Algún día deberé armarme de valor y controlar mis emociones, alborotándose uno a uno, mientras observo acercarte poco a poco, pensando en decirte lo hermosa que te ves, o que el sol deslumbra más cada vez que te ve, pero no; sé que todo se resumirá en un muy reprimido y efímero saludo ordinario: «Hola», que me responderías de la misma manera, y quedaré tan arrepentido, como siempre, de ver cómo te alejas de mí sin siquiera haberme atrevido a decir lo que has estado esperando que te digan todo el día:
«Qué bonita te ves hoy. Qué bonita te ves siempre».
-Antonio Carbajal
Poesía original de @demencias-idilicas


