Hay amores que te llegan, que te marcan, que te miran. Amores que te sostienen la mirada con un desdén aterrador, traspasando tus ojos, tu alma.
Hay amores que te llenan, que te hunden, hay amores que no sabes si son amores o simples amantes pasajeros,tan volátiles que son tan desiguales, de tan sencilla distinción de aquellos amores que te llenan, que te vacian, que te contrastan.
Hay amores que son tormenta, que son tornado. Amores donde llueve, amores donde nieva. Que a fin de cuentas son amores, amores aniquiladores, devastadores; que te sacuden, que te ahondan.
Hay amores que te dan, que te deben. Que te sanan, que te hieren.Amores puros, amores tan corrompidos, inmorales. Amores fríos, amores calientes y tan solo un amor que esperaremos por siempre.
De acuerdo, es verdad que tu sonrisa se abre volcánica y se lanza sobre mí.
Es verdad que se lleva todo el aire.
Es verdad que en lo más hondo de tu voz arde un hechizo capaz de atarme las pupilas a tu rostro, y hacer que siempre piense en él.
Vida. Muerte. Miedo…
Es verdad que llenas los extremos y todo lo que hay en medio.
Es verdad que mis dedos se mueren de hambre desde que son conscientes de tu piel…
Es verdad que pintas mis piernas de un temblor de mil colores diferentes…
Pero apestas a maldad atrincherada; a rencor sin diluír; a metralla y algodón.
Hueles a placer maldito, a universo frío y letal escondido tras las llamas, a celda bajo el Cielo, a canción que traerá malos recuerdos.
Y por eso me iré sin decir nada, sin mirarte demasiado, sin darte demasiada confianza, sin tratar de apretar fuerte mi sonrisa contra la tuya, llevándome la chispa en el bolsillo.
Llámalo miedo. Llámalo malas experiencias. Llámalo … ella.
Y después de todo sólo nos quedaba, nos queda la lúgubre tarea de seguir siendo dignos, de seguir viviendo con la vana esperanza de que el olvido no nos olvide demasiado.
Fragmento de Las caras de la medalla por Julio Cortázar.
Somos carne remendada por los hilos de algo que jamás conoceremos, de algo a lo que busco encontrarle un nombre, una razón, una idea para entenderte y entenderme, para aceptar que lo que sucede entre el silencio y la oscuridad es algo mas que tu piel encendida tratando de adueñarse de la mía, algo mas que tu espacio intentando ocupar el mío, algo mas que tus labios devorando mi aire.
No merezco
un amor
como el tuyo,
no he sido
tan mala persona,
más bien merezco
un amor de antiguas,
de esos
de detalles y flores,
de amar
sin límites de tiempo,
de amar
hasta morir,
sinceramente
no me mereces,
soy demasiado para ti.