No sé si me engañaste, más fingiste
tan bien tu amor y tu entusiasmo loco,
que hoy, aunque nada entre los dos existe,
aún me parece que me amaste un poco.
Con las puertas abiertas
definitivamente
al dolor al dolor al dolor,
al crepúsculo humano, a los acontecimientos
resbaladizos, grises del corazón, de los ojos
cortados, bruscamente…
Fragmento de Oficio de tinta por Miguel Sánchez Gatell.
Siempre he querido un libro con mis mejores poemas; Sin prólogo, ni numeración, ni editorial, Sólo tu nombre y todo lo que me inspiras. Un libro que describa tu sonrisa y que leas sólo tú, Que seas la única persona que lo entienda, Tal vez la única que lo aprecie Y te sientas en cada letra. Un libro que te traiga a mí, Que me lleve alojado en tu corazón antes que en tu mente, Que seamos emociones encontradas, Que por fin descubra la respuesta a tus misterios; Aprender de ti, vivirte y sentirte así como te escribo.
Y para mí escribirte es como robarle amor a la poesía, Porque para corresponderte me sobra amor, pero me falta poesía: ¿Acaso podría meter en un poema todo lo que siento al verte?, no lo creo. Tu presencia me alegra cualquier día y tu ausencia me tira el cielo encima, Sin ti, mi vida está llena de ruinas y horrores, contigo me siento siempre en primavera.
Espero tener el valor de hacerlo, Y que ese libro llegue a tu puerta, Que firmes el recibido y te tires a la cama, Lo leas y me pienses; Espero que sea como yo quiero, Que lo leas y releas, mentalmente y en voz alta, Una y otra vez Hasta que comprendas que es por ti Que yo escribo…
-Un libro que diga lo que yo no puedo cuando esté en tus manos, y que sea lo que no fui cuando te tuve-
Hoy entiendo que hay tiempo y hay destino, que el camino es una senda que diverge del sentido, que no hay control sobre las horas, que no existe tal cosa como el absoluto dominio, que no hay enclave de expertos en una tierra algo más esbelta que cuerda, que no hay entendimiento que todo resuelva porque sólo hay mentes sordas y un hambre de saber que ya no aprieta.
Hoy veo bondad en los ojos de las personas porque veo que el carisma crece a la vera de un espejo, ayer sólo me veía solo en un mundo, insatisfecho, cómo se han perdido las costumbres; yo, que crecía pensando que el carisma se absorbía de las grandes mentes que se descubrían al mundo con dóciles palabras que trascenderían la muerte, el absolutismo de lo bello estaba en la abstracción del subconsciente, en la desidealización de lo perfecto, en todo aquello que retuerce al amor perenne que cambia de follaje cada invierno, quizá la excusa del tiempo se ha vuelto endeble, quizá la sorna en nuestro eco nos ha hecho ir a menos y aunque hoy entiendo, también todo me sorprende.
Tengo los pies empolvados en nostalgia por algunas cosas que sé que no siguen siendo, me he acompasado al ritmo lento de las emociones simples, el mundo se ha hecho superfluo, intransigente, olvidadizo, plañidero, perecedero, cambiante; se ha empequeñecido, había sido excelso…
Por todo lo que supone hacer del final un hito y de lo irreal un ejercicio, existimos, y no hay razón que entienda que el tiempo sigue siendo breve pero que nuestro capricho nos da un alcance infinito.
El gato exige mi atención restregándose contra el libro contra la pluma contra mi cara y yo lo atiendo ¿Qué más?
Todos queremos lo mismo pero somos gente educada y no podemos andar por la calle restregándonos contra la cara del amado así que los lastimamos de otros modos.