INSIDE OF ME

– Primero tienes que tener en cuenta,  todo lo que has visto y lo que te a pasado es una invención de tu cerebro que esta siendo controlado por el deseo de una planta, estas viendo el deseo de una planta, no puedes ni alucinar por ti misma.

– Quisiera tener mas participación en esta conversación, no te puedo decir que no es la droga la que en este momento hablar, pero ten en cuenta una cosa, rogaste a “lo celeste” por una respuesta y te dieron la espalda, sin embargo lloraste. Ahora habla dinos que piensas tu.

– Pienso lo que ustedes dos, tiene razón ni siquiera alucino o pienso por mi misma, en realidad nunca pienso, ustedes piensan por mi, actúan por mi pero yo me limito a mirar, a mirarlas a ustedes a ver como poco a poco mi esencia se desvanece y me convierto en ambas y pronto solo serán las dos y yo seré un espejo roto que ya no refleja nada, y ustedes trataran de matarse y alguna de las dos sobrevivirá. 

– ¿Lo tienes claro verdad?, pues piénsalo de esta forma, cuando una de nosotras termine, sera feliz, ademas tienes que resignarte a morir, eres muy débil y luchar no te servirá de mucho, solo disfruta y mira como te hundes. 

– Estoy de acuerdo con ella, aunque tengo que admitir que tengo siento afecto hacia ti, de alguna forma, e logrado formar un vinculo con tu tristeza un poco difícil de analizar. Eso es algo que aun me intriga y no quisiera que te fueras, no tan pronto. ¿Cuando crees que estés muerta?

– Yo creo que la próxima vez que deje de hablar. Bueno que dejemos o que nuestra boca no se mueva, tu me entiendes. 

– La verdad no creo que mueras, lastimosamente te aferras mas a partes que tienden a ser importantes en este como decirlo, comunidad, ecosistema o cultura, bueno esta aberración en tu cabeza que nos creo. Tu entiendes ese problema tu nos creaste, pero ya no nos puedes hacer desaparecer, te sentías sola y ahora hasta tu mente te traiciona, que triste, pero en cierta forma tu también nos controlas, solo que no lo sabes, tiendo a creer a veces que tal vez haya otra a parte de nosotras tres y te esta controlando a ti y a todos desde la sombra.

– ¿Tu crees que eso sea posible?, tiene lógica.

– Sera, perdí el control de todo.

– Hola. 

Narración original de Allebasi.

No soy tu enemiga. Camino en dirección opuesta latiendo a tu ritmo sin entender siquiera la razón que unifica el compás. Deseando lo mismo que tú, pero con la suficiente valentía para admitir cualquier eventual fracaso.

No estamos en una balanza. Donde el que suma peso hace rasgar el suelo a un contendor imaginario. Somos fantasmas alineándose, esclavos de una dicotomía en sus afectos, donde una parte de nosotros, una débil, intenta posicionarse para alcanzarse en las sombras. Mientras la otra – irracional, impulsiva, iracunda y poderosa – busca en vano dar señales del triunfo en su batalla. Una batalla que libra a solas, con sus fantasmas.

No soy antónimo, no soy ironía, no soy la sonrisa macabra haciendo alarde de tu caída. Soy el camino paralelo forjándose en sus maneras, tentando al deseo soberano a morir de una vez; llevando el mismo paso aletargado de tus pies y el mismo peso repartido en tus hombros.

Prosa poética original de Palabras Infértiles.

Alcanzo un impulso, un vestigio de la verdad. Mi salida al mundo, la tuya que es lo mismo pero no se condice. Recopilo mi propia base de información ante la injusticia; intento en vano que mis pisadas en el asfalto aplasten tu devastadora inmadurez emocional… somos un engranaje que va acrecentándose con decisiones apresuradas y un amor que de tanto contenerse rebalsa en furia. Tuvimos una peculiar fortuna y castigo al conocer el amor verdadero en la más cruel de sus dimensiones.

Prosa poética original de Palabras Infértiles.

Quiero sentir miedo. ¿Por qué nunca conocí el miedo? Ni miedo a perderte, ni miedo a la soledad, ni miedo al fin del sueño, ni miedo a la muerte, ni miedo al dolor o a lo desconocido. Mientras más razones existan, más me inunda la arrogancia y la negativa a la emoción. Tomé la carretera inconsciente de a dónde me dirigiría y terminé en el mismo sitio donde te encontraré siempre… todos los días tienen sol. Entonces recuerdo porque no almaceno ni un solo recuerdo tuyo en un día de frío, de lluvia. Eres un tesoro insalvable. Sigo extendiendo mi mano y tu desciendes vertiginosamente sin ánimo alguno de sobrevivir. Conozco cada emoción furtiva, cada pensamiento arrepintiéndose de existir, cada momento en que tu mente bloquea la profundidad de sus necesidades. Miro hacia el cielo y rezo por ti. Rezo a nadie, rezo a la nada.

Prosa poética original de Palabras Infértiles.

Y he llegado a pensar, que vivir el ritmo de mi fantasía ha de ser muy complejo. Que seguramente todos conviven con la necesidad de estar haciendo siempre algo que les mantenga ocupados, más no pensando. Que el exterior, tarde o temprano, les exigirá algo distinto. He llegado a pensar que adentrarse en este mundo interno debe ser un suplicio placentero, el antídoto y el veneno en un mismo universo. ¿A quién puedo obligar a postergar el aterrizaje si no es a mi misma? ¿A quién puedo pedirle que comparta el instante preciso, el momento adecuado, si ese momento es constante y eterno?

Dicen que es insoportable el exceso de felicidad, que no se puede estar siempre al filo y arrastrando veleros contra el viento. Dicen que no se puede vivir así. Encapsulen mi desidia hacia la rutina, aíslen los viajes de mi imaginación y los esfuerzos de mi mente por anclar la fantasía a la orilla de todos y cada uno de mis puertos.

Déjenme sola y segura, construyendo esquemas paralelos, pero jamás me pidan que ame su realidad.

Prosa poética original de Palabras Infértiles.

Apenas te conozco y ya te has abierto el pecho y regado tu interior sobre la mesa. No me cuides, no me protejas; asegúrate tú de estar dispuesto a vivir a salvo en la locura. Consciente a suficiencia de amar mis peligros y mi fuerza, mi tozudez y mi alegría frenética. Ni adelante, ni detrás, siempre estaré dispuesta a compasar el ritmo de nuestros pasos.

No busques impresionarme, no contengas cada una de las cosas que has traído para enseñarme. No sé como ni cuando, me encontré con tus demonios y les dije, segura, que estaba dispuesta a abrirles mis brazos.

Prosa poética original de Palabras Infertiles.

Ven, fuma un cigarro conmigo. Te contaré de todos los lugares que no has visitado. Seré insolente, te diré que no lo has hecho simplemente por no haberlos contemplado a través de mis ojos.

Ven, puedo hablarte de las diferencias entre un punto seguido y un punto final. De la distinción entre soledad y autosuficiencia, entre el amor propio y el orgullo; entre la ira que nubla la visión y la complacencia. Conozco todas las delgadas líneas, suelo caminar con habilidad y todo el tiempo sobre ellas.

Ven, quiero hacerte sonreír. Tengo una manera peculiar de alabar exacerbadamente los defectos y comprender el mundo de fragilidades que se esconde tras murallas, en apariencia, impenetrables. Soy dócil frente a los corazones endebles y abiertos, insistente frente a la mentira reiterada de unos ojos implacables, adiós insalvable frente a la crudeza del egoísmo.

Te prometo que guardo mil y una justificaciones para tus errores conscientes. Sin embargo, albergo mil reproches frente al cansancio de vivir y la rendición apresurada.

Ven, no vas a ahogarte. Tengo un juego nuevo y mil experiencias que narrarte; tengo un beso comprensivo y una disculpa a flor de labios cada vez que mis defectos se vuelvan insorteables.

Tengo una dualidad concentrada en mi interior dispuesta a abrirte los ojos a un mundo que te ha esperado desde siempre. Yo puedo contarte cuantos paisajes disímiles puede albergar un mismo día y cuantas ilimitadas manías serán el pináculo de tu rutina. Las tuyas, las nuestras, las del futuro que impaciente nos espera.

… Yo quiero que el mito sea realidad, que la fábula nos vuelva protagonistas. Yo quiero ser el ‘desde siempre’ de tu vida.

Prosa poética original de Palabras Infértiles.

ASÍ CONOCÍ A UNA MUJER LLAMADA AGONÍA

No estoy seguro si fue real o no; si fue producto del constante desvelo de la semana, del mes, de la vida o por simple sugestión, no sé si alucinaba o alguien jugaba con las cortinas, que se movían serpenteantes en cuanto les ponía encima mi atenta mirada.

Hice una promesa: ver la luna antes de dormir.

Supuestamente era sumamente bella esa noche.

Antes de acostarme me dispuse a ver al cuerpo en la bóveda celeste, pero desde mi cómplice ventana no se apreciaba absolutamente nada más que oscuridad. Suspiré indignado sobre el vidrio de la ventana, el cual se empañó. Con mi dedo índice izquierdo dibujé la luna en ese cielo vacío.

Comencé a caminar de la ventana a mi cama, pero poco a poco, la luna que había creado comenzó a emitir luz propia, una luz que no se puede ver con simples ojos mortales. Voltee a verla y me acerqué de nuevo a la ventana, era una luz muy fuerte y cegadora, envolvente pero fría y llena de confusión.

No temí, pero me inquietó el hecho de sentir como toda mi energía (o la poca que quedaba) fue drenada de golpe, mi vista se nubló y perdí el equilibrio, veía las cortinas moverse solas, como serpientes sobre el agua; veía la luces de otras casas como grandes llamaradas; sudaba frío. Inmediatamente y como pude, junté fuerzas para levantar el brazo y borré la luna de mi ventana, ya estaba fatigado; sin embargo, eso hizo que alguien arribara a mis pensamientos que solo necesitaban dormir, una mujer en la que logro distinguir al yo de hace unos años. La vi y de inmediato le pregunté:

— Hay algo que no está bien ¿cierto?

— ¡Nada está bien! – Contestó de forma abrupta con un tono de voz fastidiado y rasgado.

Un vendaval sumamente frío llegó directo a mi ventana, golpeando y desgarrando mi pecho y rostro como si fuesen filosas navajas; ese viento me causó un malestar increíblemente grande, aunado a mi falta de vitalidad me impidió cerrar la ventana y caminar normalmente hacia mi cama, las piernas me temblaban, veía figuras en la penumbra de mi habitación, olía a azufre, escuchaba un profundo pitido en mi oído derecho. Estaba perfectamente consciente de la agonía.

Después del pequeño esfuerzo llegué a mi cama y me recosté lentamente boca arriba, sin embargo no me había percatado que ella estaba ahí, esperándome. Al darme cuenta de su presencia se acercó rápida y provocativamente a mi oído con un exhalar muy tibio, mientras tomaba mi brazo derecho entre los suyos y lo presionaba contra su frío pecho, preguntándome:

— Hay algo que no está bien ¿cierto?

— Nada está bien… – Le contesté con voz quejumbrosa y con las pocas fuerzas que me quedaban.

Ella sonrió. Apoyó su cabeza sobre mi brazo, se disipó en el aire y entró a mis pulmones, quitándome la respiración y enfriando mi cuerpo.

Me estaba muriendo.

Prosa poética original de Jorge Zain Portilla.

Saliendo de dudas

35 años, 2 de divorciado: “Tal vez me estoy perdiendo de algo bueno”, divago su liberal mentalidad de sureño. Decidió averiguarlo esa misma noche y se quedo hasta el cierre del bar. Su jefe, que  siempre lo observo con afán, le sirvió una copa.

Besos y abrazos no quitan pedazos”, se repetía mientras hundía su lengua en la boca de su jefe. En pleno grado 2 se dio cuenta que no sentía nada, ni asco ni placer. Pidió disculpas y se retiro.

Tirado en su cama de soltero se masturbo pensando en su vecina, se durmió. Despertó feliz.

Prosa original de Psychofinger.