El camino te entrenó a lo largo de tus días, fuiste larva en los tiempos del gusano y cuando menos lo esperabas, tu resurgir hizo crecer un torbellino de arcoiris a tu paso, dejando boquiabiertas a las multitudes ante la grandeza de tus colores y los destellos en tus alas. Fuiste libertad por una milésima de segundo y caíste velozmente en el fuego sin importarte, ya que en esos momentos ya eras consciente de que por siempre serías eterno.
Prosa poética original de Amat Victoria Curam.
