Estaciones

Se fue el verano,
llegó con marzo
el otoño fresco
de hojas secas

El poder de su influencia
empuja y sopla velas;
fluimos como el mar,
sólidos como piedra.

Tanta lujuria, tanto placer,
tanto amor, tantas penas,
tanta nostalgia en la casa,
tanta melancolía escondida;

El sentimiento es como agua
que se hace hielo y viceversa;
fluimos como el mar,
sólidos como piedra.

Poesía original de Guillaumefav.

Fuegos de artificio

La llama se nutre de la llama

fuego al fuego, karma de luz.

Ojos tiritan sin tiempo,

espectantes,

al fondo de la habitación cerrada.

Las risas se atrapan y destajan en llantos sanguíneos,

perforándole oídos al cadáver de las flores.

Y el augurio de un amanecer sin reflejo se desliza bajo la puerta,

temblando,

a horcajadas,

como el hijo enfermo de un demente.

La neblina se tensa y desata entre palabras buscándose entre sí,

perdiendo el lazo invisible entre certeza y delirio donde todo es posible.

Espeluznante, como una mirada sobre la cara de una niña triste.

Como la puerta entreabierta donde el asesino se cobijada, apuntando la

 garganta desnuda de su víctima entredormida.

Como un sueño asaltando la conciencia en el tierno suicidio que la pastilla

promueve.

Como el bufón disparando versos al infinito y besos a la espalda de la luna.

El sol espera del otro lado del espejo por un amanecer transparente

frente en su monótona luz, desgastado por el ojo cautivo que quedó esperando

en la ventana la aparición del luminoso invitado.

Aún se escucha el borde imperfecto de la razón, el eco vomitivo que se

arrebata del limbo. La respiración se suspende en un beso artificial y

combustiona el aire haciendo explotar una ventana olvidada en el rocío blanco,

donde una sombra desvaría y se proyecta con luz negra en una pared muda y

desplomada sobre el primer paso de un viaje sin final.

El corazón se parte y pulveriza hasta volverse uno con el hálito de los

espectros que llenan los párrafos sin terminar de mi eterna huída.

Cierro los ojos y grito, cierro los ojos y me quemo la vista en tinieblas,

vuelvo a mi ceguera, tomo el puñal…

Poesía original por Memeth Astrodog.

Otra vez él; mi otra faceta

A veces soy él, digo… también soy yo ¿Me entiendes? Cuando soy él me transformo en lo que más soy.
y cuando no ¿Quien sabe a donde iré a parar? Corro puentes, nado ríos bajo corriente nortina.
No lo sé, me duele, suelo hablar muchas incoherencia seguido ¿Se nota? No interesa, llegará él con sus garras oscuras que su sombra asusta hasta el más de los valientes…Corroe mi sangre, hasta el rincón más incógnito para azotar mi cabeza endeble contra el piso, pero, sabes qué? Soy feliz, sumamente feliz.
¿Se llamará masoquismo puro? ¿O simples ganas de desaparecer?
Ese se llama Syd.

Prosa poética por Clona-zepam.

Sentía como la sangre recorría mi cuerpo, cada mordida, cada corte eran un trofeo de guerra, me senté en el rincón más incógnito de mi habitación, temblando, producto de la angustia tediosa que me invadía.

Pink estaba ahí, presente, lo podía ver, me hace daño, sí, mucho daño, pero aún así.. lo quiero.

Me gustan tus consejos, querido amigo.

Me gusta que carcomas cada rincón de mi marchitado cuerpo, que ya estaba hecho basura, producto de las auto-flagelaciones constantes que invadian mis venas con mi hacha favorita.

TEN CUIDADO CON ESA HACHA,  JAVIERA.

Suspiré, mientras sonreía, me estaba muriendo de a poco, muy poco… pero… ¿sabes algo? Estoy feliz, sumamente feliz, extremadamente feliz, me gustan tus consejos, querida alma gemela.

Sí, lo eres.

¿Quien me acompaña en mis intentos de autodestrucción?

Nadie, nadie más que tú.

Prosa poética original de Clona-zepam.

Carta dirigida a Pink

Hoy por Hoy (te extraño)

Hoy por hoy, el silencio calla las voces de los que no son amados. Despidiendo por momentos todo deseo de apagar el interruptor de la vida, del color. Hoy te veo, nuevamente, y me enfrasco en olvidarte. Es una tarea difícil, a decir verdad. 

Amarte, no es tu culpa niña, no es tu culpa. Mi impulso me ha llevado a cometer suicidio emocional. Te pierdo, cada día que pasa. Sólo sé que nunca serás mía. No lo digas, no lo expreses, no me mires, no me mientas, por favor. 

Grandes hazañas haríamos si estuviéramos juntos, pero se que todo es pasajero, inhábil, incoherente. pésimamente idealizado. Todo, bajo el manto de lo absurdo, de lo inculto, de lo efímero. 

Te veo, de veras te veo, y deseo, de veras deseo, provocar en ti algún impulso que aparente el buscarme un día más. Sé que soy como ese pequeño punto y aparte, esa señal que denota la ausencia, la soledad. 

No quisiera alejarme de ti, lo juro. Pero es imposible. No podría contener la esperanza enfrascada en el bote de duraznos en almíbar un momento más. Te vas, como todas, y me dejas, como siempre a la deriva. 

Olas del silencio, acallan mi voz. Mis palabras se borran sutilmente de mi boca; la sonrisa se apaga por momentos, Creo que volveré a retomar las cadenas de opresión del corazón. Nunca antes, nunca, pero nunca, desesperé en el concepto de encontrarte. Sé que todo acabo, y que más da, a veces el silencio dice más que mil palabras. 

Punto y aparte. Se esfumo mi conciencia. Mi libertad para pensar carcomió mi deseo de soñar, de amarte, de pensar por un momento en que la vida no es más que una ruleta de azar, donde pierdo, y sigo perdiendo sin parar. 

Prosa poética original de Manumdez.

Mi otro yo//Estado psicótico

Siento un escalofrío constante en mi espalda
Y algo que me atraganta la garganta
Escapándose por mi boca
Miento, está entrando.
¿Será él?
¿Serás tú?
¿Vienes a cuidarme nuevamente?
No nos veíamos hace mucho, cariño.
Te acariciaría, pero mi tacto ha mutado
Al igual que mi vista
Me tiemblan las manos
Y mi vista se queda fija mirando la nada
Me preguntan que me pasa
Simplemente
Estoy entrando en estado psicótico.
Poesía original por el usuario Clona-zepam.

Aires de fin

Tal vez sea mi ocaso, siento en el ambiente aires de fin.

Ya los colores de mi vida tienen ese color grisáceo que anuncia la noche oscura y fría.

Intentar volar es demasiado vano, los pies ya no andan, el corazón casi ya no late, las palabras son decadentes y los pensamientos no concuerdan con mi realidad.

Me iré en el fin, me envolverá su manto, me elevaran sus alas.

El barco al destino más allá del horizonte está por zarpar. Y tal vez ese destino sea implacable, tal vez sea favorable.

Dejaré en este mundo mi vacío, mis olvidos y la voz que un día tuve.

Dejaré mi nombre, mis letras, mis escritos, todo lo que de mi corazón nació.

Dejaré también las cosas de las que nunca fui dueño, aquel amor que soñé también lo dejaré.

En las alas del fin, yo volaré.

Prosa poética original de Luis Alberto Méndez