Uvas verdes (Fragmento)

…era aún temprano y recordaba como aquel día, hace más de cinco años, despertaste primero, te estiraste, y me volteaste a ver con un ligero movimiento como para no levantarme, comenzaste a pensar qué hacer mientras tanto. Bajaste un pie de la cama apenas tapada, te quedaste mirando el techo, el humo del cigarro que recién apagaste hacia giros violentos por la ventana que quedó abierta. Movías tus manos, acariciabas tu vientre – aún no sé que era más suave, si tu vientre o tus manos, a mi me gustaba estar en ambos; y aunque a veces caía de tus manos, sabía que siempre estaría contigo en alguna parte de tu vientre y que tu piel me recordaba cuando posabas tus dedos por aquellos espacios en los que alguna vez estuve-.

Cuento corto original de Jonatán H. Andrade.

Ahogándote en tu destino

Porque! Fuiste creador de tu maldito y desgraciado destino, y ahora mírate que hasta huyes de tu sombra!, tantas veces que te mencione que hicieras el bien y decidiste cerrar tus oídos para siempre, segando-te en un mundo de mentiras, donde diariamente te debates entre la vida y la muerte, obteniendo como resultado ..que..nada, absolutamente nada, o bueno si, simplemente te privaste de la libertad!. Que si perdiste mucho…Por supuesto, perdiste amor, cariño, respeto, felicidad, alegria, familia, hijos, amigos y sobre todo acabaste con lo poco que te quedaba y lo poco que te acompañaba..Tu dignidad

Narración original de Alejandra Barrero.

EN CASI TODO LUGAR…

Casi en todo lugar encuentro un recuerdo de nuestro amor. Salgo a cualquier sitio y un parque me pone en contacto contigo. Voy a una Casa y alli un pasillo me trae aquellos primeros recuerdos. Salgo a la montaña y en el viento tengo tu aroma. Entonces me hago consciente de tus recuerdos. Casi en cualquier lugar encuentro tu sonrisa, encuentro tu mirada, encuentro tu caricia, tu palabra, tus poemas preferidos y oportunos, tu foto, tu silueta…

En casi todo lugar encuentro cosas tuyas, pero ahora no te encuentro a ti, no estas en estos dias, es imposible tocarte, verte, te extraño… En casi todo lugar te extraño…Mientras te extraño, te espero, mientras te espero, te amo y este amor me fortalece en la espera… tal vez deba esperar el resto de mi vida… entonces valdra la espera, valdra la vida…

En casi todo lugar te anhelo, anhelo verte, anhelo tomarte en mis brazos, anhelo estar libre para llevarte a ese lugar… anhelo ser tuyo con toda libertad… anhelo seas mia con toda ternura… anhelo tu aliento, tu aroma de mujer, tu sonrisa que ilumina y tus ideas que sorprenden… anhelo en una de estas mañanas despertar junto a ti y saber que me esta permitido amarte…te anhelo a ti y esto en casi todo lugar…

                                                           tuyo siempre, tu Julieto

Prosa poética original de Romea y Julieto.

Monotonía

Me he ocupado de no tener tiempo de nada, ni de pensar en mi, para no pensar en mis sentimientos, ni sentir melancolía, me he transformado en una maquina que solo procesa y escupe, he desecho mis sentimientos, mis emociones, ahora solo pienso en dormir y no en desvelarme viendo la luna para pensar en mil cosas y en especial en ti, he evitado cada detalle en cada lugar que me haga experimentar recuerdos…me he convertido en lo que odiaba a causa de lo que más amaba.

Prosa poética original de Lorena Delgado.

MI ESTADÍA EN EL LADO OSCURO DE LA LUNA

Delicadamente sus labios rozaron los míos; ella seguía en estado de vigilia, alterada por la incontable cantidad de sustancias que su mismo organismo liberaba en ese momento, ella era una bomba de sustancias, era una droga humana.

Bastaron unos segundos para que ella se volviese loca, entre jadeos y movimientos rítmicos su cuerpo se tornaba cada vez más autónomo y cobraba vida. La consciencia existe en esos momentos pero sabe que es mejor dejarte libre a tu instinto.

Sus manos recorrían lentamente desde mi cuello hasta la parte inferior de mi espalda, hacía el mismo recorrido de vuelta y bajaba de nuevo tocando mi pecho, en el cuál mi corazón latía aceleradamente, incontrolablemente. En cambio, mis manos recorrieron hasta el último rincón de ella, de arriba hacia abajo y viceversa; en círculos, elipses y figuras irregulares, de adentro hacia afuera.

Después de cierto tiempo se cansó, pero simplemente con morder sus labios o apretar fuertemente alguna parte de su cuerpo volvía a tener la misma euforia del comienzo; con simplemente pulsar el botón que guarda en su sexo se estremecía sobre mí, tiraba su cabeza hacia atrás y veía al cielo, pidiendo clemencia y a la vez, añorando más energía para seguir.

Por momentos dudaba y se detenía, pero me imponía al tomar su rostro entre mis manos, al tomar sus mismas manos y sostenerlas firmemente con las mías, al abrazarla fuertemente; ella se imponía al llevar el ritmo, a fin de cuentas quien más cansada estaba era ella. Yo no dudé, ya que sabía perfectamente lo que hacía; solo me limité a disfrutar el momento y hacer que ella también lo hiciera.

Así fue, como me refugié en ella y ella se refugió en mí, así fue como huimos cada quien de su realidad y nos encontramos frente a frente en el lado oscuro de la luna, en un cambio de estación. Sellamos un pacto, nos volvimos parte del momento que, como bien sabemos, es solo para nosotros dos y para nadie más.

Narración original por Jorge Zain Portilla.
“Gracias por leer y compartir lo que escribo, les agradecería que le den un vistazo a mi blog y de paso me sigan, comenzaré a tener más actividad a partir de ahora. ¡Un saludo!”

LA HORA DE LA MUERTE

Es por la mañana, temprano. Tomás se despierta, soñoliento, dispuesto a comenzar una jornada más. Su trabajo le espera, pero aun así se puede permitir remolonear un cuarto de hora más en la cama desde que toca el despertador. Se levanta, al fin, y va al cuarto de baño que hay al lado de la habitación de su hijo. Observa que la puerta de éste está cerrada. Es extraño, Alejandro lleva dos o tres semanas yendo a andar más o menos regularmente, y suele salir de casa antes de que él se levante. Aun así lo deja pasar: como su hijo no tiene nada que hacer durante el día, puede que hoy se quede durmiendo hasta tarde, como solía hacer antes de salir a andar.

Tomás llega al medio día de su trabajo. Observa que la mesa no está puesta, ni la comida hecha… ¡otra vez más! «Capaz será de estar durmiendo todavía», piensa. Se acerca a su cuarto y le espeta, medio en broma medio en serio: «¡Ya está bien, hombre, esto ya es demasiado!». Alejandro no responde. Su padre, ya alerta, comienza a zarandear su cuerpo, inerte. «Alejandro. ¡Alejandro! ¡¡¡Hijo!!!»

Tardan poco en llegar los servicios sanitarios, para certificarlo. Alejandro, para su padre y los médicos, ha muerto. Es jueves al medio día, las dos y media.

Pilar recibe una llamada. Es su ex marido, Tomás.  «¿Qué quieres?», le dice secamente. Entre sollozos, Tomás le dice: «Es el niño». «¿Ha pasado algo?» Pregunta, totalmente alerta. «Ha muerto», le dice él, y rompe a llorar. Para Pilar, Alejandro murió a las tres menos cuarto del jueves.

María es la hermana de Tomás. No tiene mucho contacto con él, así que recibe su llamada como algo un poco fuera de lo común, más todavía cuando le oye llorar. Alejandro muere a las tres menos diez, a la misma hora que lo hace para Jesús, el hermano de Pilar.

Noni es el otro hermano de Tomás. Lo llama, alterada, María. Alejandro muere para él a las tres menos siete.

Casi toda la familia de Alejandro se entera de su muerte entre el medio día y la tarde. Los más rezagados, los que no tenían el móvil operativo o no estaban en ese momento en su casa lo hacen entre la noche y el día siguiente.

El viernes por la tarde, como siempre, algunos amigos de Alejandro se reúnen en la tienda de cómics. Al no aparecer éste, Diego decide llamarle para ver si hay algún plan para la noche. Lo coge el padre. Alejandro muere para Diego. Muy poco después, muere para los que están en la tienda, e inmediatamente la noticia se propaga viralmente vía wassap entre los que no se encuentran allí: amigos del rol, amigos del heavy, amigos…

A la semana siguiente, el lunes, Antonio Enrique está en su estanco. Algún cliente le da la noticia. María se entera al poco. Alejandro cada vez está más muerto.

Los vecinos del bloque de pisos donde se crió Alejandro se enteran de su muerte porque su madre habla con uno de ellos al cruzárselo. Ellos se lo van contando paulatinamente a sus hijos, los amigos de infancia de Alejandro que ya no viven allí. Algunos se enteran al momento, otros a los días, para alguno pasan meses…

La madre de Pablo se entera pasados tres días de la noticia. Se lo cuenta a su hijo al momento. De ahí salta mediante redes sociales a los amigos heavys que se juntaban con él en su adolescencia: Iván, Isa, Rafa, el Aguililla, el Caba, Antonio el Radikal…

Rafa se lo cuenta a Raquel, que se entera el lunes estando en Japón. Inmediatamente se enteran Aroa, Isa, y su amigo Fran.

Al cabo de los días va muriendo por Don Benito, y al cabo de los meses va muriendo por Fuenlabrada. Su amigo el Polaco se entera a los dos años. Entonces, muere un poco más.

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Quizá la muerte solo suceda para los vivos en el momento en el que son conscientes de ella, o quizá solo suceda para el protagonista de la misma. La mayoría piensa que hay un después objetivo común para todos los que mueren, o la nada. Quizá la muerte es un suceso absolutamente particular para quien la vivencia. Hay quien cree en la posibilidad de la comunicación entre vivos y muertos, y hay quien tiene una nebulosa de conceptos y posibilidades sin decantarse por ninguna hasta que los hechos hablen por sí mismos. Así, la muerte sorprende más, o quizá como más sorprenda es brindándonos con aquello que nunca hubiésemos imaginado. Solo podemos estar seguros de la muerte de los demás en el sentido del grotesco cadáver inerte que queda de lo que antes estuviera animado y dotado de cierta inteligencia. Quizá también de alma, para los que gustan de este término. Quizá lo que nos duela de la muerte de nuestros seres queridos sea la muerte propia, y lloremos por nosotros mismos, no por los demás. O quizá sea verdad que se echa a alguien de menos sinceramente, con todo el dolor de nuestro corazón.

Cuento corto original de Alejandro Sánchez Manzaneque.

Disco Gay

Andaban en lo mismo, acompañando a sus amigos que no querían ir solos a la disco, ya cerca de las tres de la mañana se encontraron camino al baño.

-¿Eres gay? pregunto ella

– Honey, la única forma en que lo sepas, es besándome. dijo él

 Ella lo beso, húmedo y profundo.  Al terminar, sonrió.

Rodaron por los pasillos oscuros, por las mesas, por los sillones. La noche en la disco gay se terminaba. Presurosos se dirigieron al motel más cercano ubicado, precisamente y oportunamente, en la esquina de la calle, mas el cartel “No se aceptan heteros” los detuvo.  

Desanimados, pero no menos calientes, dieron rienda suelta con desenfado a su nueva y ardiente pasión en la plazoleta a la vuelta de la calle. Mientras caminaban a los paraderos con las manos vacías, los gays, cansados de tanto baile y flirteo, los miraban con desprecio.

Narración original de Psychofinger.

Lelas en el cuarto piso

Dos Lelas en una habitación sobre un boxspring haciendo lo suyo, a todo ritmo… Sudor, saliba.

Golpes en la puerta… Sorpresa, nerviosismo, el fin del misterio es inevitable, esta ahí, sólo separado por el grosor de la puerta.

-La ventana, salta por la ventana!!!
– Cariño, es un cuarto piso
– El closet, métete al closet!!!
-¡ Estas loca!  me costó mucho salir de el para que tu vengas meter adentro otra vez, ni en pedo
– Y que hacemos?
– Tendrás  que ser bien “Hombrecito” para tus cosas, ponerte los pantalones y abrir no más…

Un último beso antes de la bofetada paterna.

Narración original por Psychofinger.

24 hojas lisas (extracto)

Hoy desperté 4 veces, 

cada vez me dispuse levantarme, avanzar, ser productiva y hacer lo que tenía que hacer

claro esta que solo la ultima de aquellas cuatro cumplió su misión; me levanté,

luego quedaban muchas consignas aleatorias diferenciales y poco factibles, de avanzar nunca estamos seguros y lo de ser productiva es algo ambiguo y lamentablemente los resultados finales suelen ser concretos…

aún no soy productiva, estaba por serlo cuando empece mi búsqueda de imágenes para crear un collage, tumblr me obligó a crear una pagina para seguir los blogs de los diseñadores que necesitaba y me tarde al menos tres horas, hasta este momento para diseñar un perfil que, aunque innecesario, llamo mi atención… luego trate de dejar esto tan lindo como en algunas ocasiones vi en otros perfiles y tras horas de intentos esta exactamente igual a la pagina predeterminada que aparecio en un inicio, solo cambio la foto de perfil en la que habia un triangulo volumetrico con vida aparente por una de mi que posteriormente trate de cambiar y ya no se va.

Me dió hambre, fui a la cocina, y con la misma calma de ahora (para perder mi tiempo) me comí tres cucharadas lentas de un arroz seco de ayer mientras pensaba en cocinar,

nunca cociné, me compre un vino, un mani japones con sabor a jamon y como hace mas de tres meses que en casa abrimos los vinos con un martillo y un destornillador decidi cruzar la calle a la ferreteria amiga a comprar un aparato mas apropiado para mi vino que prometía… le convidé de mi mani al chico que no me atendió y le pareció delicioso, como no, si es mucho mejor que el de pizza y que el de queso,

al salir el cielo estaba desatado

se largó

se partía la tierra,

lluvia truenos y relámpagos me llenaron de agua y felicidad, al fin llegué a casa donde una rubia asustada del temporal no me esperaba y antes de calentar el vino lo abrí con mi glorioso descorchador nuevo, es el mas sencillo que existe, solo dos piezas lo componen y funciona como los dioses, ahora le estoy dibujando sobre su maderita unos palafitos de mi tierra amada y me tomo en una taza el vino tibiecito mas rico que probé en estos últimos dias… se llama familia gascon, algo asi es un cabernet del 2012 y me hace muy feliz tenerlo conmigo, lo tienen que probar.

Prosa poética de Delirayen

Recuerdo

“Recuerdo y me acuerdo” dice una canción, recuerdo que me dijiste “Te quiero” y recuerdo un meme que dice: “Si no te eliminó de facebook, instagram, whatsapp… no fue amor”, entonces me quedé pensando en el instante en el que me eliminaste de todo, la verdad es, que no creo en lo más mínimo que me hayas amado, quizá me quisiste, quizá, maldita sea, malditas dudas, jamás superaré el no saber ¿Por qué?…

Recuerdo y no te olvido, me obligo a odiarme, a quererte subyacente a mi odio, mi rencor, porque me detestas, por no saber y preguntar en que falle…

Es un ciclo, que acepto, pero que no dejo, no te dejo, no te olvido, ¡Rayos! exclamo, una y otra vez.

Recuerdo que me quisiste, que te quise y quiero, recuerdo que me defendiste, que te defendí, recuerdo y no quiero hacerlo más, porque el día que te mueras ni siquiera voltearé a mi memoria para verte…

Cerrar un ciclo es aceptar la derrota y continuar el camino.

Narración original de Davidoso.