Sobre una pila de grano, aspirando el aromático polvillo del granero en la luz dorada y difusa de la mañana que se colaba entre las tablas, se besaron por todos lados, se lamieron, se mordieron, se chuparon, sollozaron y bebieron las lágrimas de los dos, se
juraron eternidad y se pusieron de acuerdo en un código secreto que les serviría para comunicarse durante los meses de separación.

Fragmento de La casa de los espíritus de Isabel Allende.

Suicida

Querido diario, está será la última vez que escriba… Me encuentro desesperado; temeroso ante mis deseos, ante mis anhelos, y es por eso mismo que esta noche me he de suicidar.

Porque solo de esta forma, podré superar esta agonía que carcome lentamente mi interior. La desdicha de ya no sentir sus labios, su piel, su respiración, me está volviendo loco. Ya no tengo un lugar en este mundo terrenal, no desde que me dejó.

Las noches que pasé junto a ella, los días en los que bromeábamos y nos juramos amor eterno, solo quedan como vagos y vacíos recuerdos en mi mente; presencias imborrables que me atormentan en mis sueños, en mis pesadillas.

Ya no tengo voluntad de levantarme. Ya no siento la necesidad de querer despertar, no sin ella junto a mí. Me duele, me destruye, me mata su partida. ¡Ya no puedo más! 

Lloro todas las madrugadas, no puedo dormir. No puedo vivir más así, no sin ella. Las esperanzas se han desvanecido, se han olvidado de mí inútil alma. Ella lo era todo para mí. Mi musa, mi inspiración, mi complemento, y ahora ya no la tengo.

Querido diario, estas son mis últimas letras, mi último dolor. Es lo último que escribiré. Es lo que tengo que decir antes de partir. La quise, la sigo querido. Si ya no la tengo, de nada servirá seguir, no sin ella junto a mí…

Prosa poética original de Murillo (TrueColoredBlack) 

Se fue quedando ciego paulatinamente, una película celeste le cubría las pupilas, «son las nubes, que me están entrando por la vista», decía.

Fragmento de La casa de los espíritus de Isabel Allende.

Delirando

Fue el destino quien nos unió y el karma que nos separo, si hubiera dependido de mi absolutamente nada me hubiera alejado de ti. Nada fue tu culpa, amor. Nada de lo que sucedió. Pienso y pensaré que fui un idiota, que se desangra de dolor gota a gota. Daría mi alma, mi corazón, mi fe por tan solo escribirte una nota. El tiempo pasa lento aquí y hay un mar de lagrimas que me separa de ti. Y me pregunto si DIOS me podrá perdonar un día, ya que mi pecado mortal es amarte mas que a el y a mi propia vida, y eso me ah condenado a estar contigo cuando no puedes ser mía…

Prosa poética original de Damon Mendez

Ahogándote en tu destino

Porque! Fuiste creador de tu maldito y desgraciado destino, y ahora mírate que hasta huyes de tu sombra!, tantas veces que te mencione que hicieras el bien y decidiste cerrar tus oídos para siempre, segando-te en un mundo de mentiras, donde diariamente te debates entre la vida y la muerte, obteniendo como resultado ..que..nada, absolutamente nada, o bueno si, simplemente te privaste de la libertad!. Que si perdiste mucho…Por supuesto, perdiste amor, cariño, respeto, felicidad, alegria, familia, hijos, amigos y sobre todo acabaste con lo poco que te quedaba y lo poco que te acompañaba..Tu dignidad

Narración original de Alejandra Barrero.

…habíamos aprendido a conocernos y cada uno tenía en la punta de los dedos la geografía precisa del otro.

Fragmento de La casa de los espíritus de Isabel Allende.

Te

Te quiero, te extraño, en silencio muero por besarte, cada que te acercas y me ves, cada que me llamas y no sé que decirte, cada vez más, y más, cada vez, es una incesante batalla entre gritarte que te quiero y que quiero que ser ese que buscas, que pides, cada vez te deseo más, intensamente, en silencio, cada vez más y no puedo.

Te quiero y te extraño, cada mañana que despierto, cada calle que mi brazo va vacío, cada paso, cada día, te extraño, te quiero y no lo creo, no entiendo, no quisiera eso, esto, esa necesidad de verte, de querer verte, de querer abrazarte y repetirte que te quiero.

Quererte ¿Por qué?, ¿Qué ha pasado?, quererte y seguir diciendo, pensando, estando ahí, si me quieres, igual que yo a ti, no lo sé…

Quisiera decirte, perderte, dejarte y quedarnos como estamos, perdidos, lejos uno del otro sin necesidad de pensarnos, de querernos, de extrañarnos.

Carajo, se joden mis emociones, se jode todo, se pierde todo.

Prosa poética original de Davidoso.

Esa noche creí que había perdido para siempre la capacidad de enamorarme, que nunca más podría reírme ni perseguir una ilusión. Pero nunca más es mucho tiempo.

Fragmento de La casa de los espíritus de Isabel Allende.