¿Qué me pasa?

No me doy cuenta de lo que me pasa, hasta que me pasa. ¿Qué tanto de obvio tiene esta frase? ¿Cuántas verdades (realidades) se camuflan, se esconden detrás? Estoy inspirado, iluminado, no sé por qué ni por quién. Me gustaría saber, aunque mi contradicción lo impide. Me gustaría emprender, aunque mis recursos no sean suficientes, y me gustaría investigar y develar preguntas y respuestas, pero ni el tiempo ni mi persona me acompañan.

prosa poética original por @francogastoncarobene

A quien corresponda.

Hoy la nostalgia continúa asediando mis entrañas y me somete a un recuerdo que pretendo haber olvidado, añejo e imparable, un recuerdo que crece y se enreda cada vez más en lo profundo de mi conciencia y provoca la sensibilidad de mis sentidos y juega con mi voluntad.

Todo lo mio está infectado por todo lo suyo y todo lo suyo constituye un ariete macizo e impenetrable que jamás voy a poder destrozar porque en realidad, o quizás en sueños, destruir se torna más difícil que reemplazar.

La verdad es que hoy, particularmente, he sido seducido por el mostrador de en frente, esa catapulta de impulsos que devuelve todo el arrepentimiento contenido en este último tiempo y, que fervientemente me recuerda el pasado todos los dias.

Hoy, más que nunca, comencé a extrañarte.

Prosa poética de @francogastoncarobene

Post mortem

Post mortem

No me encuentro bien. Últimamente, no me siento bien. Siento una tristeza enorme en mi pecho; no sé quién soy, no sé qué hacer. No tengo ganas de nada, solamente camino entre esta mansión que cada vez se torna más gris, que cada vez es más fría, que cada vez se encuentra más sola.

Todos los días llueve, todos los días lloro. Me siento vacía, me siento fuera de mí.

Ya está oscureciendo, pero para mí todo el día es lo mismo; siempre me persigue la misma oscuridad.

Mientras me aproximaba al gran salón, pude escuchar el clic de una cámara. -De nuevo Nolan trajo el trabajo a casa- Pensé. Entré y lo observé mientras fotografiaba a una mujer mayor luciendo ropa bastante corta. La sesión terminó y la mujer se aproximó a abrazarlo y agradecerle el buen trabajo. Seguidamente besó sus labios y él, aunque no la besó de vuelta, no intentó retirarse tampoco. La mujer me sonrió y se fue, a cambiarse supongo. Observé a Nolan y traté de no explotar. Las cosas no marchaban bien entre él y yo desde su partida, pero aún soy su esposa, pero aún lo amo… O al menos eso quiero creer, aceptar lo contrario haría la idea del divorcio más real. ¿Pero es eso malo? ¿Puedo seguir al lado de alguien de quien no soy el centro de su universo?

-Qué te pasa? –Exclamé.

 –Perdón. –Dijo él. –No puedo ser maleducado y rechazarla, yo ayudo a estas mujeres a recuperar su autoestima.

-Por supuesto. –Dije mientras salía del salón.

Las noches son cada vez más largas. Los pensamientos cada vez son más molestos. El dolor es cada vez más grande.

Mis días se resumen en caminar alrededor de la casa, en escuchar mis sollozos y el eco de mis pisadas cuando deambulo por los corredores. En salir bajo la lluvia y esconderme en los rincones más fríos que encuentro. En salir y darle la vuelta a la cuadra, en escapar del molesto reportero detrás de la historia de mi casa. En tratar de encontrar algo… algo que le dé sentido a todo esto.

Ya es un nuevo día, ¿pero desde cuando eso importa? Hoy llegó el correo y la situación legal del cementerio que forma parte de mi propiedad sigue en espera. Ya que importa, sólo queda esperar…

Salgo a caminar; a sentir el viento, a ver el cielo, a escuchar las aves y a ver los niños jugar. Me siento igual. Triste y sola. ¿Acaso algo me hará sentir algo distinto? Me siento tan cansada… cansada de sentirme así, cansada de vivir así.

De pronto algo llama mi atención, es música suave. Dulce y delicada. Alzo la mirada y observo un violinista en la casa del frente. Una muchacha yace en el centro y se encuentra rodeada de… ¿un coro? No importa. Detrás de ella puedo observar a un caballero con un enorme ramo de flores. Ella lo observa emocionada. Le está proponiendo matrimonio. Ella dijo que sí. Y yo no puedo parar de llorar… Puedo saborear mis lágrimas amargas, puedo sentir mis lágrimas tibias y abundantes. No puedo dejar de hacerlo. No puedo sentirme menos triste. No puedo sentirme menos frustrada. No puedo dejar de odiarme. Siento que no puedo respirar, algo se hunde en mi pecho y algo me atasca la garganta. Son mis propios miedos y tormentos que desean salir.

Decido seguir mi camino. Observo mi casa; tétrica y descuidada. Cada vez más en ruinas… Veo al frente y ahí está… el reportero que me viene siguiendo desde ya hace un mes. Me volteo y empiezo a correr…

Llego a la entrada principal del cementerio y decido entrar. Después de todo, sigue siendo mío.

Hoy hay mucha gente presente, pero que raro… no recuerdo que hoy se celebre alguna festividad.

Me llama la atención las tumbas próximas a los arboles más grandes. Dos cruces de mármol sobresalen del suelo y una señora yace abrazada a su niña de unos 4 años.

Puedo sentir el amor con el que la abraza, puedo sentir el cariño que emana su ser. Pero hay algo extraño; la niña no tiene color. Es gris, como el mármol… Y entonces me doy cuenta. Todos a mí alredor abrazan a alguien que tiene esa tonalidad. ¿Pero qué sucede?

-Mi niña partió hace unos meses. La extraño todos los días y puedo sentirla en este momento. –Dijo la señora.

 ¿Pero que acaso ella no la ve? La niña me observa y sonríe tristemente. Y de nuevo empiezo a llorar. Su niña está acá. En esta tumba. Muerta. ¿Estará Mattia aquí también?

-Puedo ver su espíritu. –Intento decirle. Pero no entiendo muy bien que estoy viendo. Sólo sé que, así como siento el cariño de la madre, siento el dolor de la niña. Lo que ella pudo llegar a ser…

-Lo sé. – Dice ella.

¿Pero, acaso me conoce? Probablemente no.

La escucho conversar con la señora paralelo a ella. Las interrumpo y pregunto si han escuchado sobre Mattia. Mi hijo.

-No. –Dice una de ellas rápidamente. –Visitamos a los espíritus, no a las sombras. Me han dicho que Mattia es un niño muy malo, un ente muy oscuro; al igual que todos los que escuchan Mozart. El mismo diablo les corroe el alma hasta convertirlos en oscuridad.

Me quedo quieta. Otra vez algo me aprieta el pecho. De nuevo me cuesta respirar. Me siento tan miserable. Siento que no puedo más. Mi hijo está muerto. Está muerto y no lo puedo cambiar. ¿Pero, una sombra? ¿Mattia se convirtió en una sombra? ¿Acaso es algo de esto real?

-BMAR (parquededepresiones)

Dame del veneno de tu boca, muerdeme la piel que el dolor es dulce, no me des paz, adéntrate a mi alma, suspirame en la sangre, no me dejes respirar, que esto es tan poco de lo que quiero de ti, amame con la violenta ternura de tus manos, ahogame en tu cruel y hambriento aliento, has que pida por más.

Marcella

Prosa poética original de @mezcalina-en-los-labios

stahv:

perdón.

no lo espero, pero lo quiero. lo deseo y lo sueño; sueño con que algún día, me pidas perdón.

y tal vez no explícitamente, no pretendo que me lo digas de frente. pero necesito que tengas presente todo el daño que me hacés. mis ojos te lo expresan con frecuencia y aunque lo que ignora mi mirada es tu conciencia, yo se, que en el fondo te molesta. te molesta ser mala persona y no poder arreglarlo; te molesta amarme y no saber cómo hacerlo. y te duele no poder salir de una situación como ésta, porque por más que lo desees, no te voy a querer. o no te voy a querer querer, porque la realidad es que te amo, y los abrazos que me das una vez por año me hacen muy bien.

a veces creo que lo que hacés se justifica con lo que te enseñaron, que tus actitudes no son, en absoluto, por placer. y me han dicho que soy esperanzada, que vivo en una corazonada y, que algún día, me iban a bajar de las nubes. fue tu desprecio el que me empujó del lugar en el que estuve, el lugar donde fui feliz. el lugar donde tu recuerdo era amable y cada vez que te veía me hacías sonreír. pero es que ahora tu amor se traduce en odio, tu alegría en enojo, y tu maltrato es testimonio de lo dañado que estás. como siempre que digo algo está mal, como soy una nena que quiere volar sin haber, ni siquiera, aprendido a caminar; como miro por la ventana esperando ver una señal de que una parte de vos todavía me ama y como tu discurso de desamor me deja tirada en la cama.

como la puerta que nos separa, te deja afuera y a mi encerrada; como el perdón no existe en esta casa.

-stahv

Prosa poética poriginal de @stahv

unapoetahablandode-vos:

Quisiera tener el don y el toque que tienen los escritores, los poetas, los locos, para vivir su vida, porque no solo pueden escribirla sino vivirla con una pasión plena, sin miedo y con ganas de más y más, sin importar si lo que viven es bueno o malo porque fue eso lo que decidieron. Puede que yo tenga un toque de loca, pero siempre he deseado más tener el de poeta, para entenderte y verte en forma de rima en mi mente, para saborear tus recuerdos y convertirte en el poema perfecto. Es una labor difícil, pero a su vez, hermosa. En el intento de pasar mi vida a la poesía he comprendido que los tachones y reinicios deterioran la viabilidad de lo pensado, de lo esperado. Que las comas, los puntos seguidos y hasta los suspensivos son necesarios, porque incrementan la fe en que será una buena composición artística. Que los signos de exclamación escritos son sólo el resultado de las preguntas que no han tenido respuesta y que el nivel de su impacto puede variar dependiendo del tiempo en que lo has guardado en tu corazón. Que todo esto pierde un poco de sentido si ha sido creado a base de un imaginario, de un engaño, y que si a la mitad de una estrofa pones un punto, haces que el resto quede sin rumbo, sin una continuidad, sin una razón. Los locos intentan no sentir, no aferrarse, no quieren vivir amando. Los escritores pueden inventarse mil comienzos y cambiar mil veces sus finales para encontrarse, sanarse y saciarse. Los poetas quieren sentir, aferrarse al amor para poder vivir porque esa es su única razón. Pensándolo bien, no quiero ser loca porque te olvidaría, no quiero ser escritora porque de ser necesario te eliminaría una y mil veces de mi relato. Quiero ser poeta porque buscaría la manera de llevarte hasta el final, tacharía y borraría lo malo y las preguntas que crearía serían sobre qué sería de mí sin ti, para que las exclamaciones sean un resultado de la felicidad de construir cada verso junto a ti.

Adriana Vidal

por @unapoetahablandode-vos

Me dolió que te fueras, pero que podía hacer, si tu cariño me es indiferente, actuas como relámpago, apareces y te vas. Y no me extraña tu comportamiento por tu fama de golondrina, migras de estación en estación, dejando huellas, cicatrices, que nunca sanan.

stahv:

olvidarte.

yo te amé. yo te quise ver bien. yo confíe en vos y ahora, no se que hacer. no se cuanto daño estas dispuesto a hacerme; no se cuánto dolor te causé. mi intención siempre fue quererte, amarte con pureza. mi intención al irme era extrañarte con frecuencia, y eventualmente volver. pero mi cuerpo dejó de pensar en vos. mis brazos se olvidaron de los tuyos y tus ojos, cambiaron su color. ya no te conocía, y tampoco me conocías vos. sé que mi cambio después de lo nuestro fue atroz, me volví mejor persona. y no, no me sometí a ningún tipo de evaluación; me di cuenta porque hasta conmigo misma estoy mejor y en las mañanas, cuando abro los ojos, sonrío. sonrío sin vos, algo impensable hace seis meses. porque seis meses atrás vos eras mi alegría, la única compañía que valía la pena. cuando en realidad ahora tu imágen me congela, tu recuerdo me atemoriza y tu sonrisa, ya no me anima. como tampoco me anima hablar de vos; tu historia ahora es distinta. separamos nuestros caminos y el mío se transformó en alegría; espero que el tuyo haya podido mejorar. o esperaba. porque yo sabía que te gustaba hablar, que te gustaba contar cosas ajenas, siempre lo hiciste. siempre lo hiciste conmigo. y cuando decidí que no lo hacíamos más, cuando me di cuenta de que estaba mal, me fui sin miedo. me fui sin culpa ni remordimiento, me fui queriéndote y buscando quererme también a mi. tu promesa declaraba discreción y aunque se que mi partida te rompió el corazón, yo confiaba. confiaba en vos, y en tu palabra. confiaba en tu tristeza y en tu enojo; confiaba en tu alma y en cuánto todavía me amabas. pero ahora esa confianza se perdió. fue la rabia que invadió, pero más la lástima. y es que me das pena. me entristece como tu dañada cabeza transformó tan rápido amor en dolor, y dolor en odio. como tus ojos me miran con rencor cada vez que te cruzo y como tus labios pierden su uso cada vez que me ves. porque no decís una palabra. no me hablás ni me mirás, sólo me saludás. y a mis espaldas gritás lo que yo escondo, trapos viejos que enterré hondo, para nunca volverlos a sacar. vas contando de a poco mis secretos, aquellos que tanto prometiste guardar. y me daña, me lastima; me hace mal. vivo con miedo a tu boca que, de lejos, me asesina. me mata el dolor por haber confiado con los ojos cerrados; por haber creído que, de mi confianza, eras merecedor. y lloro. me inundo en lágrimas que caen de rabia. me duele y me enoja saber que con el tiempo tu maldad no cambia y que ahora, aún estando lejos, me afecta a mi. ¿tanto daño te hice para que me odies así?

de repente mi mente se queda en blanco por un momento, ya no quiero pensar más en vos. ya no quiero que me tiemble el corazón de tristeza, ya no quiero que mis ojos se enceguezcan de dolor. solo quiero sacarte de mi cabeza, e intentar, una vez más, sacarte de mi vida. quiero olvidar tu nombre y que tu recuerdo, se pierda en esta rima.

-stahv

Poesía original de @stahv