Hoy soñé que ayer
era diferente
y me desperté
para no perderte.
Etiqueta: litertura
*** Gracias ***
Por la VIDA…
Por la amistad…
Por el amor…
Por los grandes momentos…
Por las aventuras…
Por los recuerdos…
Por las palabras de aliento…
Por las charlas…
Por las oportunidades…
Por la confianza…
Por el consejo…
Por el gran ser humano en el que nos convertimos este año….
Por la vida que es una y el tiempo es infinito…
Y sigamos siempre adelante…
Para que la alegría siempre alivie tus penas…
Para que la fuerza te levante cuando tengas que caer…
Para que los abrazos cubran tus tristezas…
Para que la esperanza te haga creen en los momentos difíciles…
Para que los errores se conviertan en oportunidades y recomenzar…
Para que seas valiente cuando tengas que enfrentar tus miedos…
Para que creas en lo que puedes hacer y crear…
Para que el AMOR sea más grande que el dolor, la injusticia, la miseria, la angustia, la desesperación, el rencor, la violencia, el rencor y las pérdidas.
Para EXISTIR el tiempo que se nos ha otorgado…
Poesía original de @5an-k
¡Aullidos, aullidos! ¡Toda la noche no he oído más que aullidos! ¡He pasado toda la noche despertándome a cada momento!
Pero el amor nos redime, nos salva de este rito macabro, de este vivir sencillamente a solas cuando nos besa de lejos la muerte, de este lenguaje frío y vaporoso que somos al encontrarnos con nosotros mismos.
Te borraré
Te borraré con una esponja de vinagre,
con un poco de asco.
Te borraré con una lágrima importante
o un gesto de descaro.
Te borraré leyendo metafísica,
con un telefonazo o los saludos
que doy a la ceniza;
con una tos o un cárdeno minuto.
Te borraré con el vino de los locos,
sacándome estos ojos;
con un varón metido aquí en mi tumba.
Te borraré con juegos inocentes,
con la vida o la muerte;
¡aunque me vuelva monja o me haga puta!
Por Carilda Oliver Labra.
Vos
Estas calles indiscretas nos miran. Parpadeo. Bares, clubes, putas, avenidas, bibliotecas, todas susurran tu voz. Ese eco de tus palabras. ¿Recuerdas cuando vos decías que volabas y corrías con la blusa de cuadros levantada como que en forma de alas? Recorría a la idea de tu libertad.
Vos me inyectaste con esperanza, esa idea de amores y que más cosas. Caminaba por la calle gris y pensaba en tu rutina diaria. Recuerdo que vos no parabas de leer medicina (o no sé cómo le llamas a tus asignaturas universitarias) y yo pensaba que lo que necesitabas al día siguiente era una buena dosis de cafeína. Amaba verte con el espresso y me enamoraba verte tan ansiosa y eléctrica. Amar un poquito más de vos.
Vos tenes un “no sé qué”, que no puedo explicar. Vos tenes un nudo de cosas que ame y odie, pero a la vez ame más. Eso de los defectos, era tu mayor virtud.
Cara de niña, letras de adulta, indiferente, indecisa y a veces consciente de lo que querías. Aún espero una respuesta a mi pregunta, a mi más grande deseo, eso de tenerte a vos junto a mi cuerpo por el resto de nuestros tiempos.
Estas calles son muy anchas, muy largas sin vos. Son tan grises, tan vacías, daltónico del alma sin tu presencia. Tu alma llenaba estadios enteros, anhelos aparentemente utópicos, erótica, pasiva, alegre, reprimida; todo aquello que mi mente no se cansaba de ver ni mucho menos pensar.
Rareza al cien por ciento, depresión sin dolor, amor sin sexo, Oliveira sin la maga, abrazo sin calor. Es aquello que ilógicamente es lógico, que el orden desordena los sentimientos. Quiero, puedo, envidio a la luna que alumbra tu cuerpo por las noches y lo baña con luz propia.
Esa catarsis, esa concepción de ideas, ebrio por tus besos. Vos, me mirabas indiferente y yo, con los ojos por fuera. Vaya gracia, vaya desapego del orgullo. Tan solo quererte, hermosa, tan solo por quererte.
Camino y reparo en mi deseo. Una noche, nuestros cuerpos amalgamados, nuestras almas yuxtapuestas en un juego de niños y de amantes, renacerán en un solo elemento. Seremos dueños del todo y de la nada. Vos sos mi musa, mi todo. Te espero en mi vida, pronto…
Prosa poética original de Manumdez.
Puta
Rosario dixit
No es el reptil
que tienta con su boca ávida
desde el viejo manzano
del bien y el mal.
Ni Lilith,
ni una de tantas
nefandas encarnaciones del pecado.
Ni vedette proletaria,
ni siquiera
la devaluada y tropical
sacerdotisa de Venus
con que desean confundirla
sus dizque adoradores.
Una mujer al uso,
que se toma, se llena,
se quiebra y se repone
como una pieza más en la vajilla cotidiana
de los hombres;
para que la otra,
la, supuestamente, de lujo
jamás se descascare,
se desdore, ni pierda
el precioso y suntuario
estatus que le da la posesión.
Pero, al cabo,
detrás de la falacia,
ambas se sienten
igual que cualquiera de las dos vajillas:
larga y desdeñosamente
usadas
por un cuerpo que jamás comprenderá
a la piel que lo envuelve.
La misma piel que sabe
que hay un sordo desprecio
aun en el fondo del más hondo deseo
y que hay un resto de humillación
en cada entrega.
Por Carmen González Huguet.
