¿Ella me recuerda?
Estancada en los labios de él, con las entrañas revueltas de remordimiento y su lengua relamiendose las sombras de mis besos.
¿Todavía me verá venir en las mañanas, entre sueños y sollozos?
Mi silueta amarillenta. Sus ojos preciosos que el sol sumerge en miel.
¿Se acordará de mis caricias?
A veces como cera caliente en la piel, a veces como sábanas de satín tibias.
De ese golpe directo y violento que dejó marca en esta hoja de papel.
¿Se acordará mis palabras?
Las de una mujer perdidamente enamorada. De un alma inexperta lista para morir.
De una vida completa dispuesta a sucumbir.
De unos ojos, labios y manos siempre buscando complacer.
De una existencia y esencia siempre a su merced.
¿La recuerdo yo?
Con el ridículo corte de cabello que atribuía madurez a su silueta infantil.
Con una taza de té verde quemándole los labios.
Los ojos diminutos a través del cristal empañado, la mirada de duda, la sonrisa perversa, el puchero típico y su mano en mi piel.
Después, el mundo para mí sola.
¿Yo la recuerdo?
Díganle que no, que su traición me ha dañado la memoria, que ya no me sé su nombre ni su canción favorita.
Díganle que soy libre y agraciada, fuerte y sabia, que nada se me ha vuelto a hacer añícos.
Díganle que si quiere pasar a saludar, ya sabe dónde encontrarme.
Sé que hace un tiempo desaparecí,
y por más ausente que intento ser, vuelvo a ti,
por más incoherente que parezca aún te extraño,
no sé por qué nos separamos.
Por las mañanas vuelvo a vestir tus ropas
aunque ya no recuerde como combinar,
luego desaparezco por miedo,
porque temo que el dolor vuelva a regresar.
Hace un tiempo me abandonaste,
y cómo no si siempre odiaste ser racional,
así que divago en tu mente buscando recuerdos
esos pocos en los que pudimos avanzar.
También me pregunto por qué todo sucedió de esta forma
tan rápido, tan fugaz
un día olvidaste como caminar, hablar, pensar
al siguiente un ser me desterró de tu mente
Y al tercero nunca me dejaste regresar.
Cuando nos sentamos en el parque te observo,
sé que te preguntas cuanto falta para faltar
también sé que te da miedo la fría tierra
y por eso amas tanto el mar,
porque preferirías mil veces enterrarte en la arena
como en un juego,
a morir y tener que callar,
bajo la tierra para siempre
aunque cuando hables solo sueltes palabras al azar.
“
Su nombre es Margarita
y es como las flores desoladas
que algún día fueron jóvenes y bonitas
hoy solo son tallos y ramas.”
Sueño con tenerte en los brazos recostada en mi pecho, tirados en la playa juntos mirando al cielo, en una noche estrellada donde el murmullo del mar seduzca al silencio, perderme en tus labios en un viaje sin regreso, que dure todos mis días y con tus ojos de luna ilumines las noches calmando mis miedos.