Sé que hace un tiempo desaparecí,
y por más ausente que intento ser, vuelvo a ti,
por más incoherente que parezca aún te extraño,
no sé por qué nos separamos.
Por las mañanas vuelvo a vestir tus ropas
aunque ya no recuerde como combinar,
luego desaparezco por miedo,
porque temo que el dolor vuelva a regresar.
Hace un tiempo me abandonaste,
y cómo no si siempre odiaste ser racional,
así que divago en tu mente buscando recuerdos
esos pocos en los que pudimos avanzar.
También me pregunto por qué todo sucedió de esta forma
tan rápido, tan fugaz
un día olvidaste como caminar, hablar, pensar
al siguiente un ser me desterró de tu mente
Y al tercero nunca me dejaste regresar.
Cuando nos sentamos en el parque te observo,
sé que te preguntas cuanto falta para faltar
también sé que te da miedo la fría tierra
y por eso amas tanto el mar,
porque preferirías mil veces enterrarte en la arena
como en un juego,
a morir y tener que callar,
bajo la tierra para siempre
aunque cuando hables solo sueltes palabras al azar.
“
Su nombre es Margarita
y es como las flores desoladas
que algún día fueron jóvenes y bonitas
hoy solo son tallos y ramas.”
Sueño con tenerte en los brazos recostada en mi pecho, tirados en la playa juntos mirando al cielo, en una noche estrellada donde el murmullo del mar seduzca al silencio, perderme en tus labios en un viaje sin regreso, que dure todos mis días y con tus ojos de luna ilumines las noches calmando mis miedos.
respirar. después de mucho, mucho tiempo sin hacerlo. cerrar los ojos, sin preocuparse, sin pensarlo dos veces; después de tantos, tantos años intentando mantenerlos abiertos. así se siente tenerte.
2.
Había de Picasso y Van Gogh pinturas apreciado. Había hasta de Mozart y Chopin melodías escuchado. Clásicos había leido, visto sentimientos en madera tallados. Sin embargo fue la vez primera que el arte la paralizó, enamoró, el día que a ella la miró. (Sintió).
3.
nadie antes había ro to su si_ len_ cio sin ruido pero ella fue melodía.
4.
muchas veces necesitar firmeza. piedras brillantes sólidas en la oscuridad. mi piedra (no mía), alivia, me da seguridad. zafiro que me recuerda que soy válida y real. sos mi lugar.
personas
agotadoras,
que te drenan
sin querer.
no importa
cuánto las quieras
o cuánto desees
con ellas estar;
te marchitan.
te apagan
d e a p o c o.
¿no seré yo también
una de esas personas
que te cansan,
que te dejan
a punto de llorar?
perdón.
perdón si, sin querer,
por un momento,
algo en vos apagué.
“ Ojalá pase mucho tiempo antes de volver a verte, no quiero sentir como mi corazón caerá en pedazos “
l. Carretera.
Puedo observarlas desde lejos, en una paleta de colores púrpuras difuminadas en lo alto del cielo con apenas bordes oscuros.
Las lejanas montañas de superficie rocosa te han dormido con una canción de amaneceres coloridos, vientos fríos, nieve de ensueño y lluvia ha terciopelo.
Imagino cada estación del año pasando por tu piel de seda, Haciendo reverencia ante tus ojos de fuego.
Comienzo a idealizarte como un hombre sin pasado Que vive de Páramos mágicos andando entre rocas, arbustos y frutos salvajes.
¿ya no me recuerdas?
Tus pies y tus manos recorren sueños desde las curvas de carreteras turísticas, deleitas tu oído con las voces de los viajeros, y ese sonido de armonía sustituye mi voz de tus deseos.
Al caer la noche aún me pregunto, Si cuando ves alguna montaña difuminada contra el cielo:
¿También me recuerdas? ¿Nos recuerdas?…
…subiendo al árbol más alto, para abrazar nuestros sentimientos, congelar el momento y guardar en las nubes nuestros sueños, Aquellos que un día compartimos.
Intentos de querer fusionar el fuego con el agua. Intentos… que se derritieron en mis mejillas… y que se mostraron inútiles ante tu inestable alma.
Vuelvo…vuelvo… en la distancia… Aún te observó durmiendo entre las montañas más altas cansado de amores fallidos e ilusiones de rostros a los cuales les has borrado el nombre.
Cualquier atardecer que pinte tus colores en lo lejos, Siempre… Me traerá el recuerdo donde pintabas los paisajes felices Que alguna vez recorrimos juntos.
¿Ella me recuerda?
Estancada en los labios de él, con las entrañas revueltas de remordimiento y su lengua relamiendose las sombras de mis besos.
¿Todavía me verá venir en las mañanas, entre sueños y sollozos?
Mi silueta amarillenta. Sus ojos preciosos que el sol sumerge en miel.
¿Se acordará de mis caricias?
A veces como cera caliente en la piel, a veces como sábanas de satín tibias.
De ese golpe directo y violento que dejó marca en esta hoja de papel.
¿Se acordará mis palabras?
Las de una mujer perdidamente enamorada. De un alma inexperta lista para morir.
De una vida completa dispuesta a sucumbir.
De unos ojos, labios y manos siempre buscando complacer.
De una existencia y esencia siempre a su merced.
¿La recuerdo yo?
Con el ridículo corte de cabello que atribuía madurez a su silueta infantil.
Con una taza de té verde quemándole los labios.
Los ojos diminutos a través del cristal empañado, la mirada de duda, la sonrisa perversa, el puchero típico y su mano en mi piel.
Después, el mundo para mí sola.
¿Yo la recuerdo?
Díganle que no, que su traición me ha dañado la memoria, que ya no me sé su nombre ni su canción favorita.
Díganle que soy libre y agraciada, fuerte y sabia, que nada se me ha vuelto a hacer añícos.
Díganle que si quiere pasar a saludar, ya sabe dónde encontrarme.
La cuidad estaba repleta de personas que llegaban o se iban, las maletas eran el espejo del paradero. Yo era de las personas que llegaban de algún poblado… llegaba de mirar montañas durmientes casi todo el año… de fruta crujiente en el parque… tiernos desfiles de vacas escoltadas por caballos… jornaleros que se hacían ampollas en las manos tan sólo para comprarles la felicidad táctil a los hijos… así era vivir en parsimonia
Cuando el autobús deslizaba los cauchos por la graba, mis ojos se clavaban en la ventana movediza que difuminaba todo, mientras pensaba en la fuente de recuerdos… yo necesitaba este pueblo, más de lo que el pueblo me necesitaba a mí… todo había valido la pena, porque entendí, que para vivir con tranquilidad; es sumamente necesario llenar el alma de sonrisas, y de gente estupendamente maravillosa, que te enseñen que no necesitas más para ser feliz.