Habría que lavar no sólo el piso: la memoria.
Habría que quitarles los ojos a los que vimos,
asesinar también a los deudos,
que nadie llore, que no haya más testigos.
Pero la sangre echa raíces
y crece como un árbol en el tiempo.
La sangre en el cemento, en las paredes,
en una enredadera: nos salpica,
nos moja de vergüenza, de vergüenza, de vergüenza.

Las bocas de los muertos nos escupen
una perpetua sangre quieta.

Tlatelolco 68 (fragmento), Jaime Sabines  (via littrature)

Frenesí

Un infierno en mi cabeza, se quiere apoderar. 
El fuego recorre mi columna, no me puedo despertar. 
Párpados de acero, y sangre en el algodón del ojo, 
Respiración entrecortada y pulmones sin salida.

¿Que me sucede? 
¿Estoy muriendo? 

En la oscuridad me sonrieron. 
Se parece a mi padre muerto. 
Porque no tengo miedo? 
Se acerca y observo su corpulento cuerpo. 
No es mi padre muerto. 

Suspiro y cierro los ojos. 
Acábate pronto, suplico.  
Efectivamente, desaparece aquel hombre. 
Pero solo para ser reemplazado por un niño maltratado. 
¿Acaso ya morí?

No. Aun siento dolor. 
Olvide las píldoras y ahora mis amigos se apoderan de mi mente. 
Muero una y otra vez;
Pero ojalá muriera de repente, pronto y para siempre.

Poesía original de Bárbara Alvarez PM.

Aunque parezca inimaginable, hubo un tiempo anterior a la
televisión. Nací en esa época.

Fragmento de Afrodita: Cuentos, recetas y otros afrodisíacos de Isabel Allende.

Sálvame

En un día lluvioso el joven Claudio estudiaba para su próximo examen acompañado de un café, pero la campanilla de la entrada lo distrajo. Una mujer con el cabello humedecido se quitaba su abrigo y buscaba desesperadamente una mesa. A Claudio se le paro el corazón por un segundo al encontrarse con los enormes ojos color miel de aquella muchacha y mientras luchaba con el dilema entre acercarse a la joven o quedarse ahí observándola, la muchacha desapareció. La cafetería estaba llena y la joven no consiguió mesa. Decepcionado Claudio prosiguió a seguir estudiando.

De vuelta a casa a Claudio le carcomía la mente llena de dudas sobre aquella chica. A pesar de que no la conocía Claudio ya estaba enamorado.

Meses después…

De vuelta en aquella cafetería Claudio recordaba aquel día en el que vio por primera vez aquella muchacha dueña de su corazón y como si todo hubiera vuelto a pasar la campanilla timbro y la muchacha de los ojos color miel entro a la cafetería. A Claudio le tomo unos segundos asimilar la situación, pero esta vez no dejo ir la oportunidad, se armo de valor e invito a la muchacha a tomar un café.

21 años después…

Siempre me ha gustado recordar la historia de cómo mis padres se conocieron. Siempre pensé que su amor era verdadero y duraría para siempre.

Pero todo ha cambiado desde que Guillermo, mi hermano, descubrió que mi papá engañaba a mi mamá desde hace ya un tiempo con Sandra; una pelirroja de unos 22 o 23 años.

Desde ese momento mi vida ha cambiado, ya no vivo de la manera que lo hacía antes. Vivir con mi mamá y hermano es como vivir sola, mi mamá pasa sus días deprimida, encerrada en su habitación y Guillermo nunca se encuentra en casa. Veo a mi papá dos o con suerte, tres sábados al mes y esto es porque si no está en la clínica cubriendo alguna cirugía, se encuentra con Sandra disfrutando de la vida como que si él fuera tan joven como Sandra lo es.

Ya no sonrió ni disfruto lo que hago. Ir al colegio y regresar a casa ya no me molesta como antes. Solía salir con mis amigos, pintar en las tardes, bailar y cantar cuando me sentía feliz. Pero ya no es así, ya nunca estoy feliz. Mi familia esta desintegrada y yo muero por dentro.

Extraño salir a caminar con mi papá por las mañanas y a charlar con mi mamá por las tardes. Extraño a mi hermano y sus ocurrencias. Extraño mucho mi antigua vida. Pero no importa, porque nada nunca volverá a ser igual. Ni mi papá volverá, ni mi mamá volverá. Él está perdido en el deseo de ser joven otra vez y ella está perdida en la amargura y la decepción.

Guillermo esta peor, mi hermano mayor esta perdido en las drogas y el alcohol. Guillermo ahora odia a mi papá, no habla con él, ni de él. Es como que si lo hubiera borrado de su memoria.

Solían ser muy unidos, claro que esto fue mucho antes que Guillermo descubriera lo que pasaba entre mi papá y Sandra, solían salir a jugar futbol y platicar sobre autos. Les gustaban las mismas cosas y confiaban mucho el uno con el otro. Siempre envidie un poco el tipo de relación que ellos llevaban.

Guillermo quedo destrozado; se lleno de odio y decepción, el hombre que el mas admiraba le mostro su otra cara y el alma de Guillermo no perdona. Pero si sufre. Y sufre mucho.

Guillermo estaba en la universidad y fue fácil para el escoger amigos con los cuales le era permitido desconectarse del mundo. No lo supe hasta después de unos meses cuando yo misma lo vi inhalar un polvo bblancuzco una noche en la que el creyó estar solo. Me rompió el corazón verlo así. Guillermo me descubrió y reacciono violentamente hacia mí. No solo me lastimo físicamente pero también me marco sentimentalmente. Había perdido a mi hermano y no podía recuperarlo.
No podía salvar a nadie sin que alguien antes me salvara a mí.

Acá es donde entra Luca, mi mejor amigo. Lo conocí en primaria y la conexión fue instantánea, yo solía jugar con él y él solía jugar conmigo, hasta los juegos que eran de niñas. El está siempre para mí, y yo estoy siempre para él. Él fue quien me salvo. Cuando mis padres se separaron me aleje de la sociedad, no salía de mi habitación y después que mis lagrimas se habían secado lo único que hacía era pensar, acostada en mi cama viendo hacia el techo, eso era lo único que hacia; pensar. Al principio fui muy buena disimulándolo, aun sonreía y trataba de participar en el colegio. Pero poco a poco desaparecí y empecé a hacer lo imperdonable, cortaba mis muñecas horizontalmente y las dejaba sangrar. No me dolía, me liberaba. Hacía que la cara de mi mamá, hundida en su miseria no se viera tan lastimada, hacia que la falta de la presencia de mi papá no doliera tanto y por supuesto me hacia olvidar que mi hermano estaba perdido. Luca pronto lo noto, él decía que el brillo de mis ojos desapareció, que yo ya no estaba, que me estaba consumiendo. El me demostró amor y apoyo cuando más lo necesitaba, él fue la razón por la cual mis cortes no eran verticales. Él me salvo. Y salvo a mi hermano.

Pues solo así tuve el valor para enfrentarlo y poder ayudarlo. Fue muy difícil pues él aun creía que yo solamente era una niña, inmadura y sin sentimientos. Creyó que yo no entendía y que no podía ayudarlo. Pero lo hice. Guillermo ya lleva dos años sobrio y limpio. Ambos ayudamos a mi mama a salir de su miseria, cuando al fin comprendió que no fue su culpa que mi papa fuera un completo sin vergüenza, que no es que ella no fuera suficiente para mi papá, pero que ella era mucho más que lo que el merecía. Pronto se disculpo con nosotros por haber estado ausente mientras todos moríamos lentamente.

Sandra dejo a mi papa por un modelo más joven, mi papa regreso pidiendo perdón. Yo lo perdone, Guillermo también y mi mama también. Pero ninguno lo acepto de nuevo en casa. Ahora llevamos una buena relación de padre e hija, claro, no es como antes y nunca lo será, pero me conformo con esto. Lo veo más seguido y tengo la confianza de platicar sobre cualquier cosa que me moleste. Para Guillermo fue más difícil, pero no imposible, ambos llevan una buena relación también. Mi relación como hermana con Guillermo ahora es mucho más fuerte. Platicar con mi mama ya no es un desafío. Luca ahora es más que solo mi amigo. Y yo, que ya volví a sonreír, también pinto a veces, ya no deseo desaparecer, ahora veo la vida como algo hermoso y disfruto cada momento de ella.

Cuento corto original de Bárbara Alvarez PM.

Por desgracia pertenezco al tipo de persona que cree en el amor a primera vista y, para colmo, se casa.

Fragmento de Afrodita: Cuentos, recetas y otros afrodisíacos de Isabel Allende.

Arrebatos

Qué tal si volvemos en el tiempo! 
Allí donde se conservan tus mejores recuerdos,
un aroma único,
sensaciones nítidas, vívidas,
el tacto de una flor,
el sabor de unos labios carmesí,
un cielo fantasmal y a la vez angelical,
un aliento que te alienta,
unas manos de sol,
unos pasos firmes con destinos inciertos,
el riesgo del azar.
Un escenario des-equilibradamente perfecto
en un instante remoto, si remoto quizá,
pero tuyo, sólo para ti, sin arrebatos. 

De la serie Regresiones por Hipnótico Carmín.

Como la poesía, el pan es una vocación algo melancólica, cuyo primordial requisito es tiempo libre para el alma.

Fragmento de Afrodita: Cuentos, recetas y otros afrodisíacos de Isabel Allende.

El lenguaje describe, sugiere, excita: las palabras tienen el efecto de un embrujo.

Fragmento de Afrodita: Cuentos, recetas y otros afrodisíacos de Isabel Allende.

Ah, el vicio de las palabras… Una vez escapadas de la boca no
podemos recogerlas.

Fragmento de Afrodita: Cuentos, recetas y otros afrodisíacos de Isabel Allende.

BLUD Y EL LIBRO DE BLUD

Blud se aburre un poco, en su soledad sempiterna, esa tela con la que viste su condición de único. Decide, en un momento dado, escribir un libro. Lo titula «El libro de Blud». Todo lo que escribe en el libro es una proyección de sí mismo, por lo que se puede decir que Blud y «El libro de Blud» son el mismo ente, que antes era único y ahora está dividido. Ellos, creador y creado, en íntima simbiosis, dotan poco a poco de significado sus respectivas realidades, que en realidad son una.

Blud comienza por el principio, la creación del universo de Blud, para lo cual establece paradojas y líneas guía, matrices sobre las que se extenderá toda la institución de lo que debiera ser. Después de estos misterios matemáticos y de cualidades, aparecen galaxias Blud, nebulosas Blud, gigantescos campos de gases Blud e infinidad de grandes piezas astronómicas Blud, sustentadas en la línea guía del tiempo Blud. «¡Mirad lo que hemos creado!», exclama la multiplicidad que antes era un único Blud. Sistemas solares y gigantescas novas danzan en una armonía solo imaginada, quizá, por Blud, todo completo, sorprendiendo al mismo Blud sobre lo que escribe, pues la creación es en parte autónoma del creador, y muchas veces toma derroteros que éste último no hubiese previsto nunca. Así, algunas estrellas Blud y planetas Blud colisionan a veces, generando campos de asteroides Blud que dibujan lo creado con su bello movimiento en el espacio Blud sin fin.

En los planetas Blud que mantienen su integridad más o menos intacta, se condensan gases Blud bajo los cuales afloran formaciones de distintos tipos de rocas Blud, de cuya aparición depende la densidad Blud, profundidad Blud, tensión Blud a la que son sometidas, calor Blud, cristalización Blud…

Todo tiene su propia consciencia autónoma de Blud, Aunque todo lo que va tomando forma y tiempo es un modelo de Blud. Mientras los soles y luminarias Blud van poblando el vasto campo interestelar Blud, en algunos cuerpos Blud aparecen combinaciones de elementos Blud originando particularidades Blud más complejas, dotadas de cierta esencia Blud «inquieta». Blud lo llama «vida Blud», una novedad importante en todo su plan para «El libro de Blud».

La vida Blud comienza como el propio Blud, única, y es sometida al mandato Blud de crearse a sí misma. Así, lo único se copia a sí mismo y se auto divide en sucesivas vidas Blud que van recombinándose, generando novedades y extrañezas únicas y semejantes. Blud sonríe, contento de su modelo Blud en el que plasma su esencia, la cual le permite auto conocerse y comprenderse, dotando su existencia de sentido, tanto en el momento como en lo último, que a Blud no se le escapa nada de sí mismo excepto lo que tiene autonomía propia por ser Blud en modelo y semejanza bajo la apariencia de muy diversos tapices. Quién desvelará este sentido último, solo Blud lo sabe, o quizá no, y dentro de su improvisación constante todo se vaya viendo según sucede y se establece.

La vida Blud va generando nuevas formas de generar vida Blud, lo mismo que la materia Blud antes se generaba a sí misma, quizá de la esencia misma que las páginas del libro de Blud. Poco a poco todo va ganando en complejidad Blud, la cual compite con la armonía Blud, dos de las líneas guía Blud más esenciales. Todo es una gran pieza musical donde nacimiento Blud, búsqueda Blud, pérdida Blud, muerte Blud, alimento Blud, putrefacción Blud y defecación Blud se combinan sin parar. Materia animada que da lugar a materia inanimada, pagando su deuda de existencia, formando parte del elixir de Blud.

Un grito lejano llega de los mundos habitados en el libro de Blud a los oídos de su creador. Blud se siente extrañado e interesado, y se pregunta: «¿De dónde proviene este clamor? ¿Cuál es su naturaleza, qué lo origina, qué vivirán para sentirse así?». Algo de la creación de Blud ha traspasado sus páginas, asaltando al mismo Blud por sorpresa. Lo animado, en su autonomía, y como buen modelo de Blud, cada vez más complejo, intentando mantener la armonía original, haciendo malabares en la creación de Blud, se expresa, salvaje e intuitivamente.

Aparece, por fin, la inteligencia en lo animado. Otra vuelta de tuerca, otro algoritmo más, otra forma más de ser Blud. Nada queda atrás, todo coexiste: materia Blud, Vida Blud, Inteligencia Blud. Plantearse qué dentro de Blud se parece más a Blud resulta una discusión baladí, pues todo es creado para ser su modelo, representándose de distintas formas para conocerse mejor. Pero tras el sentido original, hay algo que al mismo Blud se le ha escapado y que terminará por darle sentido, al fin.

La inteligencia Blud genera modelos Blud increíbles: sociedades Blud, construcciones Blud, utensilios Blud… Todo va sucediéndose, una situación Blud genera a la otra, y la lógica Blud se va depurando, compitiendo con el instinto Blud. Se alzan sistemas de gobierno Blud para, con el tiempo, desaparecer, lo mismo que imprerios Blud y dirigentes Blud. Nace la escritura Blud, donde las criaturas Blud pueden escribir libros Blud pensando e imaginando a Blud. Todos estos libros Blud son en parte ciertos y en parte modelos, y sirven para lo mismo que «El libro de Blud», en principio. Con el tiempo todo se va complicando, cayendo una vez más en la paradoja. Por ejemplo, una de las criaturas llamada Michael Ende Blud escribe un libro Blud llamado «La historia interminable Blud» donde un niño Blud lee un libro Blud protagonizado por un niño Blud que no es otro que el mismo niño Blud que lee el libro Blud. Al final, el contenido de ese libro Blud sale del mismo dentro del libro Blud de Michael Ende, cuyo contenido también sale de él, y esto es un misterio. Blud, al escribir esto, comprende, mientras los gritos se suceden y él se interroga más y más sobre su naturaleza.

La vida de las especies Blud aflora y se extingue sin cesar, incluida la de las inteligentes. La misma vida Blud es barrida en ocasiones de la faz de los mundos Blud debido a las más variopintas cuestiones Blud. El universo Blud va bajando de temperatura y los cuerpos celestes Blud están cada vez más distanciados y fríos. Mientras el libro de Blud va llegando a su fin, y con él los últimos gritos lejanos saliendo de sus páginas, el mismo Blud va muriendo poco a poco, solo dentro de la gruta de su montaña, alejado. Decide, antes de morir y de terminar el libro, y como último propósito, averiguar qué es lo que origina el clamor de los seres animados Blud, y para ello traza un último plan.

Al fin, termina el libro. Al fin, muere. Y, llevado de la mano de su última voluntad, se vive a sí mismo en todas y cada una de las formas Blud de «El libro de Blud» para experimentar por sí mismo la gloriosa condena de la existencia Blud.

Cuento corto original de Alejandro Sánchez Manzaneque.