…No siempre después de “te quiero”, va “y yo a ti”. A veces después de “te quiero”, va “pues yo no”. Y no hay forma de decirlo sin arrugar para siempre el corazón de alguien.
Etiqueta: Literatura
Maldito será siempre mi nombre
A qué ser feliz entre tanta muerte
entre tantas noches de húmedos sueños
de besos pixelados
de rasguños virtuales
explosionando en tu ausencia
desde mi propia ausencia.
a qué odiarte cada mañana
con mi boca muerta hace años
y mis manos muertas un poco más
con mi cuerpo desterrado
y mi voz pidiendo a gritos un suspiro.
A qué tratar de flagelarme en tu recuerdo
como si comiera una vez más de tu carne
madre hermana hija compañera
niña arcoiris
ángel polilla
A qué tratar de borrar tu risa de mi espalda
haciéndola parte del mito de mi sangre
encadenado a tus caderas
perdiéndome en mis propios lupanares
en el fornicio de las teclas
maldiciendo mi nombre
maldiciendo mi respiración.
Poesía original de Jorge Sandoval.
Ven, ahora que sabes que también en los labios aparece
—sin que nos demos cuenta—
el beso monstruoso y bello
de aquello que todavía llamamos el alma.
Un millón de veces
Tuve sexo con el diablo
Yo no sabía
Que los ángeles hacían el amor.
Morir y todavía
amarte más.
Y todavía
amarte más
y más.
Poema de no te extraño
Poema de no te extraño
Porque yo no te conozco
Y no te conoceré.
No hay extraños conocidos,
No hay extraños en verdad.
No hay soledad,
No hay lagrimas,
No hay dolor,
No hay comodidad.
Quiero escarbar la cascara de mi alma
Para poder exprimir lo que salga
Y buscarte en la pulpa de mis sentimientos.
Quiero encontrarte.
No puedo parar de buscarte.
Y no se quien sos.
Tus ecos recorren los renglones de mis hojas
Tu nombre impregna los océanos de mi almohada.
Muero por conocer tu identidad.
Poema de no te extraño.
(Punto final)
Poesía original de Agustin Scuoteguazza.
Encuentro
Si la vida
nos regala otro encuentro
te dejaré ser tú
seré
sencillamente yo
Escucharé
la melodía
de tu música
y la mía
cuando se unan.
Por María Clara González.
Mirando el reloj
Me gustaría que el reloj comenzara a hablar
y me contase ahora sobre mi vida.
“En esta semana dormiste 42.07 horas, caminaste por otras 30.35;
hiciste el amor en un promedio de 124 minutos…”.
Que tuviera una bocina – bocina, porque
la boca miente, y peor que eso, convence -.
No quisiera que dijera bueno o malo,
sino, esto y el otro.
Ni siquiera que recomiende caminar más o dormir menos,
porque inmediatamente se sentiría en confianza.
-Y nadie quiere una voz alardeando debajo de ropas en el suelo-.
Pensándolo bien, dejémoslo así,
Hasta el tic tac en ocasiones me molesta, me acosa.
Ya recordé que por algo lo compré sin siquiera alarma.
– me da el reloj más mudo que tenga, por favor.
– tenemos este nuevo modelo, no dice ni la hora.
– perfecto, me lo llevo.
Poesía original por Jonatán H. Andrade.
Sólo la fiebre y la poesía provocan visiones.
Sólo el amor y la memoria.
Después de todo
Me encantan los párrafos que inician con un “después de todo”. Siempre son tan contundentes, impactan por completo en la historia y advierten una reflexión que concluirá con lo acontecido. Después de esta frase viene el momento de encarar la verdad y retornar la vista al trama principal: una novela, un cuento, un poema, una vida, todo necesita un “después de todo”. Ese algo que indique cuándo detenernos, pensar y reafirmar camino o recostarse en el lodo. La gran revelación, el final, que se espera como escritor, sea importante; como lector, que sea satisfactorio y como quien lo vive, que llegue para bien, siempre para bien, aunque claro está, aquella frase es usada comúnmente para todo lo contrario: esos finales desgarradores, que te estremecen y hacen pensar que no sirvió de nada el esfuerzo, que todo resultó ser de una manera diferente, que pase lo que pase siempre estarás jodido después de todo.
Narración original de Jonatán H. Andrade.
