Pensaba yo: “Por sólo una sonrisa
le daría la sangre de mis venas,
y de las flores de mi ingenio el ramo”.Cuando de pronto, alzose ella muy pálida,
sus manos escondió entre mis cabellos
y “Escucha -dijo susurrante-: "Te amo”.
Fragmento de Era en invierno por Olindo Guerrini, traducido del italiano.
