Y estar muerto es doloroso,
y lleno de recuperación, de modo que uno rastree
lentamente un poco de eternidad.

Fragmento de Las elegías de Duíno, Primera elegía por Rainer Maria Rilke. Traducido del alemán. 

Porque he muerto de amor algunas veces
entre fuentes de agua cristalina y arrayanes
sé que estás muriendo de amor, amiga mía,
como muere el azahar cuando amanece.

Fragmento de He muerto de amor algunas veces… por Antonio José Mialdea.

Círculos

pumpumita:

Me muevo en círculos concéntricos,
perfectos círculos viciosos de arena blanca
que se va metiendo por los pliegues de mi cama,
de mi ropa,
de mi vida a solas.
Volcán en erupción mis días,
de lava las noches que me arrastran en sentido inverso
para clavarme en el núcleo de algún infierno,
menos yo en cada viaje,
más otra,
más pálida,
más sutiles las líneas

de mis manos vacías.

© Paula Julia

Poesía original de @pumpumita

Entre el café y tu mirada
algún verso escondido. Te llamo,
me llamas
y que decida este sorbo de sangre:
si hoy es preciso morir moriré
entre tu olor mojado de lirios
y abrazado a tus pies descalzos.
Mañana sólo es mañana.

Entre el café y tu mirada… de Antonio José Mialdea.

Más que todo eso

Me contaron que el amor brillaba fuerte
cuando todo estaba oscuro,
y que el encierro es parte de ser libres.
Que oponerse no estaba tan mal después de todo
y un corto periodo nos separa de volvernos destructibles.
¿invisibles?

Que somos tan frágiles que nos hace llorar el viento
y que olvidamos el don con el que crecimos,
que actuamos más a veces para evitar parecernos
y ocultamos por miedo aquello que vimos y vivimos.

Que no denunciamos, que lo hacemos demasiado,
que vivimos el exceso,
que perdemos el control por un beso.
Que perdemos el hambre por las ganas, o las ganas por el hambre,
que olvidamos el orden de los sucesos.

Dicen que no tenemos alma o que tenemos poca,
que morimos por la boca, que nunca estamos ilesos.
Que el verbo se hizo carne y la carne se volvió loca,
supongo que eso somos y vos más que todo eso.

A Lorena.

Poesía original de @rhedermc

Déjame que por la noche te despierte
pintando senderos de amor entre tus venas.
Déjame morir así soñando,
déjame morir, no me despiertes.

Fragmento de Déjame que adelgace lo que me queda de amor… por Antonio José Mialdea. 

Ahora te seguiré queriendo
con ese amor que carece de palabras,
ese amor que no tiene más memoria
que la del mismo amor naciendo.

Fragmento de Con la sola mirada del deseo por Antonio José Mialdea.

¡Vive un monstruo dentro de mi!

depende-de25:

Me doy cuenta hasta ahora, y me deja helada, me deja vacía.Vive en mi un monstruo y su nombre es: El Miedo.

El Miedo es lo que nos obliga a quedarnos en el mismo lugar, él nos maneja a su antojo una vez ya está cómodo en nuestro interior, entonces cada vez que vamos a emprender una nueva tarea, nos aprieta el alma, nos lanza una carcajada o un grito, un “No puedes” o un “No es para ti”.

Nos detenemos, nos duele, nos aísla y no nos damos cuenta. Es como si nuestra conciencia estuviera dormida, y me refiero a que no sabemos por qué estamos quietos, muertos, y respiramos, pero él ya nos tiene sin vida.

¿Qué hacer para extinguirlo a él?

Necesitamos tomar la decisión, porque ya sabemos que se encuentra en nuestro interior. Es un choque intenso el hecho de darnos cuenta, somos nosotros contra nosotros mismos, ¿qué es más tóxico que esto? No lo sé, pero aquí voy a hacer de mí un poco de lo que era antes, cuando era más yo; aquí voy, a hacer más de mi, yo voy a ser más yo, y él va a dejar de ser.

Estefania Q.

Poesía original de Estefania Q. (@depende-de25)

Deja, cordero, la luz

Cuando la negrura te ciega y el silencio te ensordece
te arrastras como la serpiente que muerde mi carne,
agonizante en busca de un rayo de luz.

Huyes de la noche
que te atrapa en sus sábanas.

Te expone al silencio
que a tus pensamientos
da voz, recluidos y ocultos,
del olvido presos.

No busques la luz, pequeño cordero.
Deja a tu rebaño atrás
que te priva de libertad,
y duerme en la noche
que te quiere cuidar.

Poesía original de @ms-barb