Sólo si me esfuerzo solo

En la noche de los muertos, solo…

Porque quieren empujarme
por sus sendas ya marcadas,
si no quiero quedarme solo.

En la noche de los muertos, solo…

Porque prefiero que la soledad sea sincera
y no verdadera;
porque prefiero estar contigo a solas
aunque no estés,
que estar con ellos
aunque no estén.

En la noche de los muertos, solo…

Porque tengo ya las uñas rotas
de arrancar tantos demonios de otras almas,
aunque luego en la mía se cuezan los infiernos
y a nadie le importe demasiado.

En la noche de los muertos, solo…

¿Pero sabes qué te digo?

Que no me importa;
pues forjaré mi camino
aún si tengo que nadar
entre los pesados huesos de mis lágrimas.

Que me da igual,
porque mañana iré a un Museo,
y allí te encontraré;
porque el martes iré al Café,
y allí me mirarás…
porque el viernes daré un paseo,
y allí me matarás…

… Porque sé que algún día,
sólo si me esfuerzo solo,
allí te encontraré.

Porque sé que algún día,
sólo si me esfuerzo solo,
será la mano correcta
la que no me deje solo. 

Porque me he dado cuenta
de que sólo si me esfuerzo solo
podré crear un universo nuevo
donde la luna tenga la mirada exacta que yo quiero;
un universo donde pueda compartir contigo
las noches que yo sueño,
y donde pueda compartir contigo
las noches que te sueño…

Porque ese universo
sólo son mis manos las que pueden construírlo.

Sólo si me esfuerzo solo.

Y si quiero que nazca una nueva realidad,
donde sea tu piel
la que pinte el color de la mañana,
es mi semen el que debe comenzar a fecundar
los cimientos de tu carne;
es mi semen el que debe mezclarse con la roca
para que nazca la primera piedra del castillo.

Sólo si me esfuerzo solo.

Así que sí, en la noche de los muertos, solo…

Pero esta noche he comprendido
que sólo si me esfuerzo solo
dejaré de estar verdaderamente solo.

Poesía original de Eros Ignem.

mellamanrockandroll:

El otro día me preguntaron por ti.
Me puse a pensar y
me di cuenta de que dejaste de luchar
y duró mientras fue bonito.
Supongo que mi error fue querer ganar la batalla
cuando esa era solo tuya.
Dejé mi alma en aquella trinchera
y la alegría ha vuelto para decirme que
en aquel campo de batalla han crecido flores.
Me sonríe mientras se da cuenta de que dejé atrás todo lo malo,
de que el pasado hace tiempo que dejó de dolerme
de que ha vuelto el futuro
y de que el presente ya es mío.

He aprendido que el amor sano nunca ciega.
Al contrario,
te abre los ojos de par en par
como cuando abres una ventana y el paisaje te hace sonreír.
Si te fijas en aquel paisaje hay un rebaño,
y, por suerte o por desgracia,
yo soy esa oveja fuera de él que se siente libre mientras se despeña.

Oye, no me mires así.
Ya sé que a veces suelto demasiadas gilipolleces por la boca
pero dime,
¿desde cuándo se tiene que pedir permiso para
poder cambiarle la vida a alguien?
Así que perdóname
si fui una mal educada al entrar a la tuya sin consentimiento.
Pero es que vi tu cartel de:
“Ahora no puedes pasar. Estoy ordenando mi vida.”
y me pudo la curiosidad.

Créeme cuando te digo que no quiero que te subas a mi tren,
que lo que yo quiero es que tu tren y el mío
se choquen y descarrilen juntos.
Por eso dame un abrazo,
que hacía mucho que no volvía a sentirme tan a gusto
rodeando con mis brazos un corazón ajeno.

Podría decir mucho de esta etapa del lado bueno de mi vida,
pero prefiero vivirla.

http://poesiaenlasbragas.blogspot.com.es/2015/10/ahora-no-puedes-pasar-estoy-ordenando.html

Poesía original de Alba González.

Desde la otra ventana.

Retiene su llanto un inocente cuando sabe que todo esta perdido,
                                   recuerdo que en esta vida nadie dice nada,
en las calles los autos transitan,
la gente va, viene,
las ventanas podrían contarnos secretos
por eso permanecen cerradas,
todos callan, solo murmuran,
pero detrás de las paredes las cobijas asfixian.

Poesía original de Monica Olivares.

Letanía III

Ese pelo negro que aún arde sobre mis huesos…

A veces no puedo soportarlo.

Brillaba en esos ojos
aquél explosivo laberinto
del que aún no he encontrado la salida…

A veces no puedo soportarlo.

Aunque tenía demasiada muerte
colgando de la piel;
aunque de aquella relación
emanaba una luz tóxica
que volvía la pasión irrespirable…

A veces no puedo soportarlo.

Necesito volver a morder esos pezones
calcinados en azúcar,
cuyas grietas llenas de lava
destilaban acero esponjoso entre mis dientes.

Necesito pegar los trozos de su máscara
y creer que fue real.

Necesito volver a tener de ella
todo aquello que nunca tuve.

Pero no…
sé que es mejor así.

Porque no estuviste
cuando estabas;
y estuviste demasiado
cuando ya no estabas.

Así que no golpees más el ataúd,
que bastante me está costando cada día
echar un poco más de tierra
sobre el féretro.

No vas a salir;
no voy a dejarte suelta
para que me rondes por las noches;
para que te escondas de nuevo
debajo de mi cama
y asaltes mis sueños a traición.

Vete.

Profundo.

Lejos.

¡Cállate ya!

Poesía original de Eros Ignem.

Lo que somos vos y yo

Quiza lo nuestro sea una tregua que se da en tiempos de guerra, de lejanía, de ausencias. 

Una paz que se busca dentro pero que llega desde fuera, sin invitación, sin llamado previo, y que luego ya no puede ser dejada. 

O quizás sea una mano que te llama desde el otro lado, ahí donde nunca se ha estado antes, invitandote a saltar prometiendo atraparte y acunarte en sus brazos. 

Pero puede que sea más una voz viciosa que se espera oír antes de dormir, un somnífero no recetado que cada noche te duerme.

Prosa poética original de Sebastian Gonzalez.