hace latir el corazón
Estramonio, que mas allá que dicen que es letal, no se asemeja ni un poco a lo que me genera tu ausencia
Metilfenidato, que me causa trastornos y me mueve el piso (nunca mas que tu), además de eso causa una severa perdida de la memoria, y aun así, guardo en mi mente todos los momentos junto a ti
Aunque
No vivo cerca a ti, tampoco cerca a este mundo
Y ya no escribo, ya no me lees ni me recuerdas
Siempre que me acuesto, cierro los ojos con el miedo que sea la ultima vez que lo haga y no alcancé a verte una vez mas
Y en la madrugada que estoy mas lejos de este mundo que de ti, recibo amenazas constantes del corazón, puede que este cerca mi final, un poeta que no dejo legado alguno, ni amor, ni poesía
No se si recuerdas nuestros miércoles de abril, aquellos en los que el mundo nos veía juntos y hacia llover
Los pasos que dimos caminando en círculos (de la 22 a la 27, de la 27 a la 22) ni yo me quería ir ni tu te querías quedar, pero igual juntos, empapados en agua y en emociones
Sin lugar a celos, ni ausencia, ni desconfianza
Un cuento feliz, un pasado mejor
Siempre viví con la esperanza de darle un buen final, de ser tu Rey y tu Peón
De un futuro juntos.
Tal vez no te importe, pero tengo varios diagnósticos: trastorno por déficit de atención con hiperactividad, síndrome de taquicardia ortostática postural y narcolepsia
Me dicen que no tengo remédio
Pero yo se que si
Tu, tus lábios y tu sonrisa
En su defecto, tu presencia
Pero no pasa de una ilusión, que es mas utópica que lógica
Estoy al borde de un abismo, y tu recuerdo sigue en mi regalándome un profundo y nada agradable decaimiento
Aunque te escucho sonreír lloro, porque no es conmigo
Los versos mas tristes me suenan a tu nombre, las palabras mas agrias me saben a ti y la oscuridad te refleja en mi vida
Y la verdad ya no importa, ni que esta noche cierre los ojos por ultima vez , ni que la madrugada te lleve mis letras en forma de sueño, ni que tus próximos miércoles de abril sean mas felices junto a alguien mas, ni que camines en círculos jugando al olvido
Nunca podre alterar mi realidad si no estas a mi lado

Poesía original de Santiago Rincón, Bogotá.

Reminiscencia

No podía dejar de amarla porque el olvido no existe
y la memoria es modificación, de manera que sin querer
amaba las distintas formas bajo las cuales ella aparecía
en sucesivas transformaciones y tenía nostalgia de todos los lugares
en los cuales jamás habíamos estado, y la deseaba en los parques
donde nunca la deseé y moría de reminiscencias por las cosas
que ya no conoceríamos y eran tan violentas e inolvidables
como las pocas cosas que habíamos conocido.

Por Cristina Peri Rossi.