Más que todo eso

Me contaron que el amor brillaba fuerte
cuando todo estaba oscuro,
y que el encierro es parte de ser libres.
Que oponerse no estaba tan mal después de todo
y un corto periodo nos separa de volvernos destructibles.
¿invisibles?

Que somos tan frágiles que nos hace llorar el viento
y que olvidamos el don con el que crecimos,
que actuamos más a veces para evitar parecernos
y ocultamos por miedo aquello que vimos y vivimos.

Que no denunciamos, que lo hacemos demasiado,
que vivimos el exceso,
que perdemos el control por un beso.
Que perdemos el hambre por las ganas, o las ganas por el hambre,
que olvidamos el orden de los sucesos.

Dicen que no tenemos alma o que tenemos poca,
que morimos por la boca, que nunca estamos ilesos.
Que el verbo se hizo carne y la carne se volvió loca,
supongo que eso somos y vos más que todo eso.

A Lorena.

Poesía original de @rhedermc

Informe del caso #*%<¥!

drwde:

En vista de los hechos y de las pruebas presentadas ante este tribunal, sentimos profundamente informarle de que su solicitud ha sido contundentemente denegada.

El pasado #% de ¥*#%^ solicitó la posibilidad de devolver su vida. Puesto que ningún conocido suyo decidió testificar apoyando su propuesta y puesto que apenas se aportó ninguna prueba concluyente; salvo unos cortes que usted mismo podría haberse auto inflingido para culpar a la acusada, la vida; este tribunal ha decidido no procesar su petición.

También se le informa que tiene totalmente prohibido el abandono o agresión de la susodicha, directa o indirectamente. Si usted comete dichas infracciones, serán consideradas delitos graves contra la integridad de la sociedad.

Añadir también que, puesto que usted ya denunció a la actual acusada de maltrato hacia su persona en varias ocasiones, y no se concluyó ningún juicio, no podrá volver a realizar otra acusación de la misma naturaleza o recibirá represalias penales.

Si desea una revisión del caso acuda al ministerio de <#%^#*+ y rellene los formularios allí indicados, le comunicamos que la respuesta no es inmediata y pueden tardar un tiempo indefinido en la revisión de su caso.

Ante cualquier duda contacte con esta institución en: @drwde o en #*%>¥*#%

Gracias por su atención.
Atentamente, tribunal de *%>#+<~|_%*.

Prosa original de @drwde

Golpe de realidad

124letras:

Había una vez cierto científico fracasado que se empeñaba en construir un rayo capaz de borrar la existencia. Sin embargo, fracasado como era, vio todos sus intentos frustrarse al crear justamente lo opuesto: un rayo que hacía existir.

Los hombres, sentenciados por el ya famoso planteamiento de Descartes, luego de ser golpeados por el rayo, cayeron presos de su propia miseria. Algunos trataron de buscar una cura para el exceso de existencia; el resto se perdió en un mar de alcohol, buscando la felicidad que traía consigo la ilusoria y olvidada ignorancia.

Cuento original de @124letras.  

Palabras

No estoy molesta, no es eso… Si tan sólo supieras como mi siento mi corazón destrozarse por completo, como en mi garganta hay un nudo que no me deja hablar, como mis lágrimas recorren mi rostro, como mi memoria me trae tus recuerdos, como mi piel siente tu ausencia, como tus besos me van a hacer falta, como tú sonrisa me devolvía la alegría, como tus ojos me hacían creer en el amor, como tus abrazos me llenaban de ternura, como tu voz me hacía viajar a otro mundo, como tú sola presencia me hipnotizaba. 

Si supieras todo eso, no me dirías que estoy molesta contigo, al contrario hoy estoy de luto, de luto por tu amor, de luto por creer en vos, por dejarte entrar a mi vida, por confiar en ti, por compartir mis sueños, por imaginarme un para siempre, por dormir contigo y besarte a las noches, por pensar que te podría escuchar en tus días tristes o aquellos en donde estabas feliz, que podría cuidarte cuando estuvieses enfermo, que te podría brindar calor cuando así fuese necesario; yo mi amor, quería que estuviésemos juntos, que contaras conmigo, que nos llenáramos de besos y risas, que caminaras conmigo en mis días de soledad, ser tu apoyo y tu el mío. 

Con todo y eso, yo aún te quiero y me duele que hoy acabara todo, yo te dí lo mejor de mi, con mis tristezas y demás, siempre pensé en vos y aún te llevo acá muy adentro, aunque posiblemente vos ya no quieras pensar más en mi, así que no me digas el porqué estoy molesta, porque no lo estoy, yo sólo siento dolor, tampoco te odio, ni te deseo el mal ¿Qué no ves que yo aún te amo? ¿Y si vos me decís que me amas por qué entonces ya no quieres estar conmigo? Acabas de matarme sin darte cuenta, acabas de romper una vez más mi corazón ¿En que momento me dejaste de querer?

Creo que nunca me vas a responder, temo decirte que yo te quiero y que hoy estoy sufriendo de amor, hoy mi corazón está inmerso en el dolor, ya no resiste más… ya no. Me dueles y me vas a hacer falta, pero por favor, no me llenes con excusas del tiempo, porque ambos sabemos que no es verdad, yo sólo quería ser feliz contigo, pero si así tiene que acabar pues te digo adiós, sé que con el tiempo me sentiré mejor, te digo adiós con la esperanza de quizás ser más fuerte para el mañana. 

Prosa poética original de @skinny-love11

Detrás de una sonrisa…

Volcaduras de miradas insipientes en las tranvías de una inmensa masa de coludidos…

        (Para tu criterio de lector llamémosle a esto, explanada de la escuela).

Pasitos y saltos altivos, monótonos, fluctuantes…

Cabellos al girasol de un destello;boca sellada cual ángel de carmín…

                             (Aparece la chica soñada en escena)

Dedos pintados de oxitocina crisitalizada…

                               (El chico no puede dejar de verla)

Libro inmantado que rueda en la zapatilla negra;proyecta una silueta medio torpe he infantil, pero afable… la quiere, como su corazón prematuro de 2do grado la puede llegar a querer.

La admira, igual que a las diosas griegas que tanto despiertan su interés en la clase de literatura.

Margie, recibe el premio en las manos blancas como terrón de azucar, dibuja un surco en los labios; aunque es Pablo, el que queda irremediablemente prendado de su sonrisa, que la lleva hasta los confines de la memoria….será que ella le ama también?…Será que puedan algún día tomarse de la mano una tarde lluviosa…?

Letras originales de @los-laberintos-de-mi-memoria

Una Flor Marchita

Estaba sentada en el banco de la terminal, tan frágil tan pequeña, con sus pequeños brazos rodeándose a sí misma, sujetándose el pecho que parecía que se le iba salir. Ahí estaba esa muchacha temblando desconcentrada, con la mirada ida, empapada en llantos sin saber hacia dónde ir, totalmente perdida. Hasta que se le acercó un extraño a preguntarle -¿Qué hace una jovencita, vagando como un alma en pena?

Ella no supo responder, estaba inmóvil, petrificada en aquel banco. El extraño, un hombre alto no de muchos años, quizás rondaba los 30, se sentó a su lado y la abrazó hasta que su pequeño cuerpo dejara de temblar y le volviera algo de calor, porque parecía un tempano de hielo. Habrán pasado quizás horas o minutos , en que sus sollozos , se convirtieron en leves ataques de respiración. La acunó en sus brazos hasta lograr que sus ojitos cafés cansados de llorar le dieron algo de su atención , ella confundida y aún perturbada lo examinó, balbuceó –¿Por qué? 

El sacó un pañuelo de su chaqueta y se lo dió para que se secara las lágrimas que aún caían como caudales sin fin, se lo devolvió agradecida y antes de que dijera una palabra, él la interrumpió y le dijo –Me llamo José , y me gustaría saber tu historia. 

Ella fijó su mirada en la entrada de los colectivos que se dejaba ver un trozo de ruta, tomó aire y le dijo –Por ahí partió quien empacó mi alma y los trozos de corazón, dijo que volvería y acá estoy esperándolo cada miércoles a las nueve de la mañana, como lo conocí . Yo no sabía bien como era, pero mi alma ya lo amaba. Nunca amé a un hombre de tal manera, se entregó a mí con todos sus tormentos, sus demonios, sus ataques, y yo le fui pura a él solo a él me entregue transparente, aunque todos mis miedos me decían que no, pero no quise escuchar mis voces en la cabeza diciéndome “él te beberá, pero solo tu cielo y abandonará tu infierno”. 

Antes de que viniera por mí de muy lejos le advertí que no lo hiciera, que tenía un huracán que si se desataba no podría con él, pero quiso  estar, quiso quedarse y me bebió el cielo lo probó y lo amo , pero en un día de aquellos cuando mis tormentos empezaron a consumirme, la promesa de quedarse y sostenerme sin importar nada se fue; aquel día cuando mis mil demonios y temores terminaron de asesinarme y desparramar mi sangre, asustada lejos de casa me aferré a su amor, a nuestro amor, a su mano y sus promesas, me trajo a casa, se acostó en mi cama y luego de hacerme el amor me dijo “yo estoy acá , no te suelto”, al día siguiente se despidió con la promesa de volver  y acá estoy todavía esperando al único hombre que amo. 

Ahora ¿Por qué? Si yo pude con su cielo y su infierno, ¿Por qué yo sí soy desechable? …Esta es mi historia una mujer que ama a un hombre que ya no sé si volverá.  

-¿Y sí no vuelve? pregunto José. 

-Dejare irme yo también por la marea, porque no puedo vivir con aquella agonía que me quema las entrañas. 

Terminó de habar ella. Atónito la miro y le dijo –¡Pero estas en la flor de la edad! habrá más amores, más cosas por vivir.

Ella lo interrumpió y le dijo –A esta flor solo la puede regar un agua y sin ella, se marchita…

Dijo eso y se alejó la muchacha por las arenas del mar. 


Relato original por @nadaesreal223

 

El Sueño de una Realidad.

theuniverseofemmanuel:

Había pasado otra noche sin poder dormir, ¿cuándo fue la última vez que cerró los ojos?, se preguntó un poco angustiada al servirse café en una de sus tazas favoritas. Se perdió por un largo rato en el oscuro color de esa bebida caliente y suspiró, muchas veces, tantas que se le olvidó la vida para sumirse en un recuerdo que le estaba martilleando la cabeza.  Se le dibujó una fecha en la memoria y el corazón se le volcó al punto de hacerla sentir mareada. Separó la mirada atolondrada de la taza de café y camino lentamente al sofá de la sala. Hacía frío. En la calle llovía. El cielo estaba lleno de grises que no dejaban entrever al sol. Era temprano. A esas horas ya debían estar las aves trinando entre las ramas de los arboles que habitaban el jardín de esa casa, pero, ésta mañana no lo hacían; era mucha el agua y demasiado el frío que el ambiente traía consigo. 

La delicada mujer se dejó caer en el sofá como si algo le pesara; su cuerpo delgado, cubierto por un largo y grueso suéter blanco y unas mallas de lana, temblaba un poco. El corazón se le había agitado demasiado, tuvo miedo de caer desmayada; su rostro esbozaba palidez y sus ojos humedad. Pasó la mirada por la sala, aun con todos los muebles que la acompañaban, se sentía árida y sola. Se abrazó a sí misma como queriendo contenerse el alma con sus propios brazos. Derramó un par de lagrimas que le escurrieron por las mejillas y murieron en su mentón. Se hallaba trémula, agonizante… Sollozaban sus labios y su garganta. 

                                                         

                                                                                                Tres Meses Atrás.

Ese sonido, ¿cuándo se acabará? Se suponía que debía levantarme tarde, es fin de semana ¡por dios!, ¿no puedo descansar ni estos días? Está bien, me levantaré. 

Abro los ojos con pesadez y llevo la mirada a la ventana, ¡sabía que eras tú! He tenido tantas ganas de cortarte esas ramas, pero siempre terminas dándome compasión. 

Me pongo de pie mientras estiro mis extremidades y suspiro hondamente. Me tallo los ojos, camino lentamente al baño. De pronto, otro ruido más, viene de la cocina. Mi nariz se llena de aromas y mi estomago comienza a quejarse; tengo hambre. Se me olvida que desperté con ganas de pelearme con todo el que se me cruzara enfrente, pero con ése exquisito aroma que viene de la cocina ya se me está pasando la molestia. Me sonrío para mis adentros al imaginarlo cocinando… Hace lo mismo cada mañana, lo curioso es que él no me despierta, es tan considerado que se mueve como el aire para no hacer ruido y cuidar mi descanso; él bien sabe que, lo que más me molesta, es no dormir mis horas completas. Lo amo. 

Entro al baño con una alegría que, gustosa, dice adiós a mi falta de sueño y abro la llave del lavabo. Me observo por un rato en el espejo… Una vez más, ojeras. No entiendo que debo cerrar los ojos a las diez. Segura estoy que él me va a llamar la atención, pero… no me importa. Me gusta cuando me reprende, al final termina besándome y acariciándome cuando le hago esa mueca que tanto le excita. 

Salgo del baño al terminar de lavarme y secarme la cara. Cierro la puerta detrás de mí y bajo las escaleras con ligera rapidez. Cruzo el pasillo que lleva a la cocina mientras percibo, cada vez más, el aroma del desayuno. 

                                                             …

Se escuchó el llamado del teléfono rompiendo el silencio del recuerdo que la estaba ahogando en llanto. Se llevó las manos al rostro y secó el agua que había derramado… El corazón le seguía latiendo con premura y angustia, no podía dejar de sentirse vacía y opaca. 

Tomó con las temblorosas y delgadas manos el aparato. Contestó con una voz que apenas podía escucharse del otro lado. 

— ¿Estás lista?

No supo qué responder ante tan sencillo cuestionamiento. La cabeza le daba vueltas y el estomago se le contraía. No, no estaba lista… Seguía inmersa en la tristeza, en la nostalgia, en la depresión, en el duelo. ¿Cómo la persona detrás de la línea le preguntaba si estaba lista? ¿Cómo? ¿Acaso podía quitarse el dolor de un día para otro? 

— No…

Respondió quedamente. Del otro lado perduró el silencio por un largo rato. 

— ¿Has tomado los medicamentos? Al menos, dime que si, para estar tranquila. No puedo estar en paz sabiendo que estás sola en esa casa llena de recuerdos. 

— Si, si los he tomado… Me sigo sintiendo igual… 

— Necesitas salir de esa casa. Ven a quedarte conmigo unos días… No me digas que no, por favor.

El silencio volvió a reinar por unos minutos. La delicada mujer recorrió, con la tristeza tatuada en los ojos, la sala una vez más… Tenía razón la persona que hablaba al teléfono, eran demasiados recuerdos para ella sola. Sin embargo, sabía que si salía de esa casa, iba a perder lo que más había amado y las memorias vividas ahí eran lo único que le quedaba. 

— No puedo dejar la casa… No quiero separarme de él.

La voz se le resquebrajó al pronunciar esas últimas palabras y, el aliento de la persona que hablaba con ella del otro lado, se volvió un sollozo de pesar. 

— Mirna, él ya no está ahí… ya no está ahí. 

El corazón de Mirna, la mujer que temblaba bajo el suéter y las mallas blancas, parecía desmoronarse poco a poco. El agua se le hizo en los ojos y el dolor se le atoró en la garganta. Apretó con fuerza el auricular y lo dejó en su base. No quería hablar más. No deseaba hacerse cargo de la verdad, porque sabía que lo que esa mujer le decía no era más que la cruda realidad. 

Prosa original de Emmanuel.

Novilunio

 l. Soleil

En sus manos estaba impresa la estampa del trabajo duro, su piel, cambiante; dura, firme, la base perfecta de su camaleónica existencia. suspiraba pausadamente, tal como si el aire capturara las lineas del rostro de la joven, y la percibía como al ser mágico más perfecto de la tierra. Mientras ella con ojos vidriosos nadaba en los mares de la melancolía. 

 ll. Lune 

Ella, meditabunda, lacios cabellos y ego, impoluta, magnética; pensaba que era difícil poder amarlo, el miedo no la dejaba respirar; frenaba el vapor de las fantasías, el calor de los abrazos, el suspiro del mañana, el temblor en el alma eran los  estragos de las heridas viejas, no le permitían abrir la puerta nueva del destino. 

Prosa poética original de La Chica Laberinto

Bosquejos de amor

Rozar accidentalmente nuestras manos se convirtió en una tierna pero impetuosa necesidad de tocarnos el alma, de acercar nuestros cuerpos y envolvernos con los brazos con la innegable necesidad de decirnos al oído cuánto nos queremos.

Rozar accidentalmente nuestras manos se convirtió en ese lapso en el que la vehemencia de nuestro interior restalla y el exterior acalla.

Rozar accidentalmente nuestras manos se ha convertido en algo más significante que las últimas vacaciones de verano o que aquella vez que gané ese concurso de literatura.

La vez que rozamos accidentalmente nuestras manos se convirtió en un pequeño momento mágico que nunca olvidaré.

Y ni siquiera lo notaste.

Poesía original de Christian Kleriga.

Media Naranja

Me gustaría mucho decirte que te extraño, que jamás me hubieses quitado la posibilidad de continuar mirando tus ojos castaños y tus labios color rosa caramelo. Que la transparencia de tu mirada aun divagará silente en mi interior, y que cada abrazo que construimos, sigan ahí, dispuestos a ser nuestros como aquellas cientos de veces inmarcesibles. Con el arcoíris atravesando nuestro caminar, con nuestras manos unidas, inseparables, nacidas para sostenerse una de la otra hasta que el sol deje de brillar. Me gustaría que un día, cuando tus sueños te hagan viajar muy lejos, yo esté presente hermanando tu silueta, unidos en un mismo pecho. No es coincidencia que hayamos nacido compartiendo la misma galaxia. En mi memoria aun nos encontramos en cámara lenta presumiendo nuestras sonrisas, aprendiendo a vivir, respirando el mismo aire e incluso, conociéndonos mejor. Te extraño. Pedacito de ser humano transformado en latidos enamorados. Que la luna guie tus pisadas por caminos diferentes al mío, pero recuerda que juntos fuimos uno solo. Continúa durmiendo, que yo siempre velaré tus sueños dondequiera que te encuentres. Alma gemela. Media naranja. Siempre fuiste la otra mitad de mi vida. 

Prosa poética original del usuario Negakai.