¿Qué me pasa?

No me doy cuenta de lo que me pasa, hasta que me pasa. ¿Qué tanto de obvio tiene esta frase? ¿Cuántas verdades (realidades) se camuflan, se esconden detrás? Estoy inspirado, iluminado, no sé por qué ni por quién. Me gustaría saber, aunque mi contradicción lo impide. Me gustaría emprender, aunque mis recursos no sean suficientes, y me gustaría investigar y develar preguntas y respuestas, pero ni el tiempo ni mi persona me acompañan.

prosa poética original por @francogastoncarobene

Y son cosas vivas las palabras
y vibran con la alegría del cuerpo que las gritó
tienen hasta su perfume, el sabor
        de la carne
que nunca se entrega realmente
ni siquiera en la cama
        sino a sí misma
        a su propio vértigo

Fragmento de Poema sucio/En el vértigo del día por Ferreira Gullar.

No hubo dolor que no sentiera, no muerte
que no fuera mía; mío cada último aliento
que, llorando, recibió un grito de respuesta
de la compasión que era yo.

Fragmento de Renascence (Renacimiento) por Edna St. Vincent Millay, traducido del inglés.

A quien corresponda.

Hoy la nostalgia continúa asediando mis entrañas y me somete a un recuerdo que pretendo haber olvidado, añejo e imparable, un recuerdo que crece y se enreda cada vez más en lo profundo de mi conciencia y provoca la sensibilidad de mis sentidos y juega con mi voluntad.

Todo lo mio está infectado por todo lo suyo y todo lo suyo constituye un ariete macizo e impenetrable que jamás voy a poder destrozar porque en realidad, o quizás en sueños, destruir se torna más difícil que reemplazar.

La verdad es que hoy, particularmente, he sido seducido por el mostrador de en frente, esa catapulta de impulsos que devuelve todo el arrepentimiento contenido en este último tiempo y, que fervientemente me recuerda el pasado todos los dias.

Hoy, más que nunca, comencé a extrañarte.

Prosa poética de @francogastoncarobene

Sábado, 23 de noviembre

Ni buen fuego ni mal hielo. Sólo un vacío, roído por la fatiga y por la espera. 

Soñé que todos me abandonaban. 

Sólo tú. Flores perseguidas por monstruos nacidos del barro. Sólo tú. En el triste lamentar de la tarde cuando lágrimas en mis manos anuncian que vivo. 

Hay olor a viejas melodías, Sábado tristísimo. Quisiera querer. Deseo deseos. He aquí un problema más, tal vez el esencial, recién ahora afluido a la conciencia. 

Y por todas partes la vieja carencia. Una melodía suavísima, tierna hasta el llanto. Una melodía que impulsa a tirarse al suelo y comenzar a llorar hasta la muerte de la eternidad. Por todas partes una herida inmemorial, una satisfacción angélica, algo con plumas y con espumas, algo sin palabras, anterior a la palabra. 

Fragmento de Diarios por Alejandra Pizarnik.