Igual que en el momento de venir al mundo, al morir tenemos miedo de lo desconocido. Pero el miedo es algo interior que no tiene nada que ver con la realidad. Morir es como nacer: sólo un cambio.

Fragmento de La casa de los espíritus de Isabel Allende.

Recuerda que cada (tic tac) es un segundo de la vida que pasa y que no se repite, hay en ella tanta intensidad, tanto interés, que solo es el problema de saberla vivir. Que cada uno la resuelva como pueda.

Diario de Frida Kahlo, últimas palabras escritas antes de su muerte.

Capítulo I

Hace tiempo que me sequé las lágrimas,
que limpié las telarañas de mi corazón,
me deshice de las palabras que nublaban mis sentimientos:
Así desapareció…
el odio,
el miedo,
el rencor 
e incluso el dolor…
Comencé a avanzar.
Un paso,
otro,
una caída.
Pero esta vez no me iba a parar,
otro paso,
otro,
uno más hasta que me el camino se hacía solo. 
Y entonces te vi,
no supe entender tu luz, tu forma de brillar, de respirar o mirar…
El roce de tu olor me embelesó, en el océano de tus ojos bailé,
suave balanceo, como una música que suena y que no quieres parar,
un sentimiento que bombea a cada vena la sangre que te da la vida,
el tambor que retumba en las más oscuras pesadillas,
la voz que te guía, la mano que te levanta y acompaña,
en tu amor, Alejandro, en tu eternidad me quedaré para siempre:
El siempre que viene de la vida y hacia la muerte quiere yacer.

Poesía original de Líneas superpuestas.

Como siempre, cuando me alejo de ti, tomo dentro de mí tu mundo y tu vida, y así es como puedo sostenerme por más tiempo.

Carta a Diego Rivera (1948) por Frida Kahlo.

Jolgorio

Despierta el colibrí astillado
Cansado, dentro del ajeno resplandor
Somnoliento y con corona
“El cielo nos mira” piensa
Y da chance al León llorar su amada sabana
“El cielo nos mira” susurra
Como envejeciendo con la palabra.

Poesía original de AQ.

BLIND.

El clima ha sido bastante frío en este día, me encuentro muy bien abrigada pero los temblores que recorren mi cuerpo no se detienen, mi corazón no ha dejado de latir rápido, es como si se fuese a salir de mi pecho, el dolor es insoportable.
Lo he perdido todo en tan sólo una noche, ¿Acaso no es curioso? 
Estaba tan feliz que me sentía en el cielo, me sentía tan viva, tan natural… Siempre fingí sonrisas, siempre aparentaba estar “bien” y cuando al fin sucedió, cuando ser feliz era real, tan sólo me duró un tiempo.
No sé por qué, no sé si merezco esto por haber sido tan feliz.

Me siento muy débil justo ahora y quizá mi aspecto luzca fatal, lo más probable es que me encierre en mi cuarto y no me deje ver por un tiempo, quizá se depriman al verme en este estado.

Mis noches permanecerán en un constante insomnio lleno de recuerdos de él; quizá me aferre a una situación diferente, no a la realidad, la realidad es muy difícil: en mi mundo alternativo no hay un corazón roto y él estará sanando cada herida de mi pasado con su amor, besos y abrazos, hasta al fin poderme tener total mente suya.
En ese mundo alternativo esta noche desaparece, el dolor no existe y él podría ser mío; él quizá podría ser mío cuando arriesgará todo por mí, pero, ¿A quién quiero engañar?

Esta es la realidad; una realidad en que me encuentro vacía, mucho más que antes porque he descubierto la felicidad y la paz en una persona que ya no estará más. 
Yo me quedo, me quedo aquí, me quedo con mis letras y en un lugar que se encuentra tan lleno de él…

En mi mundo alternativo no existe un final.

Narración original de Sara López.

Fueron más enamorados

Fueron más enamorados que el frío de un rincón cualquiera de la provincia

Flamígeros diluyendo glaciares en el tiempo

Sin miedo a las gentes que en sus prejuicios los envidiaban

Sin miedo a las convenciones, al delito o a las penas del infierno de las que habla el pastor cada día en el culto

Y se fogosamente amaban a la vuelta de la esquina

A unos metros de  los perseguidores y los calumniadores nuestros de cada día

Y se curiosamente conocían

Pretéritos imperfectos y disímiles que convergen en el punto de las tristezas

Fueron más enamorados que esos relatos del ayer

Que las marcas forjadas a momentos en el pecho de lo vivido

Más enamorados que los contratos nupciales, los divorcios y la sangre

Más enamorados que la fuerza de unos ojos belicosos y oceánicos en lo profundo del silencio

Que los otoños del cuerpo que nos hacen recordar que el flujo de las horas es inexorable

Que el duro metal en las costillas del joven soñador y revolucionario

Fueron volcánicos, volátiles y no les importaba con cuánto llegar al último día del mes

Fueron tan uno que se hicieron carne, fuego y tempestad en la profana complicidad de la  alfombra

Fueron más enamorados que el amor de los más enamorados

Fueron, y en esa forma verbal radica el problema, y no en la urdimbre o en la pobreza o en la deshumanización, o en el fascismo o en comunismo/

Fueron y como un mensaje a los pies de la arena, se olvidaron de la poesía.

Poesía original de Jorge Sandoval.