Perenne

_ En el principio del Cosmos, poco después -o mucho, realmente no lo sé- de que el “Big Bang” diera origen a nuestra caótica realidad, existió una estrella que comenzó a disgregarse con la expansión del Universo, al final colapsó y sus átomos se esparcieron por cientos de galaxias. Fueron parte de otras estrellas, de otros mundos, de planetas grandes y pequeños, de seres inimaginables y algunos otros de nada. Viajaban así por el Universo, pero siempre tratando de encontrarse, de volver a ser uno; su anhelo era reconstruir ese astro del que formaron parte en un principio, pues no habían encontrado lucero alguno cuya abrasadora calidez superase a esa estrella _. El hombre hizo una pausa, tomó la mano de su amada y la estrujó entre las suyas, ella esbozó una delicada sonrisa mientras esperaba a que la historia prosiguiese. _ Cada vez que sonríes _ continuó _ veo en ti parte de esa estrella, y al mirarte a los ojos siento que su calor recorre mi cuerpo, llega a mi corazón y ahí, en cada vigoroso latido, me doy cuenta que llevo también la esencia de esa estrella; tal vez es por eso que siento que te pertenezco, que me perteneces; tal vez es por eso, por el anhelo de esa estrella, que tenemos el apetito de estar juntos _.

Cuento corto original de Limonzuelo.

De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones de su brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación.

Fragmento de El libro por Jorge Luis Borges en su libro Borges, oral (1995).

Recuerdo

“Recuerdo y me acuerdo” dice una canción, recuerdo que me dijiste “Te quiero” y recuerdo un meme que dice: “Si no te eliminó de facebook, instagram, whatsapp… no fue amor”, entonces me quedé pensando en el instante en el que me eliminaste de todo, la verdad es, que no creo en lo más mínimo que me hayas amado, quizá me quisiste, quizá, maldita sea, malditas dudas, jamás superaré el no saber ¿Por qué?…

Recuerdo y no te olvido, me obligo a odiarme, a quererte subyacente a mi odio, mi rencor, porque me detestas, por no saber y preguntar en que falle…

Es un ciclo, que acepto, pero que no dejo, no te dejo, no te olvido, ¡Rayos! exclamo, una y otra vez.

Recuerdo que me quisiste, que te quise y quiero, recuerdo que me defendiste, que te defendí, recuerdo y no quiero hacerlo más, porque el día que te mueras ni siquiera voltearé a mi memoria para verte…

Cerrar un ciclo es aceptar la derrota y continuar el camino.

Narración original de Davidoso.

“No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe…

No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca. No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma.

No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu su carne; y mucho menos de una que ame la poesía (esas son las más peligrosas), o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música.

No te enamores de una mujer a la que le interese la política y que sea rebelde y sienta un inmenso horror por las injusticias. Una que no le guste para nada ver televisión. Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo.

No te enamores de una mujer intensa, lúdica, lúcida e irreverente. No quieras enamorarte de una mujer así. Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así, jamás se regresa…”

Por Martha Rivera-Garrido.

INSIDE OF ME

– Primero tienes que tener en cuenta,  todo lo que has visto y lo que te a pasado es una invención de tu cerebro que esta siendo controlado por el deseo de una planta, estas viendo el deseo de una planta, no puedes ni alucinar por ti misma.

– Quisiera tener mas participación en esta conversación, no te puedo decir que no es la droga la que en este momento hablar, pero ten en cuenta una cosa, rogaste a “lo celeste” por una respuesta y te dieron la espalda, sin embargo lloraste. Ahora habla dinos que piensas tu.

– Pienso lo que ustedes dos, tiene razón ni siquiera alucino o pienso por mi misma, en realidad nunca pienso, ustedes piensan por mi, actúan por mi pero yo me limito a mirar, a mirarlas a ustedes a ver como poco a poco mi esencia se desvanece y me convierto en ambas y pronto solo serán las dos y yo seré un espejo roto que ya no refleja nada, y ustedes trataran de matarse y alguna de las dos sobrevivirá. 

– ¿Lo tienes claro verdad?, pues piénsalo de esta forma, cuando una de nosotras termine, sera feliz, ademas tienes que resignarte a morir, eres muy débil y luchar no te servirá de mucho, solo disfruta y mira como te hundes. 

– Estoy de acuerdo con ella, aunque tengo que admitir que tengo siento afecto hacia ti, de alguna forma, e logrado formar un vinculo con tu tristeza un poco difícil de analizar. Eso es algo que aun me intriga y no quisiera que te fueras, no tan pronto. ¿Cuando crees que estés muerta?

– Yo creo que la próxima vez que deje de hablar. Bueno que dejemos o que nuestra boca no se mueva, tu me entiendes. 

– La verdad no creo que mueras, lastimosamente te aferras mas a partes que tienden a ser importantes en este como decirlo, comunidad, ecosistema o cultura, bueno esta aberración en tu cabeza que nos creo. Tu entiendes ese problema tu nos creaste, pero ya no nos puedes hacer desaparecer, te sentías sola y ahora hasta tu mente te traiciona, que triste, pero en cierta forma tu también nos controlas, solo que no lo sabes, tiendo a creer a veces que tal vez haya otra a parte de nosotras tres y te esta controlando a ti y a todos desde la sombra.

– ¿Tu crees que eso sea posible?, tiene lógica.

– Sera, perdí el control de todo.

– Hola. 

Narración original de Allebasi.