(…) Me sostuvo diciéndome “Mira cuanta luz se percibe al final. Cuan imperecedero se ha vuelto. ¿Podría eso no indicarte nada? ¿Acaso eres incapaz de leer la magnitud de lo que sientes?”

Y yo, sin saber como ordenar las palabras, quise decir que veía cuan profundo era el abismo y sin un ápice de horror ante la incertidumbre sería capaz de acariciar las fibras del fondo. Tocar el suelo y reparar el tramo elevándome con los fragmentos esparcidos.

No sé si eso es el amor pero – como lo decía él y como lo pensaba yo – no puede haber otra manera más cierta de amar que esa disposición heroica de inmersión.

(…)

Prosa poética original de Palabras Infértiles.

“Tu paz es una especie de tesoro, un intercambio de infinita libertad que me permite entender que, de un modo u otro, el mundo irá otorgándonos con amabilidad una dirección. Por eso así, desde la distancia, insto a tu oído a atender ese susurro: el clishé tan cierto de que si tú estás bien, yo también lo estaré.”

Prosa poética original de Palabras Infértiles.

Hemos materializado la felicidad, una y otra vez, en tantos espacios, de tantas maneras. Hemos sido momentos de éxtasis y de dolor intenso. Lo hemos sido todo en fugaces instantes.

Si algún día el azar me priva de la posibilidad de reír contigo, de tocarte una vez más, sabrás que una parte de ti me acompañará para siempre. Que ni hoy ni mañana, ni caminando de tu mano o a kilómetros de distancia, podrán arrebatarme lo que fuimos en cada uno de esos instantes que nos pertenecieron.

Tienes que saberlo: soy feliz porque te he conocido. Soy feliz porque cada momento vivido intensamente contigo hace insignificante el mañana.

Prosa poética original de Palabras Infértiles.

Contaba las últimas monedas con las manos pesadas por el agua empapaba su saco, faltaban veinticinco centavos para volver a casa y la fuente no cesaba de mojarlo, de peinarle los pies a gotas.

Guardó con una felicidad acuática sus monedas y sintió cómo se dibujaba una sonrisa en su boca, que se desparramaba por toda la cara.

A veinticinco centavos de volver a casa, de recuperarlo todo, entre ladrillos, al lado de gente que hace lo que se ve que hacen, que cuentan lo que uno espera que digan y tras el cierre de sus puertas están a mucho más que a veinticinco centavos de su hogar.

Y entre carcajadas que juzgó indecorosas y no le importó, observó con los ojos del que ya está, el que sencillamente ya está, a toda la gente que sin saberlo camina por ahí, sin dejar huellas, sin habitar siquiera un segundo entre sus pasos.

Prosa original de Bestia Analfa.

LA CITA, NUESTRA CITA.

Y entonces me pregunte ¿que hacer con tantas sensaciones inexplicables?¿que mantener en secreto?¿que hacer con tantos motivos para amarle?. continué mirándola, continué describiéndola mentalmente, dibujandome a su lado, intrigandome por cada suspiro de su parte. continué amándola y al final, siendo sincera, no supe nada de lo que dijo.

Prosa poética original de Laura Casas.

Puertas.~

No todas abrirán, alguna ni de eso se acuerdan. Perdidas, cerradas, cubiertas, fijadas, oxidadas, ajadas, olvidadas. Hay excepciones, como no haberlas (?), Hubo puertas que jamás quise abrir, y otras que ya de antemano, de par en par, se expresaban ante mi como una especie de revelación, no tuve que pensar. Ni titubeos. Solo avancé, entré, penetré sus portales,con la simplicitud que haría cualquier mortal, dentro de su propiedad. Sin más ni más, sin invitación alguna, estuve en ellas, tuve el honor de entrar en marcos de oro, encajar con portales a los cuales no todos tenían acceso, mis piernas no eran limitadas, mis márgenes sí.

Decidir cual de todas sería la escojida, jamás fue fácil, enfiladas unas junto a otras, algunas dispersas, eran mis opciones. Todas con el mismo riesgo. Con la misma ímpetu se me presentaban. Pintadas de colores, adornadas de fatalidades. Desplegando todas y cada una de ellas, esa particularidad sin igual, como si de ello dependiese mi elección, como si fuese a variar según el aspecto, forma, porte o vaya a saber tú.

Quizá la influencia corre bajo mis narices, de ello no estoy de el todo clara, no me detendré a divagar en aspectos tan rudimentarios a este minuto. Hoy se ha cerrado una puerta, como muchas más, ha dejado un soplo de corriendo nadando en dos espacios paralelos, divididos por la simpleza de el portal. Básicamente se ha desmoronado el hilo fino, cortina indivisible, metafórica, aglomeraciòn de corrientes, ha sido derribada, con la lisonjera, pero formidable, tabla. Valida para aquellos que se rigen y piensan en ella como un real obstáculo. Lo que hoy me preocupa no ha sido la división, ni la esférica situación formada tras ser encerrado mi espíritu dentro de el refugio preliminar de la zona delimitada. Se ha cerrado tras de mi, esa puerta cerró tras de mi, oí a medias un cerrojo oxidado, quizá roto, frágil. Lo he oído y es mi única esperanza. Me desconcierta pensar que tras ésta no habrá una real oportunidad, que tras de ésta no hay más que situaciones encerradas, símiles a la mía. Similares a lo que pueda ocurrir dentro de esta, solo me detendría al percatarme de el deja-vù que prolongaría mi esperanza. Detenerme a pensar si podría  o no derribarlo,claro que lo hice, como también lo habrías hecho tú en mi lugar. Aferrarte a aquello mínimo, aquello que te conduce a tu concepto de libertad, es más esperable, cuando esa puerta solo muestra señales de permanecer cerrada. Nada me apura, ni ayer ni hoy. Sentarme será mi siguiente paso, para evadir cualquier señal de sosiego, inquieta, observo, el porqué de mi claustro. Será acaso que han percatado mi capricho. Capricho a flor de piel que llevo plasmado a boca de jarro. Será acaso que ya le han ido con la historia. el mundo es un pañuelo, y nosotros, restos, vestigios, suciedad, mucosidad, secreción. Seguimos ahí  encuevados, hundidos, exorcizados, entre restos de mierda que va y viene, en espera de que abra, cualquiera, cual sea, de todas. Habrá una percapita, como decía el viejo capitán, añoso, veterano, mañoso. Recordar que solo hay una posibilidad factible, la cual será en completa racionalidad la más acertada, perteneciente desde el primer momento a tu ser. Saber que aquélla puede que este siendo ocupada por una persona complaciente, que desea que eso sea para él. Se me deforman las ideas dentro de el cráneo y se me derraman entre las cuencas de mis ave-llana’s, crasas, erradas, perdidas, errantes, sin vuelco al exterior, heridas, sangrantes, en cólera de amor, sulfurantes por un mañana refulgente, que los haga ver esa puerta, la correcta, o la fallida. Que sea tu decisión, basada en tus creencias. Yo sentada desde el balcón solo puedo concebir, dos posibilidades, seré baleada, violada, abusada, maniatada, humillada y finalmente “liberada“ en el mal sentido de la palabra, por que viéndolo tras el prisma de la prístina opción, el termino liberada, tras tales agraviaciones, solo sería la misma burla gramatical que lucen mis párrafos. Pero hay otra, otra posibilidad, de salir de aquí sin daños, ni perjudicada. Abriendo la Puta puerta, dejando de lado su picaporte, tejiendo un plan, urdiendolo, paso a paso, tramando mi escape lenta y sigilosamente, este sería, sin duda, el mejor de los planes si es llevado a cabo. Y he me aquí tras aquel sofá humeante, ardiente aún por la décima fornicación manual, de el jodido opresor, que me ha atraído hasta aquí con sus escaramuzas, señalándome caminos, abriéndome puertas, y encerrándome con picarporte tras de otras. Si fuese a llevar a cabo unas líneas antes de morir en circunstancias, como las descritas en una de mis primeras opciones. Desearía escribir algo célebre, algo poco alarmista, que escape de la realidad -Mi Muerte- Y se centre en el contexto irracional de una gran fiesta, a la cual nadie debe escapar. Con un tema centra que debiese ser el escapismo. Paradójico no?.

Desde esta vista privilegiada he decidido apreciar, situaciones tales como, el escozor de tus dedos, tras un leve rose con mi mejilla. Como te come por dentro la desesperaciòn de un cuerpo ajeno, diverso, tan distante a lo que puede llegar a ser el coito mecánico-manual; el humanus-coitus, fuera de todo hallazgo personal, me motiva el saber, de el porqué de la explosión tras la frágil barrera de la palabra puerta, portal o portalus. Como quieras nombrarlo, por hoy, estará bien. La exaltación, el crepitar de aquellos cuerpos enrojecidos, entreverados en pendencias ardientes, deseando más, con todo su anhelo, deseando más jolgorio, pasión, fuego entre ellos. Arden como impíos, entre la fé y el Real destape de nuestras deidades. Causantes al fin de todo, de nuestros propios pecados, pecados de carne. Aquellos que procuramos a oscuras, temerosos, culpables, de cabeza agacha, -como nos enseñaron-, tras una puerta con pestillo y siete llaves; más libres, más llaves. Alejados de el ojo inquisidor, fuera de aquellos resquemores sociales, auto-marginados. Dándose el goce de sus vidas, gracias a la bendita y jurídica puerta. -Señores! Adelante, conozcala, familiarice, acerquese y acéptela, tal como es. Lisa, con bordes, blanca, o peor negra. De lija o de hijo; de hielo o de Berlìn. Como sea, y donde sea, lo separará, lo aislarà, lo protegerá y le brindará apoyo, cómprela, hágase acreedor de una licitación parcial, y conceptual, de el tiempo/espacio.- Es cierto? Tendrá que serlo, no(?) si de mi aprendizaje he rescatado algo, ha sido el ingenio. VIRTUD de sabios, un hallazgo en mí.

En un simple pestañear, desprendí todo, su arma de gran envergadura. Corrompí ante ella, le supe a final, por un tiempo fraccionario. Le supe a amargura cuando se venía el fin. Ya luego dejé de poseer cualidades sinestésicas y volvió todo a la realidad. Tirarla abajo sin más que una mirada en seco, un empujón verbal, un enfrentamiento básicamente visual, y se vino abajo. Esperé represalia alguna, me vi espolvoreada, deseando más, más lucha , más goce. Deseé otro obstáculo, deseé otra puerta, una que representase una gran dificultad, una que realmente me hiciera enfrentar a los mil y un demonios. Como todos y las puertas, deseé más, más tras de ella, más sobre ella, deseé y deseo, acción. Aquella vitalizaciòn, que solo podría llegar de la mano conjunto a la destreza sin igual de la meditaciòn. El goce espiritual  no me llevará tan lejos como el roce físico. Navegarè de aquí a el otro extremo insular, para hallarte, a ti portal mágico. deseoso de ante-ponerme ese desafió, aquel desafío que me hará aparentar grandeza, finura y valentía. Aquel que me hará perfilar como un idiota, como el perfecto idiota que soy.

Prosa original de Falacia Facial.

Tu corazón atascado en mi garganta y los restos de tu piel construyendo nidos en cada recoveco de mis manos. ¿Dónde estás, amor? ¿Dónde te has ido? ¿Conservas aún mis recuerdos? ¿Te has reencontrado con mis palabras? ¿Perdonaste mis errores? ¿Te preguntas si he perdonado los tuyos? ¿Recuerdas la última vez? ¿Y la anterior? ¿Eres feliz sin mí? ¿Cuantas veces por semana podría arrastrarte la nostalgia? ¿Te molestan aún todas mis dudas no saciadas y todas esas que vendrán?

Tengo un latido tuyo anudado a la parte superior de mi brazo, hace ecos en mi oído, responde con ternura a tu voz, aprecia más que nunca la belleza que el resto de ti ha perdido.

Querido mío, no me importa si es de noche o es de día, si el mundo nos lo hace fácil o difícil o si la multitud nos retiene; no me importa si hoy llueve, si me siento segura o volando a la deriva. Si escoges un día de euforia o uno de trascendente calma: ven. Derriba mis puertas, no me prives de la felicidad. No me prives de tus tormentas y de las mil y un maneras que tengo de hacerte estallar.

Prosa poética original de Palabras Infértiles.

(…) Yo le insistí en alguna manera. Una vía posible… entonces respondió, como ignorándome, solo con una pregunta. No respondí; sentía ira, estaba haciendo todos mis esfuerzos por salvar algún resquicio. Volvió a ignorarme y a insistir. “De todas, todas aquellas cosas… ¿Con cuál me recordarás más?”

Y aunque sabía que no era así, por alguna extraña razón, pensé en el mar enseguida. Siempre lo quise mirando al frente y, si traigo una caricia a mi mente, está la costa, los cigarrillos, la invención como la inmensidad al horizonte sin final.

“Ojalá hubiese sido así” – me digo – “Ojalá pudiera tomar con exclusividad un momento y relegarlo a mi selección consciente.” Entendí que no era su ego, entendí que su elección, desde hace mucho, sería la melancolía. Entonces quise irme a París, encontrar otra casa, cambiar los muebles, disfrazar a los perros; entonces quise que me lo arrancaran por arte de magia. Que me extirparan su presencia del todo y para siempre.

(…)

Prosa poética original de Palabras Infértiles.

(…) Me da la sensación de estar consciente de todos y cada uno de sus demonios, de habitar sin intención los fantasmas que le atormentan. Entonces no es el miedo al curso causal normal lo que me ataca, es el miedo a un curso desconocido y recorrido por muy pocos. (…)