Para un amor olvidado

Tal vez es tiempo
de dejar que las cosas fluyan,
de impedir que mi mano
siga estando atada a la tuya.

Cada vez que pasan los segundos
te voy queriendo menos. 
Ya mis labios no me piden
a gritos tus besos.

Miro el pasar de las horas 
que se llevan consigo
la esperanza de un amor eterno. 
Pero eso ya no importa,
ya tu recuerdo no me hace daño
y lamento decírtelo, pero, amor, ya no te amo.

Poesía original de Daniela (compartido desde correo electrónico).

Cyberamores

– ¿cómo eres?

– soy alta, delgada, de cabello claro (a media espalda), ojos grandes y verdes… ¿y tú?

– yo soy alto, moreno, de ojos y manos grandes….. ¿te gusta el cine?

– si

– ¡ a mi también! ¡no cabe duda que somos iguales!

– si, es difícil encontrar a alguien así…

(… Y así pasaron la noche dos almas siamesas con un chatroom común, se inventaron sus nombres,
hicieron el cyberamor, tocaron sus cuerpos con cada letra que tecleaban y en cada silencio sintieron
el suave movimiento del cursor sobre su espalda…)

Por Edel Juárez.

Sleeping Beauty

La mañana comenzó a iluminarse y el sol, que apenas entraba por el hueco entre la cortina y la ventana, coloreaba levemente tus labios de rojo…

Tus pestañas y tu rostro monocromático me recordaban una fotografía antigua, bella, misteriosa, inacabada, tomada sin permiso…

Tu tórax apenas se elevaba, estaba hipnotizado por esa respiración matutina casi imperceptible…

Un aura entre la vida y la muerte adornaba nuestra cama, que por un instante me hizo desear detener el tiempo y dejarte en ese estado eternamente…

tú a mi lado, un fantasma, un sueño, un milagro, un deseo, el pestañeo final…
El vacío del precipicio a la orilla de la carretera frente al mar…

Ahí estás tú, igual que esta mañana, justo al alcance de la palma de mi mano…

Prosa poética original de niandra-in-the-moon

Te buscaba, te busco, ¿te buscaré?. Quizás lo último no, quizá ya te haya encontrado, pero más allá de eso, quizá ya me hayas encontrado entre tantas búsquedas. O bueno quizás te dejé encontrarme ¿no?. Pero al hacerlo ¿dejé de buscarte?

Prosa poética por Santiago Moscoso.

Poema póstumo

El libro que estoy escribiendo
Es una tumba anticipada.
Si hiciera una lista de aquello
Que no me queda
Sería esta:
NO ME QUEDA CUERPO.
Tal vez escribir un poema fue lo mejor
Aunque la poesía no sirve de nada.
A veces creí
Estar fuera de la historia
¡Maldita ilusión
Para escapar de un tiempo cruel!
Pude ser silenciosa como los otros
Pero no pude olvidar el sonido de las letras.
Sé que un poema
No justificará mi elección
Y que la muerte no puede vencer a la historia.
Entonces
¿por qué le temo a este libro?

Por Lauren Mendinueta.

Bosquejos de amor

Rozar accidentalmente nuestras manos se convirtió en una tierna pero impetuosa necesidad de tocarnos el alma, de acercar nuestros cuerpos y envolvernos con los brazos con la innegable necesidad de decirnos al oído cuánto nos queremos.

Rozar accidentalmente nuestras manos se convirtió en ese lapso en el que la vehemencia de nuestro interior restalla y el exterior acalla.

Rozar accidentalmente nuestras manos se ha convertido en algo más significante que las últimas vacaciones de verano o que aquella vez que gané ese concurso de literatura.

La vez que rozamos accidentalmente nuestras manos se convirtió en un pequeño momento mágico que nunca olvidaré.

Y ni siquiera lo notaste.

Poesía original de Christian Kleriga.

Cerrada por inventario

No estoy.

Estoy cerrada por inventario
hasta nueva orden.

Vean las cortinas oscuras
que he colocado
para que nadie se atreva
siquiera a tocar.

Más cerca de la muerte
que entonces
necesito saber cuánto de mí hay
cuánta desnudez me queda.

Parada necesaria
para nombrar la propia vida
pra revisar
los haberes y los saldos
del sentimiento.

Por favor no vengan
no toquen no entren
no vuelvan…
estoy rompiéndome el pico
sacándome las uñas
quitándome todas las plumas.

Cuando me brote nueva
nada esconderán mis alas.

Entonces vuelvan.

por Carolina Escobar Sarti.