Cuatro y media de la mañana, piso 11, torre 2, hace media hora que te observo en silencio mientras me fumo un cigarro, Los prisioneros cuentan sus verdades en el estero y la ciudad, la ciudad duerme.
No conozco tus motivos, tampoco me importan, pero seguramente, colgado allí, en la cara poniente del edificio, te sientes más tranquilo que nunca.
Esa miserable vida que llevabas, llena de sufrimiento, soledad y desapego, muy parecida a la mía, termino. No he querido llamar a la policía, para no interrumpirte, luces tan tranquilo, meciéndote suavemente con la brisa marina, que ha esta hora de la madrugada, silba por entre los recovecos de las ventanas.
Cuando se den cuenta y lleguen todos, comenzaras a estar muerto, ahora, mientras pendes de tu cinturón a 27 metros del suelo aun estas vivo, o al menos eso creen todos tus cercanos lejanos, tu muerte comenzara cuando todo se enteren, por mientras sigue ahí querido amigo desconocido, disfrutando de tu valentía y de tu arrojo.
Prosa original de Psychofinger.