Cáncer de Luna III

Dicen que aquellas emociones tan eléctricas
son tan sólo un vértigo propio de la edad adolescente…
para ti fueron mucho más: salvajes decepciones
que aún candelan de tus labios
como tormentas oxidadas;
como rocíos gangrenados.

A veces, una buena dosis de sedantes
amortigua la caída,
porque dejas de pensar
y por tu mente babea un arco iris;
otras, te dejas llevar por el alcohol,
la cocaína o cualquier mierda que te metas,
sustancias que a la vez te elevan
que te entierran
y que te buscan amigos pero no amistad.

Por eso sigues extrañándote,
cuando tú te lo has buscado:
pensabas que tu adiós no sería digerible
en sus conciencias,
creíste que les castigabas
si pasabas un tiempo entre los muertos,
si marchabas a las cavidades
más oscuras de las nubes,
si no podían encontrarte.

Ya te habían traicionado una vez,
y no les importó diluírte poco a poco,
aplastarte contra los umbrales apagados de un olvido
que a veces impone su sentencia en injusta democracia.
Te mermaron las habladurías deshonestas
de aquellos que nacieron con los labios infernados,
con la lengua llena de volcanes y cristales rotos.

Entre todo y entre todos
consiguieron funerarte antes de tiempo…

… Y al final, te plantas en los treinta
con el alma llena de moho;
las pupilas troceadas,
perfiladas de carroña;
a solas con tus pasiones carnívoras,
presa del peor dolor posible:
aquel que causa más vergüenza que tristeza.

Eran personas. Son recuerdos.
Eras persona. Ya no eres nada.

Poesía original de Erosignem.

Vivimos obsesionados con un insaciable apetito de sensaciones cada vez más fuertes, porque en la prisa por devorarnos todo, hemos desconectado el cuerpo del alma.

Fragmento de Afrodita: Cuentos, recetas y otros afrodisíacos de Isabel Allende.

No soy tu enemiga. Camino en dirección opuesta latiendo a tu ritmo sin entender siquiera la razón que unifica el compás. Deseando lo mismo que tú, pero con la suficiente valentía para admitir cualquier eventual fracaso.

No estamos en una balanza. Donde el que suma peso hace rasgar el suelo a un contendor imaginario. Somos fantasmas alineándose, esclavos de una dicotomía en sus afectos, donde una parte de nosotros, una débil, intenta posicionarse para alcanzarse en las sombras. Mientras la otra – irracional, impulsiva, iracunda y poderosa – busca en vano dar señales del triunfo en su batalla. Una batalla que libra a solas, con sus fantasmas.

No soy antónimo, no soy ironía, no soy la sonrisa macabra haciendo alarde de tu caída. Soy el camino paralelo forjándose en sus maneras, tentando al deseo soberano a morir de una vez; llevando el mismo paso aletargado de tus pies y el mismo peso repartido en tus hombros.

Prosa poética original de Palabras Infértiles.

Alcanzo un impulso, un vestigio de la verdad. Mi salida al mundo, la tuya que es lo mismo pero no se condice. Recopilo mi propia base de información ante la injusticia; intento en vano que mis pisadas en el asfalto aplasten tu devastadora inmadurez emocional… somos un engranaje que va acrecentándose con decisiones apresuradas y un amor que de tanto contenerse rebalsa en furia. Tuvimos una peculiar fortuna y castigo al conocer el amor verdadero en la más cruel de sus dimensiones.

Prosa poética original de Palabras Infértiles.

Pero el amor, como la suerte, llega cuando no lo llaman, nos instala en la confusión y se esfuma como niebla cuando intentamos retenerlo.

Fragmento de Afrodita: Cuentos, recetas y otros Afrodisíacos por Isabel Allende.

Quiero sentir miedo. ¿Por qué nunca conocí el miedo? Ni miedo a perderte, ni miedo a la soledad, ni miedo al fin del sueño, ni miedo a la muerte, ni miedo al dolor o a lo desconocido. Mientras más razones existan, más me inunda la arrogancia y la negativa a la emoción. Tomé la carretera inconsciente de a dónde me dirigiría y terminé en el mismo sitio donde te encontraré siempre… todos los días tienen sol. Entonces recuerdo porque no almaceno ni un solo recuerdo tuyo en un día de frío, de lluvia. Eres un tesoro insalvable. Sigo extendiendo mi mano y tu desciendes vertiginosamente sin ánimo alguno de sobrevivir. Conozco cada emoción furtiva, cada pensamiento arrepintiéndose de existir, cada momento en que tu mente bloquea la profundidad de sus necesidades. Miro hacia el cielo y rezo por ti. Rezo a nadie, rezo a la nada.

Prosa poética original de Palabras Infértiles.

Es necesario anunciar ahora, a pecho abierto y antes que el lector siga perdiendo su tiempo en estas páginas, que el único afrodisíaco verdaderamente infalible es el amor.

Fragmento de Afrodita: Cuentos, recetas y otros afrodisíacos por Isabel Allende.

Y he llegado a pensar, que vivir el ritmo de mi fantasía ha de ser muy complejo. Que seguramente todos conviven con la necesidad de estar haciendo siempre algo que les mantenga ocupados, más no pensando. Que el exterior, tarde o temprano, les exigirá algo distinto. He llegado a pensar que adentrarse en este mundo interno debe ser un suplicio placentero, el antídoto y el veneno en un mismo universo. ¿A quién puedo obligar a postergar el aterrizaje si no es a mi misma? ¿A quién puedo pedirle que comparta el instante preciso, el momento adecuado, si ese momento es constante y eterno?

Dicen que es insoportable el exceso de felicidad, que no se puede estar siempre al filo y arrastrando veleros contra el viento. Dicen que no se puede vivir así. Encapsulen mi desidia hacia la rutina, aíslen los viajes de mi imaginación y los esfuerzos de mi mente por anclar la fantasía a la orilla de todos y cada uno de mis puertos.

Déjenme sola y segura, construyendo esquemas paralelos, pero jamás me pidan que ame su realidad.

Prosa poética original de Palabras Infértiles.