No sé si es por haber volado entre nubes llenas de precipicios; no sé si es por haber caminado una senda con el norte vacío; no sé si es por haberme perdido dentro de una burbuja tan pequeña…
Yo creo que es porque en las ruinas busqué el beso enterrado; yo creo que es porque busqué un techo bajo versos muy pesados; yo creo que es porque me puse a buscar curas para una enfermedad que no existía, y encima resulta que, a veces, la poesía infecta las heridas.
Yo creo que es porque me puse a pensar demasiado en ese futuro en el que no estarías a mi lado, y es entonces cuando perdí la memoria del mañana.
Caminatas flotantes
De
Almas terrenales
Que viajan autómatas
en
pensamientos vulgares.
Sobre
Océanos
de
tiempo
Lloran aves
Que vuelan infernales
Hasta
A el corazón
de
un castillo que proclama eternidades.
Siempre me dijeron lo que debía hacer y lo que no.
Que beber está mal, que la poesía no me llevará a ningún lado, que la filosofía
no sirve para nada.
Alguna vez también me dijeron que no es conveniente enamorarse, que vaya con
cuidado en las cosas del amor. Que nunca entregue el corazón.
-Siempre me dijeron muchas cosas, pero todas en vano.- Después de ti, vi que nada de lo que alguna vez me dijeron sirve. Porque levantarme de nuevo con lo poco que me quedó de vida luego de tu
partida, me sirvió para entender el abismo del sinsentido de todo cuando no
estás tú.
Bebo mucho, porque ya no tengo tu saliva en mis labios,
y lo que más se le parece son los tragos más amargos que me tomo en la penumbra de
cualquier noche fría.
Hoy empiezo a entender la utilidad de la poesía, sin ella y sin ti probablemente ya
estaría muerto. Y sin ella, probablemente tú ya me habrías olvidado.
Y sí, parece que la filosofía finalmente “sirve para algo”: entender que lo único
que parecía tener sentido en esta existencia tan paradójica era tenerte a mi
lado, y que ahora que ya no estás sólo hay abismos.
Tal vez, eso de evitar enamorarse era lo único que me podía
servir de algo, pero palabras así a mi espíritu nunca llegan. No vale ir con
cuidado cuando una sonrisa me toma desprevenido, no vale la precaución cuando me
encuentro con todos mis sueños en una persona, no vale nada cuando se trata de
ti.
Nunca tuve la oportunidad de entregarte mi corazón, cuando caí en cuenta ya te
lo habías robado y lo peor es que aún hoy permanece cautivo, esclavo, aunque a
ti ya se te olvido pasar y hacerle guardia.
Ahora, te pido en secreto que te escapes y vengas. Vuelve,
sin que nadie se entere, sin que nadie escuche, ahí está abierta la ventana por
la que escapamos tantas veces.
Ven, te lo ruego; y trae contigo un abrigo, porque aunque estemos en verano
siempre vivo frío; trae tu sonrisa y tus lagrimas, porque sin ti no sonrío ya que siempre lloro; vente con tiempo, porque me hizo falta contar cada lunar de
tu cuerpo por si alguna vez uno se te escapa y se pierde entre mis sábanas,
porque me faltaron miles de caricias, porque todavía deseo coserte los labios
rotos con los míos tan sedientos de ti. Porque finalmente todas mis preguntas
terminan en tu mirada.
Ven, que siempre llueve sin ti porque el cielo no te ve y llora. Ven, porque no
quiero beber nunca más. Ven, porque no pretendo seguir escribiendo poesía ni leyendo
filosofía si no tiene que ver contigo. Ven, porque ya no tiene caso ir con cuidado, ya es demasiado tarde. Ven, que
eres mi poema favorito.
Ven,que todo lo que a la poesía le queda por decir está
escrito en tu piel.
Hay amores que te llegan, que te marcan, que te miran. Amores que te sostienen la mirada con un desdén aterrador, traspasando tus ojos, tu alma.
Hay amores que te llenan, que te hunden, hay amores que no sabes si son amores o simples amantes pasajeros,tan volátiles que son tan desiguales, de tan sencilla distinción de aquellos amores que te llenan, que te vacian, que te contrastan.
Hay amores que son tormenta, que son tornado. Amores donde llueve, amores donde nieva. Que a fin de cuentas son amores, amores aniquiladores, devastadores; que te sacuden, que te ahondan.
Hay amores que te dan, que te deben. Que te sanan, que te hieren.Amores puros, amores tan corrompidos, inmorales. Amores fríos, amores calientes y tan solo un amor que esperaremos por siempre.
De acuerdo, es verdad que tu sonrisa se abre volcánica y se lanza sobre mí.
Es verdad que se lleva todo el aire.
Es verdad que en lo más hondo de tu voz arde un hechizo capaz de atarme las pupilas a tu rostro, y hacer que siempre piense en él.
Vida. Muerte. Miedo…
Es verdad que llenas los extremos y todo lo que hay en medio.
Es verdad que mis dedos se mueren de hambre desde que son conscientes de tu piel…
Es verdad que pintas mis piernas de un temblor de mil colores diferentes…
Pero apestas a maldad atrincherada; a rencor sin diluír; a metralla y algodón.
Hueles a placer maldito, a universo frío y letal escondido tras las llamas, a celda bajo el Cielo, a canción que traerá malos recuerdos.
Y por eso me iré sin decir nada, sin mirarte demasiado, sin darte demasiada confianza, sin tratar de apretar fuerte mi sonrisa contra la tuya, llevándome la chispa en el bolsillo.
Llámalo miedo. Llámalo malas experiencias. Llámalo … ella.
Somos carne remendada por los hilos de algo que jamás conoceremos, de algo a lo que busco encontrarle un nombre, una razón, una idea para entenderte y entenderme, para aceptar que lo que sucede entre el silencio y la oscuridad es algo mas que tu piel encendida tratando de adueñarse de la mía, algo mas que tu espacio intentando ocupar el mío, algo mas que tus labios devorando mi aire.
No merezco
un amor
como el tuyo,
no he sido
tan mala persona,
más bien merezco
un amor de antiguas,
de esos
de detalles y flores,
de amar
sin límites de tiempo,
de amar
hasta morir,
sinceramente
no me mereces,
soy demasiado para ti.