El insomnio ha llegado. Siempre llega.
Aturde.
Se levanta como un fantasma gigante
cubre con su sombra lo que toca.
Fabrica pájaros de vidrio
se deja caer entre letras entrelazadas.
Hiere la pupila y desgrana pequeños miedos en el pecho.
Nadie lo contiene.
A veces llora abrazado a un gato siamés.
Fragmento de El insomnio por Olga Edith Romero.
