Sí, yo vi a la vida
impotente, llena de miseria y repleta de melancolía
Levantarse para volver a
caer, una y otra vez.
A la vida misma, manchada
con barro
Pero reluciente como el
primer día.
Le vi sus ambos lados,
tanto el claro, lleno de luz y pasión,
Como el oscuro, donde solo
estaba la noche
Cubierta de nubes negras,
Donde las estrellas no
brillaban, donde la luna jamás apareció.
Estuve en ambos lados, se
podría decir que volví
De un lugar donde muchos
se quedan,
Donde la mayoría olvida la
magia del amor
Y el poder de la
imaginación
Para poder regresar.
Estuve perdida, o
probablemente lo sigo estando
Porque la vida no tiene
carteles
De esos que señalizan el
camino.
Y busqué entre todas
partes el significado de todo,
El significado de tu
triste voz.
Incluso fui incapaz de
encontrarme.
Entonces me di cuenta que
todo el tiempo viví en el lugar equivocado,
Besé los labios
equivocados,
Amanecí en los brazos
equivocados,
Me refugié en el calor más
frío del mundo.
Un calor inexistente.
Y mirá que leí una pila de
libros de poesía que pensé que
Lograrían llenar una parte
de mí.
“El universo está dentro
del corazón de uno cuando mira a quién ama”,
Decía.
Y de vez en cuando me encontré,
en vos, una y otra vez
Y en tu perfume,
Y en tu calor, que no era
frío
Como tantos otros.
Regresé, mágicamente me
encontré. Lo único que me calmó
Fue el universo girando,
que sentí alrededor de mí
Cuando
tomados de las manos, te miré, corazón a corazón. Te vi.