Eras una estrella a punto de colapsar, volabas en dirección a mi cuerpo planetario,
Dónde tus restos de luz,
Quedarían eternamente reflejados en mi atmósfera,
Así como una cicatriz queda en la memoria.
Etiqueta: Poema
…Pero no puedo viajar, no tengo pies.
Me he convertido
en una enorme raíz,
una especie de anti-árbol
de memoria y de miedo.
Vos
Amor, dime por favor que esta noche estás pensando en mi, así de intenso como yo te imagino en medio de mis piernas.
Como a una, tus manos rozan mis caderas y mi piel eriza con tus besos, se estremece con la tuya.
Amor, cuéntame todas aquellas historias donde tú te ibas al mar y regresabas como héroe.
Cántame versos dulces, con esos labios que se nota, están hambrientos de mis gemidos.
Amor, no me mires con esos ojos de lujuria que sólo encienden más las ganas que te tengo.
Acércate a mí, tómame fuerte y susúrrame todo aquello que quieres hacerme.
No te límites… que hoy tan solo quisiera volver a sentirte.
Amor, déjame pasar mi lengua por todo tu cuerpo, déjame complacerte y ver cómo tiemblan tus piernas al verme bajar.
Amor, hoy soy amante prófuga de tus palabras, palabras que me condenan cada cierto tiempo y que a una me hacen caer por ti.
Poesía original del usuario Catsloversince94.
Y qué es el poema sino un puñado de pájaros muertos en la mano.
Y qué es el poema sino un disparo al sol desde detrás de un peñasco de colores.
Y qué es el poema sino sobrevivir entre piedras calcinadas y antiguas.
Estás muerto. Muertísimo.
Hecho todo un cadáver.
No lo niegues.
Muertos tus recuerdos.
Muerto el amor
desde hace mucho tiempo.
Mano que se abre
y exhibe las entrañas.
Mano que se cierra
y escribe.
Has dosificado las palabras.
Pero tu corazón gira
sobre la estepa. Va dando tumbos.
Pero ahora es sólo la muerte.
Te llamo porque me muero.
Te digo adiós para siempre.
Hoy me apetece
Hoy no me apetece un poema de amor o desamor;
no me apetece pensarte mejor de lo que eres,
no me apetece darte la importancia que perdiste.
Hoy me apetece evaporarme;
dejarme quemar por las estrellas;
sentir la lengua entumecida
por los suspiros desbordanates de un buen vino.
Hoy me apetece preguntarme
por qué me levanto a la mañana.
Hoy me apatece preguntarme
por qué aun no he matado a nadie
o por qué no me han matado a mí.
Hoy me apetece preguntarme
por qué no me quedo una semana
con música y buenos recuerdos debajo de las mantas;
por qué dejé de fumar
o por qué no bebo ni me drogo cada día
hasta que la luna con sabor a plomo
muera ahogada en mi garganta.
Aunque cada día soy más fuerte y optimista,
a veces no me puedo sacar
los rayos de invierno
de entre los dientes.
Poesía original de Eros Ignem.
Ya no somos lo que somos. Somos lo que ellos quieren que seamos. Desde las orillas del mundo, nuestra palabra corre el riesgo de no ser. El gran dilema, ser.
Para un amor olvidado
Tal vez es tiempo
de dejar que las cosas fluyan,
de impedir que mi mano
siga estando atada a la tuya.
Cada vez que pasan los segundos
te voy queriendo menos.
Ya mis labios no me piden
a gritos tus besos.
Miro el pasar de las horas
que se llevan consigo
la esperanza de un amor eterno.
Pero eso ya no importa,
ya tu recuerdo no me hace daño
y lamento decírtelo,
pero, amor, ya no te amo.
Poesía original de @fragmentos-de-vida
Sólo tengo este cuerpo. Estos ojos y esta voz
Esta larga travesía de sueño cansada de morir.
PRIMERO LA MUERTE AL OLVIDO
Mientras la esperanza podía ser
Lanzada a los perros para que sea devorada
Una pizca de sal en la herida bastaba,
Ella permanecía porcelana, impenetrable
Mientras sus labios de apoco se tornaban azules;
Luego la muerte le hacía una mueca, al mecerla
Lentamente entre sus sabanas.
Después todo se volvía opaco, resquebrajado, sin vida
Ya no había velos flotando en la brisa matinal,
No había canciones nocturnas para acompañar.
Las tazas permanecieron vacías con despojos de café,
El frío nocturno quebrando la espalda,
Abriendo los poros del alma aletargada.
Las paredes de la habitación se volvieron rejas,
Monumentos que enarbolaban las fantasías del ayer.
Todo se disolvió, perdió forma y ubicación.
Dónde estaba aquel que en el corazón de una dama una vez habitó.
A dónde se marchó el dulce carmín de la pasión.
El elixir, que una vez cubrió bosques de sueños completos.
Poesía original de @los-laberintos-de-mi-memoria
